Análisis

Review legendaria de Halo Reach

Por Óscar Díaz
-

Ya está aquí Halo Reach, el episodio final de la saga. Al menos lo es para Bungie, que ya no forma parte de Microsoft. Un punto y seguido para muchos, ya que la franquicia seguirá viva, con todo un departamento dedicado a ella: 343 Industries. Sin embargo, como pasa con los grandes eventos, este nuevo episodio promete mantener el nivel de los anteriores. Algo que consigue de sobra y, de paso, pone el listón muy alto para quien se encargue del siguiente Halo.

Reach, la última defensa

Para quien haya leído los libros o se haya empapado con la documentación que hay por la Red, hablar de Reach es hacerlo de un lugar, digamos, triste. Se trata del último bastión antes de que las fuerzas alienígenas del Covenant (El Pacto, en el primer Halo castellanizado) lleguen a la Tierra.

Sus dársenas cuentan con la última tecnología aplicada a la fabricación y mejora de naves estelares. La superficie, por su parte, ofrece todo tipo de climas y, poco a poco, ha sido dominada por los colonos. Incluso hay ciudades que miles de personas consideran su hogar. Pero algo está a punto de suceder en Reach y no pinta bien.

Las fuerzas, civiles y militares, que mantienen el orden en el planeta se las han visto con colonos descontentos, ladrones y criaturas que se vuelven peligrosas al mínimo contacto. Las zonas más ricas ya están en plena explotación, con minas, plantaciones y ganadería, así que tampoco parece extraño que haya altercados, de vez en cuando. Como pasa en cualquier otra comunidad. Sin embargo, entre los pobladores de Reach hay científicos, como la doctora Helsey, que ponen en práctica sus desarrollos, lejos de la opinión pública de la Tierra.

Es, precisamente, uno de los últimos inventos de la humanidad el que se ha convertido en todo un símbolo para la saga Halo. Los trajes y soldados de tipo Spartan, con sus variantes y, por supuesto, el Mjolnir Mark V del Jefe Maestro. Como comprobamos durante el juego, no todos los modelos son igual de eficientes y, como en la realidad, los protagonistas esta vez no son maestros de todo, sino especialistas en tareas concretas. El concepto que introduce Halo Reach es tan manido como necesario, con un artillero, soldado, especialista en infiltración... todo ello con el objetivo de añadir frescura a la serie.

Misión de reconocimiento

Lo que en un principio parecía un nuevo paseo, entre colonos y animales autóctonos, es el detonante para la aventura más completa de la saga. En cierto modo, lo que parecen querer en Bungie es que sintamos lo mismo que vivimos en 2001 con el primer Halo, Combat Evolved. De ahí que nos encontremos con escenarios abiertos y algún que otro guiño al original. En cuanto a la misión, la sorpresa llega con los enemigos que se nos ponen delante. No se trata de alborotadores o ladrones de ganado, sino alienígenas armados hasta los dientes. Conforme superamos oleadas, de paso, notaremos que se trata de algo más que una fuerza de desembarco. Es una invasión en toda regla, en busca de las claves para llegar a la Tierra y acabar con la humanidad.

Como os contábamos en el avance, el aspecto visual ha vivido una clara mejoría respecto a los anteriores juegos de la serie. Todo parece más realista, aunque se mantiene cierto aire a cómic, con texturas pintadas a mano. El detalle es la clave en Halo Reach. La atención por ofrecer un mundo más rico que en cualquier título anterior llega a niveles llamativos. Más allá de tener a todos los personajes perfectamente animados para cualquier situación, sorprende el salto notable en este aspecto, incluso desde Halo 3 y ODST. Bien se podría decir que así es como debería haber sido la tercera entrega, al menos en calidad artística.

Viejos conocidos

Ante nosotros, se suceden misiones en espacios abiertos, con objetivos encadenados que intentan mantener un buen ritmo. Todo ello, aderezado con el ataque del Covenant. Estos no han escatimado a la hora de lanzar sus efectivos, que nos resultan más que conocidos, aunque con cierto toque de originalidad. Los atuendos y, sobre todo, la forma en que reaccionan se ven mucho mejor que nunca. Las sensaciones que transmite enfrentarse a un élite o a algo más grande recuerdan al primer Halo, aunque se aprecia un toque de mala idea. Algo que resalta conforme subimos el nivel de dificultad, con una inteligencia artificial que vuelve a destacar frente a otros representantes del género.

Las diferencias entre los enfrentamientos son más notables que nunca. Bien es cierto que podemos seguir con los típicos ataques frontales, a lo kamikaze, pero en Halo Reach se potencian también el sigilo y conviene aprovechar los nuevos poderes de los protagonistas. Tampoco faltan los caminos secundarios y casi siempre existe la posibilidad de dar un rodeo, por una ruta que rara vez está escondida.

Por la noche, los ataques cuerpo a cuerpo, con cuchillo incluido, le dan un nuevo aire a la saga, aunque sin abusar. De día, las tácticas de grupo o las travesías en solitario se suceden. Incluso veremos cómo el enemigo se apodera de nuestras armas y nos imita, con momentos realmente peliagudos en los que se hacen fuertes a los mandos de, por ejemplo, un warthog que acabamos de abandonar.

Sin embargo, igual que hay muchas ocasiones en que nos maravillamos con reacciones creíbles, también nos enfrentamos a momentos que rompen la tensión. Es el caso de las granadas que soltamos mientras los enemigos duermen. Nadie parece enterarse, a menos que el guión lo propicie. Esto deja claro que, en lugar de estar ante un universo vivo, que reacciona por su cuenta, mucho de lo que vemos está escrito. Algo que, si respetamos las normas, apenas tiene por qué notarse, pero que elimina de un plumazo buena parte de la libertad prometida.

Dentro de la inteligencia artificial aplicada a los personajes, tenemos a nuestro propio equipo, unos inesperados ayudantes y, por supuesto, las fuerzas del Pacto. Ante todo, ha de quedar clara una cosa, que Halo Reach no debe jugarse en dificultades bajas. Las diferencias en el comportamiento, con unos compañeros que acaban ellos solos con ejércitos completos, hacen que la experiencia pierda mucho en el modo normal o fácil, frente a los superiores.

La munición infinita del Pacto choca con nuestros recursos limitados y con las pocas armas que dejan caer a su paso. También sorprenden, a veces, los caminos que siguen los personajes, pero se mantiene la típica situación en que los más débiles avisan a los fuertes. Detalles como los grunts suicidas o que algunas armas permiten controlar la munición después de dispararlas, son los que nos ayudan a olvidar, precisamente, que nada es perfecto, por mucho que en Bungie se hayan esforzado. En general, el resultado es espectacular, pero no faltan momentos "Halo" que seguramente den lugar a muchos vídeos en Youtube.

Guerra total al aburrimiento

En cuanto a la variedad, a diferencia de lo que vimos en Halo ODST, el planeta Reach ofrece muchas más posibilidades que la Tierra. Al menos, en cuanto a sorpresas. A la fauna y flora local hay que dedicarle algunas palabras, con un planeta que resulta lo suficientemente diferente como para hacernos creer que estamos allí. Tanto a nivel de superficie, como en las escenas más alejadas de la tierra, el trabajo de Bungie ha sido meticuloso. Tenemos criaturas gigantes, que nos darán algún que otro logro, y un claro homenaje a otras sagas…

En el apartado de la jugabilidad, desde el primer momento nos encontramos ante un verdadero Halo, con mejor aspecto que nunca, sí, pero también con un control más que familiar. Cuando manejamos a las unidades de tierra, las sensaciones apenas han variado respecto a las aventuras del Spartan más famoso. Sin embargo, junto a variaciones sutiles, como que se usan botiquines para recuperar vida, también hay cierto aire de revolución.

Como es tradición, desde el primero de la saga, el escudo se regenera. Pero también contamos con habilidades especiales, como una barrera que nos protege ante cualquier ataque, durante apenas unos segundos. Otra posibilidad es la de correr, algo que se echaba de menos y que cobra sentido con soldados que no pasan de los dos metros de altura. Los señuelos, la invisibilidad o los distintos escudos también dan bastante juego a la hora de usar tácticas nuevas. Pero, quizá, lo más espectacular sea el jetpack que nos permite volar, aunque se gasta tan pronto como las otras habilidades. Es, precisamente esta última, una de las que añaden más situaciones “diferentes” al juego y que dan mayor riqueza, de paso, a los modos multijugador.

Una lucha sin vencedores

En el modo historia, que se acerca a las diez horas de juego real, las cosas se ponen cada vez más difíciles conforme avanzamos. No sólo se trata de vencer a las fuerzas que el pacto manda a tierra, sino de llegar al espacio y participar en una batalla estelar. Aquí entra en juego otra de las novedades, con una nave que podemos controlar directamente. El estilo de los vehículos voladores que tenemos en la superficie se traslada a la perfección en gravedad cero y nos las vemos con banshees, así como con otros enemigos más resistentes. Además, lo que podría parecer un parche para evitar críticas sobre la variedad de Halo, nos ofrece alguno de los momentos más memorables del juego. Aquí, hasta los vídeos de introducción ayudan, con ese aire de grandeza que se echaba de menos en la saga.

Otra de las curiosidades de Halo Reach es cómo deja ver detalles propios de las novelas basadas en la franquicia. Las relaciones entre las unidades y los responsables del proyecto Spartan o cómo se ha llegado a la situación narrada, caen cada pocos minutos en forma de gestos y rostros muy expresivos. Con unos protagonistas mostrados con el propio motor del juego y que para nada desmerecen el resultado de las más típicas secuencias cinematográficas. Esta apuesta de Bungie, por fin, parece triunfar en uno de sus juegos y nos hace olvidar algunos resultados mediocres de, por ejemplo, Halo 3.

A nivel técnico, hay pocos detalles que reprochar. A pesar de instalar el juego en la consola, algo totalmente opcional, se producen parones en momentos de carga o cuando se graban los puntos de control. Como es tradición, no hay opción para grabar cuando queramos, pero se han incluido multitud de oportunidades para evitar que nos frustremos. Algo que, de otra forma, se haría más que habitual en los modos más difíciles de juego.

La curva de dificultad, como sucede en otros títulos anteriores, se ha cuidado con mimo. Aunque desde un principio tenemos la sensación de poder que nos da un traje de Spartan, por barato que sea, las cosas se complican de manera natural y, sobre todo, Halo Reach ofrece todas las pistas a nivel sonoro y visual para que sepamos en qué lío nos estamos metiendo.

Esto es... Halo

La ambientación sonora nos ayuda también a saber dónde estamos. Aún no conocemos el planeta del primer juego de Halo, ni el Pacto ha llegado a la Tierra… ni siquiera tenemos una ligera idea de los planes finales de los patriarcas. Sólo vemos un planeta más que habitable y una guerra que se encrudece por momentos. La banda sonora, como no podía ser de otra forma, nos ayuda a meternos en el papel, aunque sin recurrir a los temas que ya conocemos. Más que nada, porque este juego no es una continuación, técnicamente dicha.

En cuanto a los efectos sonoros, no hay queja posible. Las explosiones tienen todos los matices necesarios. El sonido envolvente nos ayuda a localizar cualquier posible amenaza y los objetos bloquean las ondas sonoras mientras provocan todo tipo de efectos. Un trabajo impecable, aunque a esto ya nos han acostumbrado hace tiempo. Por otro lado, las voces han vuelto a ser un elemento que distingue a este del resto de títulos que llegan al mercado. Se aprecia una amplia variedad, incluso para los modelos multijugador. Además, el trabajo ha sido bastante notable en este aspecto y ayuda a olvidar malas experiencias del pasado.

Con amigos es otro juego

Desde Halo Combat Evolved, la posibilidad de vernos acompañados por otros jugadores forma parte de la saga. Ya sea a pantalla partida o a través de Xbox Live, la experiencia gana enteros cuando jugamos con amigos. Algo que, en el modo historia de Halo Reach, se ha intentado simular con unidades controladas por la máquina. Esto no es nuevo, pero sí que podemos ver aquí un nuevo grado de perfección. Dejando de lado que las animaciones de algunos personajes les obliguen a ejecutar ciertos pasos graciosos o que conducir un vehículo por tierra es una tarea complicada, lo que sí se consigue transmitir es la sensación de equipo. Luchar hombro a hombro con los otros Spartan, en misiones donde debemos cuidarnos de hacer ruido o con un pequeño ejército a nuestro lado, son esos momentos que hacen de Halo una experiencia memorable.

Pero, para redondear el resultado, donde realmente vamos a explotar el juego e incluso nos ofrece posibilidad de volver varias veces es en el cooperativo online. Un modo muy depurado para hasta cuatro participantes que, como en ocasiones anteriores, nos permite entrar en medio de las partidas en curso y abandonarlas sin que el juego se resienta por ello. Una experiencia más que recomendada para cualquiera, incluso si no te gustan los juegos de este tipo. Está claro que el modo historia, en solitario, es sólo una pieza más, que supera a muchos otros títulos en ese sentido, pero que es un pequeño eslabón dentro de Halo Reach.

La larga lista de modos de juego que ya conocemos, se une a nuevas opciones y, sobre todo, a multitud de parámetros que podemos modificar. Este es, sin duda, el titulo más completo de la saga en este sentido y, posiblemente, el que más posibilidades ofrece en cualquier consola. A partidas por capturar la bandera, todos contra todos, escoltar al VIP y otras más originales, se une la nueva versión de Forge. Esta es la nueva joya de la corona en cuanto a editores de niveles, al menos para Xbox 360. A falta de títulos como Little Big Planet o ModNation Racers, lo que ofrece Forge World es una serie de herramientas y objetos con los que crear niveles para nuestras partidas online y comerciar con ellos.

Forge World, además de mostrarnos un gran escenario donde integrar hasta 150 plataformas, secciones, rocas, enemigos o vehículos, consigue que nos sintamos verdaderos diseñadores. Los resultados más espectaculares aún están por ver, debido a que queda mucho trabajo por delante, pero está claro que opciones no faltan. Además, se mantiene la posibilidad de probar los niveles creados mientras los construimos… con el caos, positivo, que esto puede generar.

Esto es sólo el principio, otra vez

Bungie ha tirado la casa por la ventana, una vez más, en los aspectos online de su juego. A las opciones con las que ya contábamos se unen las herramientas que hemos visto evolucionar durante los últimos años. Tanto dentro del juego, como en el menú de Xbox Live, tenemos eventos que seguir, vídeos que compartir y todo un escaparate para mostrar nuestros diseños personalizados.

Precisamente, para dejar huella de nuestro estilo, también se han incluido más opciones que nunca a la hora de crear los personajes. Cascos, viseras, hombreras, protecciones, petos, colores, insignias... las combinaciones iniciales dan para millones de Spartans diferentes, y eso sin contar con los modelos de las ediciones Limitada, Legendaria o los que podemos descargar de Xbox Live.

Por si todo esto fuera poco, el canal Halo Waypoint también aporta su propia dosis de emoción, con vídeos y eventos que podemos seguir, incluso si no tenemos Halo Reach. Aunque, lo suyo es tener el juego y no dejar pasar los retos diarios y demás oportunidades únicas que nos van a quitar muchas horas de sueño durante los próximos meses.

Valoración

Halo Reach es todo un buque insignia, que se merece cualquier halago que se le pueda hacer. Ofrece una campaña relativamente extensa, junto a una experiencia online a imitar. Además, añade novedades a un estilo de juego que ya nos empezaba a cansar.

Hobby

95

Excelente

Lo mejor

El mejor cooperativo, junto a una experiencia online fuera de serie. Combates a todos los niveles.

Lo peor

Algunos fallos técnicos, aunque no empañan el resultado final. Jugarlo en modo fácil o normal...