Análisis

Review para este nuevo Prince of Persia

Por José Luis Sanz
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Dice un viejo proverbio de esto de los videojuegos que "cuando las piernas del príncipe veas saltar, pon las tuyas en el sofá". Y es que uno ya sabe perfectamente a lo que se va a enfrentar cuando enciende la consola, o el PC, y se dispone a disfrutar con un juego de la serie Prince of Persia: saltos, puzzles, combates y arena, muuuucha arena.

En esta ocasión, Ubisoft nos ofrece un juego que se mete de rondón en la otrora trilogía de Las Arenas para explicarnos ciertos acontecimientos ocurridos entre los dos primeros juegos: Prince of Persia Las Arenas del Tiempo y Prince of Persia El Alma del Guerrero. Es decir que donde juegan tres, juegan cuatro y lo que antes era una trilogía ha pasado a ser una tetralogía, imaginamos, que por obra y gracia de una película que Disney tiene ya en los cines.

¿Quién la lía en esta ocasión?

Prince of Persia Las Arenas Olvidadas empieza con el príncipe regresando al palacio real por orden directa de su padre, que tiene la aspiración de ver a su hijo aprender las artes de la lucha de la mano de Malik. El problema es que el palacio está siendo atacado y hay un ejército a las puertas que amenaza con destruirlo. Ni corto ni perezoso, Malik se verá obligado a utilizar el último recurso que le queda antes de entregar el palacio y a sus habitantes: llamar al ejército de Salomón para que lo proteja.

El problema es que debió haber un error en la transcripción de la historia y el ejército de Salomón fue de todo menos de... ¡¡Salomón!!, ya que se trataba de una horda de zombies y esqueletos mediomuertos que fue confinado en el palacio real, precisamente, para evitar que acabaran con el reino de Azad. Lógicamente, Malik y el príncipe se darán cuenta del estropicio cuando ya es demasiado tarde pero... ¡¡hay una esperanza!!

Príncipe de los saltos

Prince of Persia Las Arenas Olvidadas es un juego que no se aleja lo más mínimo de las ideas que ya tenemos vistas en las tres entregas anteriores de la serie de Las Arenas. Respeta a rajatabla los tres elementos fundamentales de saltar, combatir y resolver puzzles.

Lo primero que hay que decir de Prince of Persia Las Arenas Olvidadas es que los escenarios son la clave del juego porque vuelven a marcar la forma en la que lo jugamos y, sobre todo, disfrutamos. Cada fase está compuesta por varias salas, pasillos y estancias exteriores que nos dejan con la boca abierta por su monumentalidad y gigantismo. Como siempre ocurre en esta serie, hay obstáculos y puertas cerradas a cascoporro y la única forma de escapar es agarrarnos a los salientes, trepar por las fachadas, correr por las paredes o pulsar algún botón que abra un mecanismo o puerta.

Lo cierto es que si ya tenéis callo con el príncipe, es posible que sin conocer el camino ya sepáis por dónde hay que ir o, cuando menos, lo que hay que hacer y qué buscar. Esto podría ser bueno pero también tiene su lectura negativa ya que convierte el juego en un sprint constante y, a mayor velocidad, menos tiempo nos va a durar Prince of Persia Las Arenas Olvidadas.

De todos modos, y a pesar de que eso de subir y bajar como los monos de cualquier sitio ya es una tarea que nos suena de los otros Prince of Persia, nuestro protagonista tendrá que atender también su vertiente más salvaje y asilvestrada. En otros juegos de la saga recordaréis que veíamos complejos combos, golpetazos con todo tipo de armas e, incluso, un príncipe poseído por las Arenas que con un cadenako la emprendía con los enemigos hasta partirlos en varios cachitos.

Pues bien, en Prince of Persia Las Arenas Olvidadas llegamos a entender por qué su padre le manda al palacio real para que aprenda de su hermano Malik todas las artes del combate. Es como si en este juego, el príncipe hubiera olvidado de repente todo ese catálogo de llaves y se hubiera quedado sólamente con dos: ataque con la daga y empujón para lanzar al vacío o tirar al suelo a los enemigos.

Aunque visto de forma positiva, esta simpleza de Prince of Persia Las Arenas Olvidadas sería más una evidencia del buen trabajo de documentación que Ubisoft ha llevado a cabo para ubicar en el tiempo este juego dentro de la serie, con el objeto de dejarnos claro que este príncipe es algo más pardillo de lo habitual. Eso sí, menos mal que todavía puede tirar de arenas para volver al pasado y corregir los posibles errores que haya podido cometer.

Los puzzles también son importantes. No podíamos olvidarnos de ellos y, en la línea general de todo Prince of Persia Las Arenas Olvidadas, no son extremadamente difíciles. Cuesta a lo mejor llegar a ver todo el escenario en su conjunto para adivinar por dónde podemos ir, pero en cuanto encontramos la clave, el atasco se deshace y volvemos a disfrutar saltando, brincando y volando sobre las cabezas de los zombies enemigos.

Menos puede ser más

La verdad es que mirado detenidamente, Prince of Persia Las Arenas Olvidadas es un juego que se deja en el tintero algunas cosas que ya dábamos por supuestas en un título de la serie de Las Arenas. Es como si las olvidara. Creíamos que el príncipe tenía un catálogo de golpes más extenso y elaborado. Pero no ha sido así. Pensábamos que era una trilogía y no ha sido así. Y pensábamos que tendría una compañera que le eche una manita y... no ha sido así. Tiene a una pero se mueve en un plano místico bastante alejado de nuestros problemas terrenales.

Prince of Persia Las Arenas Olvidadas es un juego que gustará a los que queremos un divertimento directo, sencillo, que no nos ponga en aprietos en ningún momento y que presuma de tener los elementos más aclamados de la serie Prince of Persia. Es decir, escenarios gigantescos, acrobacias principescas, puzzles y una historia que nos cuente algunos detalles interesantes de la serie. Por muy sencillo que sea.

Si buscas dificultad, retos imposibles o combates como los de Super Street Fighter IV con cientos de llaves, no te pases por los aposentos de este príncipe que, dicho sea de paso, se lo tiene bastante creído por culpa de una película que parece condenada a arrasar en taquilla. ¡¡Larga vida al prince!!

Valoración

Potente juego de un príncipe que insiste en explotar sus viejas virtudes para saciar las necesidades de sus fans. Saltos, combates light y unos escenarios muy bien pensados y de dimensiones monumentales.

Hobby

88

Muy bueno

Lo mejor

Los gigantescos escenarios, la historia y algunos de los puzzles que debemos resolver.

Lo peor

Los combates son más fáciles y ya no tenemos tantos recursos para acabar con los enemigos.

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