Tarde para la ira
Análisis

Crítica de Tarde para la ira - La mejor ópera prima española del año

Por Raquel Hernández Luján
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Analizamos Tarde para la ira, la mejor opera prima española del año. Dirigida por el Raúl Arévalo, cuenta con Antonio de la Torre, Ruth Díaz y Manolo Solo entre otros. En cines a partir del viernes 9 de septiembre.

ACTUALIZADO 05-2-2017: Ha sido la gran triunfadora de los Premios Goya 2017 y es algo bien merecido. Actualizamos nuestra crítica de Tarde para la ira, una excelente película de 2016.

Raúl Arévalo realiza el debut cinematográfico más impresionante de lo que llevamos de año firmando asimismo el libreto de la película Tarde para la ira junto al también primerizo David Pulido.

La historia nos presenta lo que parece ser un triángulo amoroso: Curro está en prisión tras aceptar cargar con la culpa del atraco a una joyería. Ocho años después sale de prisión con ganas de emprender una nueva vida junto a su novia Ana y su hijo, pero se encontrará con una situación inesperada y a un desconocido: José, que parece haber llenado su hueco y le llevará a emprender un extraño viaje donde juntos se enfrentarán a fantasmas del pasado en una suerte de road trip endemoniado. 

Desde que se iniciara en la interpretación en 2001 en la serie Compañeros, el actor ha tenido una prolífica carrera que le llevó a alzarse con el Goya por su trabajo como mejor actor de reparto en Gordos allá por 2010 si bien nunca ha dejado de lado la televisión participando en series como Con el culo al aire, Velvet o La embajada.

No penséis que esta nueva faceta de director le apartará, al menos de momento, del foco de la cámara porque pronto lo veremos en la cinta de Agustín Díaz Yanes titulada Oro y oiremos su voz en Memorias de un hombre en pijama.

Ha demostrado que se mueve como pez en el agua en registros muy diversos: desde la comedia (en Alcalá de Henares le tenemos un cariño muy especial porque ganó el premio al mejor actor en el festival de la localidad de cortos por Traumalogía) en pelis como Primos o La gran familia española hasta el thriller Cien años de perdón, por poner un ejemplo.

Tarde para la ira

¿Por qué os cuento todo esto? Porque un actor que da al salto a la dirección tiene dos ventajas que él en Tarde para la ira ha sabido aprovechar de forma exquisita: cuenta con la experiencia de haber trabajado con muchos directores y sabe qué quiere sacarle a sus actores.

De hecho, el casting es impecable, se ha rodeado de fieras interpretativas, empezando por Antonio de la Torre (por dios, el Goya para este hombre ya) que aborda su complicado papel desde la mayor de las contenciones y pasando por el todavía más sublime y completamente entregado Manolo Solo. Correctísimos todos los demás: Luis Callejo, Ruth Díaz, Alicia Rubio, Raúl Jiménez, Font García...

Tarde para la ira

Pero lo más fascinante de Tarde para la ira es quizás la forma en la que está narrada, arraigando en la tradición costumbrista, buscando la mayor de las naturalidades para atrapar al espectador en un thriller sobrecogedor en el que la brutalidad se abre paso de forma inesperada.

La tensión narrativa no afloja a lo largo de metraje gracias a la libertad con la que se mueve la cámara, el grano de la imagen y una banda sonora en la que gana protagonismo la percusión.

Tarde para la ira

Reconocerás la ciudad de Madrid, la profundidad de los barrios sucios y llenos de gente que vive o malvive como puede tratando de superar sus malas decisiones del pasado. Y es que nuestro director es de Móstoles y ha sido lo suficientemente sagaz para mostrar lo que mejor conoce, de ahí que lo haga tan bien.

Hay espacio para el retrato exento de engalanamientos, sin pudor, crudo y realista y también para el humor, pero un humor que de tan macabro te saca una sonrisa sardónica como es el caso del personaje de Manolo Solo o la inclusión de ciertos pasajes musicales que con su contraste rompen la tensión del clima de forma premeditada. 

Tarde para la ira

En la mirada Arévalo atesora mucho buen cine: hay algo de Carlos Saura en su dirección, pero también se aprecia una aproximación a la violencia que recuerda a Jaime Rosales en Las horas del día, dejando que lo turbio se abra camino en medio de la normalidad y sin tapujo alguno.

Si la venganza es un plato que se sirve bien frío, Tarde para la ira demuestra que es posible que, aún salida de la nevera, eleve la temperatura del público. Aplausos.

Valoración

Impresionante debut de Raúl Arévalo en la dirección con esta película a medio camino entre el relato costumbrista y el thriller más demoledor recogiendo una tradición cinematográfica con sobresaliente resultado.

Hobby

90

Excelente

Lo mejor

La brutalidad del guión, la crudeza de la foto y la calidad de las interpretaciones, sobre todo la de Manolo Solo: más que brillante, sideral.

Lo peor

Tiene pocas fisuras más allá de alguna licencia clásica del género y la evidente precariedad presupuestaria de la que nace.

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