Análisis

Review de un gran Enslaved

Por José Luis Sanz
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Ninja Theory (ex Argonaut, que son palabras mayores) es un equipo de programación al que no se le conocen muchos, muchos logros. Tuvo la enorme suerte de lanzar casi con el nacimiento de PS3 un juego llamado Heavenly Sword, allá por el año 2007, y como siempre ocurre en los comienzos de un nuevo sistema de juego, todo lo que hay en las estanterías se vende. Sea bueno o no.

Así que tras ese éxito, Ninja Theory se puso a trabajar en un nuevo juego. Ahora lejos de la exclusividad de Sony y su PS3. Y de ahí nace Enslaved, un juego que es mejor de lo que parece y que nos ha sorprendido gratamente.

Prisionero de los robots

Comenzamos Enslaved en una nave. Somos prisioneros del maléfico poder de los robots que manejan el mundo y como siempre ocurre en estos juegos, se ha producido una hecatombe planetaria (imaginamos que nuclear), las ciudades han desaparecido y los seres humanos viven agrupados en tribus salvajes. Curiosamente, luego tienen unos gadgets del carajo, pero a simple vista viven con las mismas comodidades que el hombre de Neanderthal.

La primera escena del juego ya nos marca bastante de por dónde van los tiros en Enslaved: saltos, muchas plataformas a las que subirnos, combates y pocos puzzles. Esas son las tres patas del banco que forman un juego ideado para contarnos, también, una historia bastante lúgubre sobre el futuro de la raza humana.

Saltos y el tío de la vara

A lo largo de Enslaved manejamos a Monkey y, muy tangencialmente, a Trip. Con él tenemos que hacer el trabajo duro, el de alcanzar los riscos más apartados o terminar con los enemigos. Para estas dos tareas, nuestro hombretón está bien pertrechado gracias a unas manazas gigantes con las que puede agarrase a cualquier saliente.

Aquí Enslaved se comporta como un Prince of Persia o un Assasin's Creed cualquiera. El escenario nos indica por dónde debemos ir y nosotros debemos saltar, agarranos, balancearnos y tirarnos al vacío con cuidado aunque hay veces en las que parece que Monkey juega solo. Con pulsar el botón de salto, él ya hace todo. No sé si será una sensación errónea, pero en la mayor parte de zonas del juego así se comporta Enslaved.

La segunda pata del banco de Enslaved son los combates. Pertrechado con una vara, podremos arrearle a los robots/mechas con bastante alegría y habilidad ya que Monkey tiene unos cuantos combos bastante interesantes. Son, precisamente, los enfrentamientos con los enemigos los que nos dan cierto aire entre tanta plataforma, ya que nos dejan cierta libertad para encadenar cada golpe de la mejor manera posible.

Lógicamente, hay veces en las que un enemigo es inmune a nuestros ataques, así que entonces recurrimos a los puzzles/gadgets, a una valla publicitaria gigante, a un bicho volador que nos muestra dónde está colocadas las minas explosivas, etc. Eso sí, en lo que Enslaved no defrauda es en los enfrentamientos contra los típicos enemigos finales: son geniales, están diseñados con mucho tino y, como mandan los cánones de los grandes juegos, tienen sus rutinas que debemos estudiar para saber cuáles son sus puntos débiles.

¿Bella o bestia?

Trip es una chica con las ideas muy claras y todo lo que tiene de exuberante lo tiene de obstinada y testaruda. Por eso, no dudará en poner en peligro la vida de Monkey si así consigue sus objetivos. ¿Y cuál es su papel en Enslaved? Pues al margen de darle el punto exótico/decorativo al desarrollo, con ella podremos organizar pequeños planes para distraer a los enemigos o protegerla indicando el momento en el que puede avanzar hasta nosotros.

Son órdenes muy sencillas pero que le dan cierta gracia al desarrollo de algunas fases. Así, además, Enslaved pierde cierta sensación de funcionar automáticamente, como si formáramos parte de una coreografía en la que los dos personajes se mueven hacia donde deben hacerlo, hagamos nosotros lo que hagamos.

¡¡Enslaved y se acabó!!

Ninja Theory ha ideado un juego muy sencillo pero que deja al albur de sus dos protagonistas todo el peso de la historia y el desarrollo. Enslaved es sencillo de entender y rápidamente estaremos viviendo una apopeya que nos interesa por el argumento, porque se desarrolla en una ciudad de Nueva York devastada y por que todo lo que podemos hacer en el juego resulta divertido. Sobre todo los combates.

Además, gráficamente es muy resultón y los diseños de todo el universo en el que vamos a jugar es atractivo  por su colorido. Eso sí, los escenarios son lineales y no dejan lugar a la improvisación o la búsqueda de caminos alternativos. Enslaved es lo que se ve. No hay más, para lo bueno y para lo malo.

¿Recomendaría Enslaved? Sí, sin dudarlo. Por que está muy bien planteado, es muy divertido y tiene la dificultad justa para que no nos frustremos. Eso sí, a cambio de tantas facilidades, los más viejunos en estas lides plataformeras se lo pasarán rápidamente y salvo algunos enemigos finales, la odisea hacia el oeste será un paseo por el campo.

Obviamente, siempre podemos poner la dificultad del juego a tope y probar a ver si somos tan buenos como nos creemos. Enslaved será entonces un juego notable, con pinceladas sobresalientes en lo que a gráficos, historia y ambientación se refiere. En todo lo demás, huele a déjà vu...

Valoración

Excelente título que mezcla tres elementos que siempre gustan en un juego de acción: las plataformas, los combates y los puzzles. Además, todo está perfectamente acompañado por el argumento, los gráficos y la ambientación.

Hobby

86

Muy bueno

Lo mejor

Los gráficos, la historia y los combates, que dan bastante de sí.

Lo peor

Saltar de plataforma en plataforma, a veces, parece automático.

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