Análisis

Superdetective en Hollywood - Crítica de Beverly Hills Cop

Por Jesús Delgado
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Crítica de Superdetective en Hollywood (Beverly Hills Cop, 1984) - Dirigida por: Martin Brest - Protagonizada por: Eddie Murphy,  Judge Reinhold, John Ashton, Ronny Cox, Lisa Eilbacher, Steven Berkoff y Jonathan Banks - BSO de: Harold Faltermeyer.  Axel Foley es un detective de origen afroamericano la deprimida y decadente Detroit, cuyo amigo es asesinado. Para seguir la pista de los criminales, Foley se traslada a la glamurosa y sofisticada Beverly Hills, en donde iniciará una incansable investigación. 

Como ocurre con Loca Academia de Policia, hay películas de los ochenta que a veces las recordamos más por su tema principal que por la historia. Uno de esos casos es precisamente Beverly Hills Cop, que en España conocimos como Superdetective en Hollywood, una comedia policial protagonizada por Eddie Murphy. 

 

Superdetective en Hollywood originalmente se concibió en los años 70 y fue pensado como un drama policial que enfrentaría a un poli curtido y caucásico, proveniente de Los Ángeles que debía ir a Beverly Hills, una de las ciudades más pijas y "chic" de EEUU, a resolver un crimen. El papel protagonista pasó de mano en mano, desde Mickey Rourke (Sin City, The Wrestler, Iron Man 2) hasta el propio Sylvester Stallone, quien quiso convertir la película en uno de sus títulos de acción, cargado de enorme dramatismo. 

Al final, Stallone abandonó el proyecto a pocas semanas de empezar el rodaje, debido a problemas de presupuesto, y dejo al director Martin Brest (¿Conoces a Joe Black?) compuesto y sin estrella. Casi de rebote, lograron captar a Eddie Murphy, pero habiendo de reescribir el guion en el último momento. ¿Cuál creéis que fue el resultado?

 

 

¿Qué se puede decir de esta película? Casi todos la recordamos con una sonrisa en la boca, en gran medida a Eddie Murphy y su Axel Foley. Pero lo que, seguramente, no sepaís, es que Beverly Hills Cop fue considerada una de las mejores películas de su año, 1984, recaudando más de 316 millones de dólares. De hecho, la crítica prácticamente fue unánime y hay quien asegura que es una obra maestra del género de la comedia de acción.  
 
 
 
A tanto como llegaron los críticos de su época no vamos a llegar, aunque sí le admitiremos muchas bondades, entre ellas la frescura para su momento. Sin embargo, ¿sabíais que originalmente la película no iba a estar protagonizada ni por Eddie Murphy, ni tampoco iba a tener ese descarado tono de comedia ochentera? Como lo leéis. 

Ya os decimos que fue del todo inesperado y muy satisfactorio. A día de hoy, casi todos recordamos Superpolicía en Hollywood con una sonrisa en la boca, en gran medida a Eddie Murphy y su Axel Foley. Y no es casualidad.  Beverly Hills Cop fue considerada una de las mejores películas de su año, 1984, recaudando más de 316 millones de dólares. De hecho, la crítica prácticamente fue unánime y hay quien asegura que es una obra maestra del género de la comedia de acción.  


A tanto como llegaron los críticos de su época no vamos a llegar, aunque sí le admitiremos muchas bondades, entre ellas la frescura para su momento. Pero no vayamos mejor por partes.

Fresca, novedosa y marcadora de tendencia

Sí, amigos. Con estas palabras podemos definir Superpolicía en Hollywood. A día de hoy muchos cuñados dirán que es "otra película sobre un poli negro chuleando a blancos", y se quedarán más anchos que largos. Pero seguramente olviden que precisamente fue esta película la que rompió con la idea del estereotípico poli duro que lucha contra el mal con sus armas más peligrosas (una pistola de alto calibre y mucha mala baba). Superpolicía en Hollywood era novedosa. El héroe no resolvía los problemas a punta de pistola, sino con más astucia que un zorro y una sinvergonzonería solo superada por el político medio.

 

La trama no se construía en base al tipo rudo y malcarado que iba derribando puertas mientras conseguía las respuestas que buscaba para castigar a los asesinos de su amigo. En su lugar nos presentaba, en primera instancia, a a Axel Foley, un policia afroamericano (un origen tradicionalmente vinculado a las clases obreras más desfavorecidas de EEUU) de una ciudad como Detroit, una ciudad industrial bastante deprimida y con altos índices de criminalidad y de pobreza. Este, lejos de su ser un superviviente que se había abierto paso entre la mugre hasta hacerse poli, se le veía un tipo que utilizaba su ingenio y su descaro para sortear los problemas para salirse con la suya. Esto, frente a los personajes de Charles Bronson, Chuck Norris y toda la vieja escuela de tipos duros era un cambio radical de planteamiento. 

Pero hay más, la película no solo se quedaba ahí, sino que utilizaba a Axel y el asesinato de su amigo como vehículo y excusa para exponer las marcadas diferencias sociales y el choque de clases y de sociedad, narrando el viaje de Foley a Beverly Hills, una ciudad sofisticada, rica y con bastante pijoterío y frivolidad. ¡Incluso unos años antes de que Brandon y sus colegas aparecieran por Sensación de Vivir! En este aspecto, la película es muy inteligente al desarrollar esta polaridad entre dos ciudades tan diametralmente opuestas tanto demográfica como estructuralmente únicamente con unas cuantas secuencias y planos generales, antes de extender el resto de su razonamiento a través de secuencias algo más concretas. 

Por otro lado, aunque sin hacer demasiada sangre, Superpolicía en Hollywood también incidía en criticar cómo se percibía (percibe) al hombre negro dentro de ciertos círculos y lugares de EEUU. Ahora bien, la crítica es tan sutil que apenas nos damos cuenta. No es de extrañar por otro lado. La tendencia en los años 80 no era la de casar la denuncia social con los títulos comerciales y los blockbusters. De ahí que no se regodee demasiado en estas cuestiones, apostando antes por un tono ligero al que Eddie Murphy saca mucho partido, construyendo su mejor papel. Aunque, eso, sí, ya os decimos que hay alguna perlita como la que sigue, que te deja a cuadros.

Sin "Eddie" no sería lo mismo

Axel Foley es insolente, bocazas y bastante aprovechado. Con toda la desfachatez del mundo saca partido de los incautos de Beverly Hills y de sus colegas del departamento de Policía, quienes a diferencia de él, se guía principalmente por el manual. Este tropo de choque de métodos, por cierto, también es uno de los pilares básicos de la Beverly Hills Cop, presentando a un pícaro y engatusador suelto en este parnaso californiano. La película se construye prácticamente a golpe de treta y de truco que Axel pergeña y desarrolla para llevar a cabo su investigación. Esto claro, tiene una baja. Los secundarios.

A su vez, quizá el principal y único defecto de la película es el de que los secundarios quedan eclipsados por Eddie Murphy y su personaje. Los malos son planos y no especialmente memorables y los secundarios, más o menos prescindibles. Ojo, que eso no significa que el detective de Billy Rosewood y el sargento John Taggart de Judge Reinhold y John Ashton no se hagan de querer. Lo que pasa es que sus personajes se quedan algo empequeñecidos, debido a la sobriedad que deben mantener para sostener el tono y ritmo de la película. Su sobriedad debe verse en contraste con el caradura de Axel. Ahora bien, si realmente fueran lo que se dice personajes olvidables, no les hubieramos vuelto a ver en ninguna de las secuelas. 

 

Para ir cerrando, pues  poco podemos decir ya de la película (ritmo tiene, no sobra ninguna escena y el humor no es hediondo, aunque huele a dos plátanos en el tubo de escape) hablaremos de algunos de los premios que recibió. Para empezar, ganó en 1984 el premio a mejor película del People's Choice Awards, galardones dedicadas a las mejores producciones culturales. Pero, además, la banda sonora ganó un Grammy en 1986 y su tema principal, Axel F, sigue siendo uno de los temas más icónicos de los años 80. Se dice pronto, ¿verdad?


Ya casi estamos acabando con nuestro especial de cine de los 80. No dejéis de visitar la lista con todas las películas que hicieron mágica esta época. 

Valoración

Drama policial que acabó convertido en una inteligente comedia de acción, con un protagonista tan vacilón como memorable.

Hobby

75

Bueno

Lo mejor

El discurso sutil que muestra las abismales diferencias sociales entre ciudades. Eddie Murphy.

Lo peor

Las convenciones de la época le impidieron ser más incisiva con la crítica social

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