Pulp Fiction
Análisis

Pulp Fiction - Crítica de nuestro especial de cine de los 90

Por Jesús Delgado
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Pulp Fiction catapultó a la fama a Quentin Tarantino en 1994. ¿Cómo se mantiene el icónico clásico de los 90 a día de hoy? ¿Nos impactan aún las interpretaciones y los personajes de John Travolta, Uma Thurman, Samuel L. Jackson y Bruce Willis? Vamos a verlo

Decir Pulp Fiction (Tiempos violentos en América Latina) es decir un clásico incontestable a día de hoy. Estamos ante una película que marcó un momento. Los noventa no serían lo mismo sin la irrupción de Quentin Tarantino en Hollywood, a golpe de pistola y con el sonoro improperio de "hijoputa" en la boca. Tras Reservoir Dogs, película de la que hablaremos otro día, Quentin se consagró como cineasta de culto con su segunda cinta, la cual nos ocupa hoy.

Pulp Fiction

Pulp Fiction, como su nombre indica, es una historia basada en los relatos pulp (de corte criminal, a rasgos generales), propios de magazines y revistas en los cuales aparecían tramas similares a las descritas en esta película, con un alto grado de sordidez y violencia. Originalmente, Tarantino pretendía rendir homenaje al cine de Mario Bava y a su película Las tres caras del miedo (I tre volti della paura, 1963) relatando una trilogía de historias contenidas en una única película, pero inspiradas en historias de la revista Black Mask. Después de muchas vueltas y re-redacciones con el co-guionista Roger Avary (con quien ya realizó la anterior película y a quien conocemos por los guiones de Silent Hill y Beowulf), finalmente surgió la película que conocemos y se desarrolla en unos Los Ángeles con cierto aire retro.

La cosa, al menos que sepamos, les salió bien. La película costó cerca de 9 millones de dólares (bastante poco presupuesto para la época) y recaudó 214 millones, dólar arriba dólar abajo. La crítica, mayoritariamente positiva, dio su visto bueno. La película sería llevada a los Óscar, llevándose en esa gala precisamente el premio al mejor guión. Y eso sin contar con las otras 7 nominaciones y los otros premios que le llovieron en certámenes extranjeros. 

Ahora bien, no toda la crítica lo vio con tan buenos ojos. Sus detractores más incisivos la acusaban de ser una apología de la violencia gratuíta, una oda al mal gusto y a buscar la provocación del público para paliar sus deficiencias como película. Por mucho que nos pese, algo de razón llevaban. 

Humor bruto y negro, con un resultado magnífico

Hay un tema que siempre me ha parecido interesante al encarar el cine de Tarantino y es precisamente las fuertes dosis de sordidez, salvajismo y lenguaje obsceno, vertidas de manera libre a lo largo de sus películas, cimentando todas ellas a base de ladrillos de casquería, conversaciones frívolas e intrascendentes así como algún que otro cuadro grotesco bien salpicadito de sangre y vísceras.

Todos estos elementos, como os podéis imaginar, en su momento horrorizaron a los críticos más ortodoxos y a cierta parte del público. Y a día de hoy, todavía les horrorizan. De ahí que existan aún detractores del cine de Quentin Tarantino, asqueados de sus continuos recursos basados en la violencia, aparentemente gratuita, que constituyen la columna vertebral de su producción. Dicho esto, podemos entender que el tratamiento de Pulp Fiction, eminentemente sórdido, cruento y descarnado pueda ofender a cierto tipos de personas, siendo la única pega real que tiene. 

Ahora bien, con matices. La violencia, los chistes guarros o la casquería no es algo Tarantino ponga de moda para congraciarse con el público más joven. De hecho, a poco que alguno de nuestros lectores sepa algo de historia del espectáculo, notará que incluso Shakespeare en sus estrenos originales revestía esos textos tan elevados de fuertes elementos sanguinolentos, morcillas en forma de graciejos verdes o ácidos, a fin de hacer más digerible sus obras. 

Y sí, estoy comparando a Quentin con William, sirviéndome de esta analogía para señalaros que la violencia y los relatos "vulgares" son algo tan viejo como el mismo mundo del espectáculo, siendo recursos habituales para contar una historia y no por ello la calidad de esta desmerece. De ahí que si bien entendemos estas decisiones como las pegas y flaquezas de la cinta, hemos de admitir que a nivel cinematográfico Pulp Fiction es una joyita de su momento.

Por un lado, tenemos un presupuesto bastante ramplón con el que Tarantino hubo de echarle mucha imaginación para compensar los pocos medios con los que contaba para desarrollar sus tres relatos de cine negro, creando cuadros creíbles y que la acción fluyera. Además, contradiciendo la tónica del momento, Tarantino no realiza una historia apresurada. Se regodea en ella y deja que discurra a su propio ritmo, envolviéndonos en un teatrillo plagado de personajes tan infames como entrañables. Con ellos conforma un ficticio Los Ángeles tan podrido como brillante. 

Para rizar el rizo, y hemos de reconocer su originalidad ante esta fórmula, Quentin Tarantino sorprendió al público proponiendo una historia no lineal. Esto es, los relatos que componen la película son fragmentos de una historia común, pero su orden de visionado está mezclado, como si las distintas secuencias de la trama se mezclaran entre sí. Para el público de hoy esto no es una novedad, ya que aún tenemos Pulp Fiction muy fresca, pero en los noventa fue la recuperación de una propuesta experimental de directores independientes, que Tarantino conocía y que en Hollywood no eran especialmente populares. 

Al margen, hemos de destacar la calidad actoral del reparto. Gracias a la coralidad de la trama, el foco de atención no está únicamente centrado sobre un único personaje, sino que el peso de la acción se reparte de manera equitativa. Esta fórmula, por cierto, no era nada convencional y en frío podía entrañar cierto rechazo, pero lejos de eso permitió a unos y otros actores compaginar sus apretadas agendas para confeccionar una historia que se va desarrollando lenta pero imparablemente hasta su conclusión. 

Por tanto, de ahí que podamos decir que Pulp Fiction se trató de un proyecto fresco no exento de riesgo, ya que con un peor tino la película se podía haber estrellado en taquilla y en crítica. Sin embargo no fue así. Al margen de la buena mano del cineasta, en cuanto a montaje y dirección se refiere, no hemos de olvidar tampoco la increíble banda sonora de esta cinta, plagada de temas clásicos y que a día de hoy son especialmente reconocidos gracias a ella, consagrándose como un personaje más. 

Por último tampoco olvidemos uno de los detalles más relevantes de Tarantino, la genialidad de sus diálogos. El cómo algo cotidiano puede acabar convirtiéndose en una de las escenas más emblemáticas del cine. ¿Y qué decir de momentos claves de la cinta? La secuencia inicial en el café, la charla en el coche y el monólogo de Samuel L. Jackson, la escena de la tienda de empeños, la inclusión del señor Lobo... Los momentazos que esta película nos deja son in-ol-vi-da-bles. 

En base a todo lo dicho, sí, consideramos que Pulp Fiction es posiblemente una de las mejores películas de los años 90 y de ahí que merezca figurar en nuestro especial de cine de esa década. Al igual que otras películas insignes de esta época como Forrest Gump, Titanic, Jumanji o Parque Jurásico...

 

Valoración

Obra magna de Tarantino que le valió el éxito de la crítica, resucitando los relatos negros del pulp en formato cinematográfico

Hobby

85

Muy bueno

Lo mejor

Las frases, los momentos, los personajes... Tarantino conjura un universo único y propio, lleno de inolvidables detalles ¡Y la Banda Sonora!

Lo peor

La violencia física y verbal parecen ser sus pilares fundamentales. Claro que esto depende de si te gusta o no el cine de Tarantino.

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