Análisis

Shadows of the Damned, análisis con Chili

Por Ricard Verges
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Uno de los títulos que respira personalidad y originalidad por cada poro es Shadows of the Damned, la última obra libertina del controvertido desarrollador japonés Suda 51 que cuenta. Esta vez, con la inestimable ayuda de otras personalidades.

Tenemos a Shinji Mikami, padre de la saga Resident Evil y que recordaremos recientemente por otro gran título, Vanquish, Massimo Guarini, ex-presidente de Grasshopper Manufacture y, finalmente, Akira Yamaoka, compositor de tan excelente banda sonora que acompañará en cada uno de nuestros alocados pasos.

Desde que Shadows of the Damned fué anunciado en el pasado Tokyo Game Show 2010, mucho se ha comentado de este título que, inicialmente, recordaba al film de Robert Rodríguez, Abierto hasta el Amanecer. Pero que, al jugarlo, poco o nada tiene que ver, aunque es inevitable negar las influencias que Rodríguez o Tarantino, han vertido sobre Suda 51.


Pero si algo nos ha llamado la atención y que ha sabido vender a Shadows of the Damned ha sido el montaje de sus vídeos. Muestran elementos sin sentido, unos que hacen grande al juego y te dejan con serias dudas sobre el estado mental de Suda 51. Esto, para un jugador que adora lo alternativo, lo inusual, lo raro, es el mejor de los reclamos. 

Mi nombre es García Hotspur y soy cazador de demonios

Así se presenta nuestro protagonista. Un oriundo de México, tatuado hasta el último rincón de su cuerpo y con un look bastante discutible, entre los estereotipos que solemos ver en los videojuegos actuales. Hotspur adora desmembrar demonios, las ensaladas Capresse que prepara su novia Paula y cómo no, los frijoles y las fajitas de su tierra, en el orden de preferencia que hemos citado.

La aventura comienza en nuestro apartamento, con un grito aterrador que, al encontrar su origen, vemos un resultado bastante desagradable. No paran de aparecer demonios por todos lados. El primero de ellos irrumpe desde el sitio menos deseable... En ese mismo instante, recibimos la ayuda de Johnson, una calavera encubierta de llamas, que empieza a darnos conversación como si nos conociéramos de toda la vida. Para nuestra sorpresa, este demonio con nombre de champú se convierte en una pistola y, por lo tanto, en nuestra inseparable ayuda durante todo el juego. ¡Magnífico!

Tras intercambiar unos cuantos disparos, Flemming, el Señor Supremo de los Demonios aparece y secuestra a nuestra amada, llevándosela al mismísimo infierno. García seguirá a Flemming y será el momento de hacer frente a un mundo absurdamente crudo.

La oscuridad será nuestro peor enemigo

Al poco de comenzar el juego y al adaptarnos a los controles, descubrimos que la principal amenaza de Shadows of the Damned está en la oscuridad. Esta lo tiñe absolutamente todo de un color azul grisáceo. Cuando descubramos que estar expuestos a esta oscuridad nos puede quitar la vida en un instante, entenderemos que estamos ante el mayor peligro a lo largo de nuestro viaje.

Además, esta oscuridad nos plantea diferentes retos. El primero es encontrar una cabeza de cabra (tal cual suena) o eliminar el foco que genera dicha oscuridad, para volver al mundo 'real' y nuestros pasos sean seguros, por el momento. Otro de los retos que se nos plantea es la protección que reciben los enemigos que tocan la oscuridad, ya que, si han estado expuestos, nuestros disparos no les dañarán. Primero debemos dispararles con un rayo de luz para liquidar esa protección y justo después, coserlos a tiros. El reto final es algo más sorprendente pues, la oscuridad no será del todo negativa ya que nos servirá para descubrir puntos débiles de algunos enemigos o romper alguna barrera que nos impide avanzar en nuestro camino. 

¿A qué demonios estoy jugando?

Shadows of the Damned podría ser la combinación de la jugabilidad de Resident Evil 5 con los mundos oscuros y alternativos que tan famosa han hecho a la saga Silent Hill. Si a esta mezcla le añadimos una historia delirante, con un contenido violento y sexual, marca de Suda 51 estaríamos, probablemente, ante una obra que rozaría el culto.


Además de estas referencias muy claras, encontramos algunos guiños a juegos clásicos como Ghouls n’ Ghosts o el propio Gradius, cuando el juego ofrece su versión más retro, en dos dimensiones, y que nos deja asombrados a la vez que confusos, por no saber qué es lo que tenemos delante de la pantalla. En ese momento, comprendemos que Shadows of the Damned dista mucho del típico juego de acción en tercera persona. Ofrece elementos poco comunes en un título de esa categoría. ¡Y eso es lo que lo hace más interesante! 

Limitado y simple, sí, pero impactante

Es cierto, habéis leído cosas que no tienen ningún sentido. Tan absurdas como disparar a una cabeza de cabra para devolver la luz al infierno y se entiende, Shadows of the Damned plantea un desarrollo en la aventura bastante extravagante, linealmente, afirmamos.

Durante toda la historia, los retos que se nos plantean son los mismos. Debemos conseguir llaves para abrir puertas y avanzar en nuestra aventura, con algún que otro puzle de fácil resolución, poca variedad de armamento y rejugabilidad prácticamente nula pero, ¿y si a cada paso que demos nos encontramos con elementos originalmente macabros? ¿Y si nos paramos a leer el libro de una persona que muere de manera trágica y descubrimos, asombrados, que se trata del demonio que nos espera a la vuelta de la esquina?

Podríamos nombrar todas y cada una de las cosas que nos han dibujado una sonrisa en la cara o que ha hecho explotar una carcajada bastante sádica. Pero creo que hemos comentado suficientes elementos, como mínimo, para despertar la curiosidad y descubrir Shadows of the Damned con vuestros propios ojos.

Ya hemos visto de lo que es capaz Suda 51 y nos podemos imaginar qué nos deparará su próximo título, Lollipop Chainsaw, en el cual encarnaremos a una joven animadora, equipada con una moto sierra que destrozará a hordas y hordas de zombies a ritmo de Pop y cañones de luces rosa fosforito.

Valoración

Shadows of the Damned hará que volvamos a tener miedo a la oscuridad. Pero, a su vez, disfrutaremos de una acción trepidante junto a un guión tan absurdo como poco apto para muchos.

Hobby

81

Muy bueno

Lo mejor

La originalidad en los diálogos y los elementos que envuelven al juego nos embriagará

Lo peor

El apartado gráfico está poco trabajado y la rejugabilidad del título es casi nula

Lecturas recomendadas