Análisis

New Little King's Story y su 'Real' análisis

Por Mercedes López
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Tras su sorprendente debut en Wii hace 3 años, Little King’s Story nos vuelve a poner en la piel de un rey de 14 años que debe recuperar su reino, en un desarrollo que mantiene elementos del original… y un montón de novedades.

Hace 3 años, Wii recibió uno de sus títulos más originales y divertidos de su catálogo, Little King’s Story, un título que nos invitaba a convertirnos en un joven rey expulsado de su reino con la misión de reconquistarlo. En su desarrollo se combinaban elementos de los juegos de estrategia en tiempo real (conseguir recursos, conquistar y asegurar nuevos territorios, crear un ejército…) con la acción, todo ello desde una perspectiva muy asequible, sencilla y directa, para cautivar a cualquier tipo de jugador.

Y esa asequible base vuelve a ser el pilar de este New Little King’s Story, una aventura nueva para PS Vita en el que encarnamos al joven rey Corobo (o como queramos llamarle), que a sus 14 años, en compañía de un leal grupo de aliados, tendrá que derrotar a un misterioso ejército de demonios para recuperar su reino. Todo ello con la misma sencillez de manejo que vimos en Wii, que unida a una permisiva curva de dificultad, facilita que cualquier jugador se meta en la aventura y la disfrute desde el primer momento.

A la conquista del reino

La mecánica del juego es sencilla. Tras huir de nuestro castillo, tendremos dos objetivos principales: volver a controlar el reino y rescatar a las princesas que estaban en nuestro baile el día en que los demonios nos expulsaron. Tras la huída, nuestra base de operaciones será una casucha en un pueblo de mala muerte, por lo que tendremos que conseguir recursos y dinero para mejorar el pueblo con talleres y edificios de todo tipo. Ahí es donde entra en juego el primer elemento de la aventura: la exploración.

Explorar los alrededores de nuestro centro de operaciones conseguimos recursos, desde tesoros a ítems que podemos convertir en dinero con tan solo sentarnos en nuestro trono. De este modo conseguiremos liquidez para poder construir edificios como casas o talleres, en los que podremos convertir a los civiles “despreocupados” en guardias, leñadores y casi otras 15 profesiones (muchas son variaciones de la misma pero con mayor nivel). Gracias a esta especialización podremos excavar la tierra para buscar tesoros, trocear grandes maderos para abrirnos paso o combatir con mayores garantías.

La parte de creación del reino es francamente sencilla. Basta con sentarnos en el trono, examinar el plan para el reino (es una de las opciones del menú), elegir qué área queremos mejorar y, dentro de esta, los edificios que podemos crear. Si tenemos el dinero suficiente, lo "compramos" y listo: el edificio aparecerá ya montado y operativo en su sitio correspondiente (no podemos elegir su emplazamiento). Si es un taller, podremos crear unidades, mientras que si es una casa normal, podremos enviar a nuestros hombres a que recauden impuestos.

A medida que nos vamos abriendo paso por el enorme mapeado y mejorando nuestra base, también iremos descubriendo otras muchas características, desde la posibilidad de casar a nuestros súbitos, combinar items con alquimia o acometer misiones opcionales que nos piden vía buzón de sugerencias. Algunas de estas misiones opcionales consisten en dar caza a unos monstruos “especiales”, que son los culpables de que los demonios reaparezcan en la zona. Son una especie de “enemigos finales” y, una vez derrotados, la zona será segura y no volverá a haber peligro.

No faltan muchísimas más opciones, desde cambiar el atuendo de todos los personajes, su armamento o incluso que vayan ganando experiencia, suban de nivel y vayan mejorando sus características, como la resistencia a los ataques. Y por supuesto, todo ello regado con diálogos, misiones opcionales, tareas como rescatar a las princesas y un largo etc. Es, sin duda, una gran aventura, que puedes terminar en 15 horas, pero en la que tendrás que invertir bastante más para verlo y hacerlo todo, incluidos los trofeos.

La clave está en la sencillez

Pero sin duda alguna, el mayor acierto de New Little King’s Story es que este gran volumen de opciones, se maneja de forma sencilla y sin llegar a agobiar al jugador. Parte del éxito en esta parcela reside en el control, que destaca por ser muy sencillo. Tanto, que muchas acciones como combatir o convertir a nuestros súbditos en un tipo de unidad determinada, se realiza de la misma manera (con Círculo añadimos miembros a nuestra guardia y con Cuadrado los lanzamos al ataque, al interior de casas, a construir puentes...).

Somos nosotros los que elegimos en todo momento los súbditos que forman parte de nuestra guardia personal y podemos optar por llevar solo soldados o mezclarloscon leñadores y otras clases. Al principio solo llevamos 5 soldados, pero nuestro grupo puede llegar a los 30 soldados con unas pocas horas de juego. Para organizar este “miniejército” solo basta con pulsar triángulo varias veces para que las unidades agrupen por especialidades y se coloquen más cerca o lejos de la vanguardia. Como decimos, todo muy sencillo.

Es más, contamos incluso con la opción de crear diversos grupos predefinidos para cambiar nuestro estilo de juego rápidamente, algo muy útil cuando el censo de súbitos es bastante grande. Podremos crear un grupo solo formado por soldados, otro solo por leñadores o cualquier combinación posible para, por ejemplo, no perder tiempo buscando soldados cuando vamos a ir a un combate o elegir solo leñadores si vamos al bosque a buscar recursos, por poner alguçun ejemplo.

Por último, al pulsar R aparece una línea que muestra hacia donde irán las unidades, de forma que apuntar y lanzar a nuestras tropas es más sencillo, mientras que con X el propio rey ejecuta sus golpes cuerpo a cuerpo. Un planteamiento bastante “Pikmin”, que funciona bastante bien salvo en algunos casos (es fácil perder algunas unidades que se escurren por un risco, o que se atrancan en una valla, y otras cosas parecidas). No son fallos graves, pero fastidia tener que volver a veces a por nuestros soldados…

Gracias a los dos sticks de PS Vita, podemos controlar el movimiento del rey y su tropa con el izquierdo, y la cámara con el derecho. También se han añadido algunos controles táctiles, por ejemplo para movernos por los menús o incluso para lanzar a nuestras tropas contra el enemigo con solo tocarle. No es mucho, pero en ningún momento te quedarás con la sensación de que se podía haber hecho algo más en este apartado.

Austero despliegue monárquico

New Little King’s Story luce, sin lugar a dudas, mucho mejor que en Wii. La estética sigue siendo un tanto “super deformed”, con personajes bajitos, rechonchetes y con bastante colorido, algo aplicable incluso a los monstruos, que hasta recuerdan en algunos casos puntuales a las criaturas de Dragon Quest. Del mismo modo, muchos de los elementos del juego de Wii han sido “reciclados” para esta versión portátil, como determinados entornos que son muy parecidos, aunque con un aumento de resolución que hacen que luzcan aún mejor en la portátil.

Pese a esta mejora, el juego tiene sus fallos, y algunos importantes. Para empezar, en muchísimas ocasiones veremos el juego como si tuviera la famosa media de Sara Montiel, es decir, con una leve pátina “blanquecina” para ocultar errores. Aún así, el juego tiene algo de popping (aunque con el ángulo de las 3 cámaras disponibles se disimula algo) y, lo más grave de todo, petardea y se ralentiza a menudo, sobre todo cuando hay mucho personaje/enemigo y efecto en pantalla al mismo tiempo. No llega a ser injugable, pero emborrona algo el resultado final.

Del mismo modo, aunque el juego ha llegado traducido al castellano, abundan los fallos tipográficos, las letras bailadas y otros defectos que con una “segunda leída” del guión se podían haber corregido. O simplemente habiendo pasando un corrector ortográfico. Más grave todavía resulta el tamaño de los textos, que parecen querer crear en el jugador un efecto “Ensayo sobre la ceguera”, forzando la vista para leer los textos más pequeños (otros se leen mejor). Nos ha recordado a la obsesión de Rockstar por ensuciar lo menos posible el juego con textos minúsculos…

En cuanto al apartado sonoro, los efectos son más que correctos y hay escasas voces en inglés. La banda sonora queda monopolizada por remezclas de temas de música clásica que, al principio chocan un poco, pero que pronto casan con la acción de forma más que notable, hasta el punto de que te encontrarás tarareando algunas de ellas...

Conclusiones reales

Pese a todos estos fallos, New Little King’s Story consigue algo importante: entretener indistintamente del tipo de jugador que seas. Vale que los diálogos son flojetes, los personajes y situaciones bastante tópicas y las mecánicas sencillas; hasta cierto punto puede resultar un juego “tontorrón”. Pero una vez que lo pruebes y empieces a descubrir sus enormes posibilidades, te costará dejar la portátil.

Pero, igual que decimos lo bueno, decimos lo malo. También cae en la repetición, ya que el juego se convierte relativamente pronto en un círculo vicioso de “explora-recauda fondos-desarrolla tu reino-vence enemigos”. No es que esto sea malo, solo que la enorme "sorpresa" inicial se va perdiendo, aunque está muy bien dosificada y siempre tendremos nuevas opciones.

Tras la enorme sequía de juegos para PS Vita mínimamente potables, New Little King’s Story es un título que debería ser tenido muy en cuenta por aquellos que busquen un título largo, divertido y sobre todo, distinto (si no has jugado al de Wii, claro). Bajo su simplón aspecto se esconde un juego repleto de opciones, que sabrá divertirte a poco que le des una oportunidad…  y como lo hagas no lo podrás dejar en una temporadita.

Valoración

Pese a sus fallos técnicos y de localización, New Little King's Story es una aventura que consigue dos importantes cosas: entretener y hacerlo durante mucho tiempo, aunque se acaba volviendo repetitivo.

Hobby

85

Muy bueno

Lo mejor

Es muy largo, variado y con muchísimas opciones, pero al mismo tiempo sencillo de manejar.

Lo peor

Fallos técnicos como popping y petardeos. La traducción. Se vuelve repetitivo.

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