La Princesa Mononoke
Análisis

La Princesa Mononoke - Crítica de la película de Hayao Miyazaki

Por Thais Valdivia
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Una maldición, un bosque lleno de criaturas y una chica de fuerte carácter son varios de los ingredientes de La Princesa Mononoke, película de Hayao Miyazaki y Studio Ghibli.

Argumento: Ashitaka, después de haber sido atacado por un jabalí y recibir una maldición del mismo, decide viajar a por una cura antes de morir. Durante su periplo llega a Tatara, la Ciudad de Hierro, donde descubre que hay un serio conflicto entre Lady Eboshi y la Princesa San en el que el futuro del bosque está en juego. A medida que dicho conflicto se complica, Ashitaka deberá luchar por conseguir que ambas posturas lleguen a un acuerdo mientras intenta detener el avance de la maldición en su cuerpo.

Studio Ghibli y Hayao Miyzaki nos han dado muy buenas películas a lo largo de su historia. Una de ellas es La Princesa Mononoke, la cual es, para muchos, uno de los mejores largometrajes de animación japonesa. Dieciséis fueron los años que necesitó Miyazaki para completar esta obra que vio la luz por primera vez en julio de 1997, logrando un gran éxito en taquilla dentro y fuera de las fronteras niponas.

Durante todos estos años la película ha logrado más de treinta premios en diferentes festivales de cine. De entre todos ellos podemos destacar el de Mejor Dibujo, (otorgado por la Academia de Cine Japonés), Mejor Película de Animación (concedido por la Agencia de Asuntos Culturales del Ministerio de Educación de Japón) y Mejor Director (conseguido en el Festival de Cine de Takasaki).

En nuestro país, La Princesa Mononoke se estrenó tres años después de su llegada a Japón y actualmente se puede encontrar tanto en formato DVD como en Blu-ray. Por otro lado, el febrero del pasado año se lanzó al mercado la edición Deluxe de la película que incluye, además del DVD y el Blu-ray, información sobre la realización del proyecto.

El poder de la naturaleza

La Princesa Mononoke se desarrolla en un universo en el que se mezclan hechos históricos con la magia y simbolismo de las criaturas del folklore nipón. Así es cómo vemos convivir a los humanos con espíritus, yôkais y demás seres tan conocidos por todos. Bajo este prisma es en el que se nos presenta una historia perfectamente hilada y con la que se quiere enseñar el devastador poder del ser humano. Un ser humano que, cuando se lo propone, puede alcanzar un nivel de ambición capaz de acabar con toda la vida que encuentre a su paso, incluso la del Espíritu del Bosque.

Este guardián, que vela por el bienestar de todas las criaturas que habitan en el lugar, es sólo la punta del iceberg de un elenco que enamora desde el primer momento que aparece en pantalla. ¿Quién no ha querido acercarse a un kodama? Esos pequeñitos que viven en cada esquina del bosque y cuyo movimiento de cuello podría dejar a más de uno con una tortícolis de cuidado.

La Princesa Mononoke

Siguiendo con la estela de los personajes, tenemos a la pareja protagonista, Ashitaka y San. Esta última, para algunos, es la verdadera heroína de la historia, pues es la que más evoluciona a lo largo de la película, pues Ashitaka, con sus convicciones e ideales, no cambia de parecer en cualquier momento (como todo buen héroe que se precie). No obstante, y aunque esto último parezca un punto negativo, es algo positivo, pues es Ashitaka quien con paciencia y a través de sus actos consigue que la joven logre ver las cosas de otro modo.

Uno de los grandes aciertos de La Princesa Mononoke es el papel de la mujer. En esta ocasión se deja de lado el sentimentalismo y el tópico de que el personaje femenino debe ser débil y simple para ofrecernos un grupo de chicas de convicciones fuertes y grandes virtudes que son capaces de poner las cosas patas arriba, logrando incluso ser la cabeza visible de un ejército o logrando detener cualquier atisbo de destrucción.

En definitiva, la historia de La Princesa Mononoke es trepidante y, por qué no decirlo, bonita. Sus personajes, el ritmo... Todo ello invita a que nos sentemos a disfrutar más de una vez de la fuerza de su universo. Eso sí, abstenerse personas impacientes, pues en algunos instantes la narración es bastante lenta (aunque necesaria, por otro lado), lo que puede hacer que se pierda el hilo.

La Princesa Mononoke

La animación es verdaderamente sólida, mostrando un colorido y una fluidez sorprendente. Los paisajes, cuidados hasta el más mínimo detalle, parecen fotografías en movimiento. La delicadeza en los diseños de las criaturas y personajes también es digna de mención. En este aspecto no tenemos más que buenas palabras tanto para Miyazaki como para Studio Ghibli.

Joe Hisaishi es el autor de la más que alabada banda sonora. Una banda sonora preciosista se mire por donde se mire que intercala los temas más bellos con la fuerza de la guerra que se muestra en la película. Es un complemento perfecto que nos mete aún más de lleno en el mundo de La Princesa Mononoke. Aparte, el propio Miyazaki se encargó personalmente de ponerle letra a las dos canciones vocales. La banda sonora se puso a la venta en julio de 1997, dos semanas antes del estreno de la película.

El doblaje al castellano también es uno de los responsables de que La Princesa Mononoke sea lo que es en nuestro país, es decir, un clásico. Aunque podemos encontrar aún que otro fallo sin importancia, el trabajo que se hizo en su día aún es recordado por aquellos que pudieron ir al cine a ver la película cuando llegó a los cines.

La Princesa Mononoke

Esta es una gran película, pero todavía nos quedan muchas otras por disfrutar en nuestro ciclo de clásicos del anime. No dejéis de visitarlo, amigos otakus.

Valoración

Película imprescindible para cualquier fan de la animación japonesa. Simbolismo y tradición se dan la mano en una historia trepidante.

Hobby

89

Muy bueno

Lo mejor

Su original historia protagonizada por personajes de fuerte calado. Grandes enseñanzas.

Lo peor

Desarrollo que puede pecar de lento en ocasiones. Personajes que cambian de opinión sin explicación.

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