Análisis

Punisher: Zona de Guerra - Crítica castigadora

Por Jesús Delgado
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Crítica de Punisher: Zona de Guerra (Punisher: War Zone, 2008) -Dirigida por Punisher: War Zone - Protagonizada por: Ray Stevenson, Dominic West, Julie Benz, Colin Salmon, Doug Hutchison, Dash Mihok y Wayne Knight. - Producida por: Marvel Knights y Valhalla Motion Pictures - Distribuida por: Lionsgate.Reboot de The Punisher (2004) en el que se narra la lucha de Frank Castle "El Castigador" (The Punisher) contra la mafia. Tras dejar hecho unos zorros y desfigurado al mafioso Billy "El Guapo" Russotti, éste regresa bajo el mote de Puzzle (Jigsaw) dispuesto a vengarse del vigilante. La guerra se desata entre Punisher y Jigsaw y solo uno verá un nuevo amanecer.

No hay dos sin tres. Ocho años antes de que Frank Castle saltara directamente a las series de televisión Marvel Studios, El Castigador lo intentó de nuevo tras la segunda versión cinematográfica de Punisher de 2004. Tomando notas de las críticas que señalaban esta versión protagonizada por Thomas Jane como sosa y demasiado floja en cuanto a discurso, Marvel creó el sello Marvel Knights para hacer "cine de superhéroes para adultos" y parió una tercera película de El Castigador. Había llegado Punisher: Zona de Guerra.

Mientras Ray Stevenson sustituía a Thomas Jane como protagonista, Lexi Alexander (Hooligans) fue designada como encargada de dirigir este reinicio de la franquicia, que se planteó de forma diametralmente opuesta a su anterior. Mucho más violenta, más rápida, más trepidante y con menos diálogo o ejercicio intelectual. Sin embargo, la cinta tuvo problemas desde el minuto uno, nuevamente. Alexander, de quién se dijo que había dejado la producción a mitad de rodaje (para luego desmentirlo), explicó que la distribuidora Lionsgate tomó todas las decisiones creativas, avasallando a Marvel Studios y a ella, lo cual explicaría los desplantes de ésta a la película durante algunos actos promocionales. 

Como si de la crónica de una muerte anunciada se tratase,  la película no cuajó. En EEUU se estrenó con resultados mediocres y la taquilla fue un fracaso de aupa. De los 35 millones que costó hacerla, únicamente se recuadaron 10: la peor cifra de una película de Marvel, incluso por debajo de "Howard" y del spin-off de Elektra. Esto hizo que en mercados extranjeros únicamente saliera en formato doméstico (DVD y Blu-Ray), un formato dedicado a películas en las que ni la propia compañía confía.

Sé lo que estáis pensando. "Pues a mí me parece la mejor", "Puaaaf, es la ***tia, brutal, sanguinolenta y fiel al Punisher", dirán algunos. Parad el carro, que esta película merece atención especial, porque según tiene cosas muy buenas, tiene otras que son de juzgado de guardia. 

El Punisher menos refinado y quizá el más fiel...

Pues casi que sí. Ray Stevenson nos presenta un Frank Castle bastante parecido al de los años 80, pero mucho más cafre, bestia, descarnado, cruento y expeditivo (si no, ojo al GIF de más abajo). En este sentido, el "Barbanegra" de Black Sails borda y clava físicamente al brutal vigilante de Marvel, encarnando una de sus mejores caracterizaciones para el séptimo arte. Desgraciadamente, los diálogos no le acompañan, empañando un buen trabajo actoral, que habría hecho bastante justicia al animal de "Frankie" si le hubieran dejado líneas más interesantes y trabajadas. 

Punisher

Y es que el problema de este Punisher es que, nuevamente, se nos fuerza a explorar la vena humana del personaje. ¿De verdad hace falta justificarlo tanto lo mucho que el tío ha sufrido y regodearnos en su dolor? Tomando como punto de partida la génesis original del personaje ("ex-milico" retirado cuya familia es ejecutada por la mafia por ser testigos de un ajustes de cuentas), la cinta trata de mostrarnos a un asesino implacable que, de repente y por una cagada puntual, siente remordimientos y baja la guardia. Para ello, se recurre al recurso de la niña y de la viuda desconsolada, ambas víctimas necesitadas de protección. Ese recurso tan clásico del cine de tiros. 

Y es que los guionista de la película (Nick Santora, Art Marcum y Matt Holloway) nos la meten doblada en este sentido. Si bien en cuanto a la forma del personaje tratan de hacer algo más o menos fiel al cómic, con numerosas referencias a la etapa clásica del Punisher y a la serie de la línea MAX de Garth Ennis (Cocina Irlándesa, Madre Rusia, etc...), se les ve el plumero haciendo "otra peli de tiros de los 80", pero más bestia todavía. 

Esto, claro, implica que tenemos a un Punisher superbasto, pero víctima de los clichés caducos del género de acción de una época a la que no pertenece. ¿Es esa decisión mala? Intrínsecamente no, pero sí que es desacertada, ya que obedece a un lenguaje que no todo el público actual está dispuesto a tragar, aceptar, entender o, tan siquiera, disculpar. De ahí que la brutalidad sin sentido y gratuíta a veces llegue a empachar. 

En cualquier caso, y en esencia, solo diremos que Ray Stevenson está muy digno y que, posiblemente, con un guión mejor (y también una dirección artística en condiciones) pudiera habernos dado un Castigador mejor del que nos ofrece Punisher: War Zone.

...que, sin embargo, no gustó

Y es que, ojo, la película al margen de toda consideración posible tiene cosas sencillamente espantosas. La primera de ellas son los diálogos. Aunque se pretende que haya algún atisbo de genialidad en ellos y, aunque las comparaciones son odiosas, su anterior entrega al menos intentaba hilar alguna que otra escena sin caer en apelativos tan pueriles como "uno de los buenos" ni entrar en un discurso tan insultantemente maniqueo. Los chistes, las frases metidas con calzador, dan dolor de cabeza. Y, ojito, al menos hay quince minutos de película que no llevan a ningún lado y que, descaradamente, parecen destinados a rellenar tiempo de metraje.

Por otro lado, Lexi Alexander no da pie con bola al interpretar un guión que pasa del drama a la comedia sádica de humor negro de cero a cien entre escena y escena. Esta ruptura de tono hace que la película sea una suerte de laberinto emocional en la hora y cuarenta minutos que dura, mezclándote de mala manera drama con violencia gratuita, que no sabes realmente a donde va a parar. Y ojo, no es que la dirección de los actores sea tampoco una maravilla en su VO, pero escuchar el doblaje de España, de muy bajo presupuesto, tampoco ayuda mucho a que tengamos mejor opinión del trabajo actoral. 

En esencia, su mayor dificultad es la de vivir a la sombra del Punisher que todos queremos ver y lo único que tenemos es una película centroeuropea de acción, con sus vicios y virtudes inherentes y esa música electrónica que trata de dotar de ritmo a las secuencias de acción (de lo mejor de la película, por cierto). Esta vez, por desgracia, no podemos achacar sus deficiencias a la falta de presupuesto, sino a una mala orientación del proyecto, que mereció las críticas recibidas. 


Si os ha gustado esta crítica sobre una de las películas peor acogidas del género, no dejéis de visitar nuestro especial de cine superhéroes. Seguro que en él encontráis alguna que se adapte más a vuestros gustos. 

Valoración

Adaptación bastante fiel de Punisher, flojea la dirección y ese tono que no concreta entre drama y sádico humor negro.

Hobby

63

Aceptable

Lo mejor

Ray Stevenson como Frank Castle. Bastante fiel a los cómics

Lo peor

La dirección y la falta de concreción de tono. El doblaje.

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