Análisis

Review del 'tierno' Naughty Bear

Por Sergio Gracia
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La idea de crear un personaje, en apariencia entrañable y modosito, y después darle una personalidad salvaje y sádica es, desde luego, interesante. Naughty Bear es precisamente eso, un osito de peluche al que, harto de las burlas de los demás, se le cruzan los cables y comienza su particular matanza de Texas. El problema llega cuando esta historia se convierte, sencillamente, en una buena idea con una jugabilidad espantosa.

Naughty Bear tuvo una campaña de marketing increíble, excelentemente bien hilada y con todos los ingredientes necesarios para que quisiéramos este juego. A muchas personas les llamó la atención los originales y divertidos tráilers que se mostraban en la Red, "tiene que ser divertido abrirle la cabeza con un hacha a un osito de peluche", pensaron algunos. Pero la realidad es bien diferente. Debido a ese esfuerzo de marketing, Naughty Bear es bien conocido y gracias a la mala realización del juego va a serlo aún más.

Las apariencias engañan

Como decimos, la idea de manejar a un osito de peluche, con ganas de venganza, tiene mucho jugo guardado en su interior. Cuando comenzamos a jugar estamos ansiosos por ver explotar unas cuantas cabezas de rellenas de algodón y la acción no se hace esperar. Tenemos a nuestro alcance una gran cantidad de armas, trampas y formas de aniquilar a los odiosos peluches que nos hacen la vida imposible.

Podremos escondernos en arbustos o armarios, para cazar por sorpresa a nuestras presas, no sin antes darles un buen susto (aunque al cabo de un rato dejarás de intentar sorprenderles, cansado de escuchar siempre el mismo '¡boooo!' y ver la animación repetida). En un principio nuestras víctimas intentarán defenderse, sin mucho éxito, pero a medida que avancemos nos encontraremos con osos más preparados, como los ninjas o los policías.

Sí, sabemos que esto, a primera vista, puede parecer divertido. De hecho, lo es, pero sólo los primeros 10 minutos. El juego cuenta con innumerables zonas de carga, nos moveremos por instancias muy reducidas y sobrecargadas de decoración, la voz del narrador no dejará de dar la brasa, los ositos no pararán de corretear huyendo de nosotros o buscándonos, de esconderse, de pedir ayuda... todo esto, unido a la pésima perspectiva y movimientos de la cámara, hace de Naughty Bear un auténtico caos peluchil.

Lo que pudo haber sido y no fue

Somos conscientes de que Naughty Bear ha sido desarrollado con un presupuesto bastante ajustado y, desde luego, se nota. Su precio es reducido, comparado con otros lanzamientos de igual o peor calibre, lo que se puede ver como algo positivo. Lo único que nos apena es, una vez más, la gran idea que tenían entre manos y lo poco que han sabido exprimirla.

Desconocemos si en un futuro se lanzará una continuación, de ser así, esperamos que hayan aprendido la lección y corrijan la gran cantidad de fallos y meteduras de pata que han cometido con Naughty Bear. Eso sí, ojalá que al menos la campaña de marketing sea tan buena como la del juego actual, porque la hemos disfrutado de verdad.

En conclusión, Naughty Bear no es de los peores juegos a los que nos hayamos enfrentado, ni mucho menos (aunque puede que sí sea uno de los más repetitivos). Pero, en la actual generación, tal vez habría tenido más éxito si se hubiera lanzado directamente en las plataformas online de Xbox 360 y PlayStation 3. Como una de esas películas que van directas a DVD. O, mejor aún, en forma de episodios que permitieran mejorar la calidad con cada nueva entrega.

Valoración

Naughty Bear es un juego con un concepto inicial interesante y mucho jugo. Pero, por desgracia, no se le ha sabido sacar partido. En su contra, cuenta con un apartado técnico pobre.

Hobby

63

Aceptable

Lo mejor

Machacar sin compasión a montones de ositos de peluche, ayudará a superar traumas infantiles.

Lo peor

La jugabilidad, en general, deja mucho que desear. Es demasiado repetitivo.

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