Análisis

A Virus Named Tom - análisis para PS Vita

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Versión comentada: PS VITA

A Virus Named Tom para PS Vita estrena su análisis en nuestra web con motivo de la llegada del título independiente a PS Plus en abril. Covencerán sus puzles... ¿o nos saltará el antivirus? ¡Vamos a comprobarlo!

Los juegos de PS Plus en abril nos han dejado propuestas de lo más diverso en PS4, PS3 y PS Vita. Por ejemplo, y si queremos emociones fuertes, tenemos la acción con tintes de survival horror de Zombi para PS4 o la supervivencia de I am Alive para PS3. Ambos títulos consiguen mantenernos en tensión y pasar algún que otro mal rato.

Por suerte, también encontramos nuevos títulos en la Colección de Juegos al Instante que sirven para que rebajemos nuestro ritmo cardíaco mientras nos estrujamos el coco solucionando algunos puzles. Nos referimos, claro está, a A Virus Named Tom, uno de los elegidos para ser añadidos sin coste a la lista de descargas de los usuarios del servicio premium online de Sony.

Aunque seguro que muchos de vosotros habéis oído hablar largo y tendido de A Virus Named Tom, no está de más recordar que el juego, que se lanzó inicialmente en PC en 2012, es fruto del desarrollo de Misfits Attic, un pequeño estudio de desarrollo fundado por el matrimonio Keenan, lo que incluye a Tom, que trabajó en títulos para PS2 y Xbox como Splashdown, y a su mujer, Holly, una diseñadora gráfica con más de 10 años de experiencia en compañías como Yahoo. Ambos, junto a la ayuda de un reducido grupo de amigos, trabajaron duramente para dar forma este peculiar universo.


La venganza de Dr. X

La sencilla historia, que se cuenta a través de ilustraciones, nos sitúa en un futurista mundo en el que la robótica ha hecho que casi todo sea "perfecto": ciudades sin tráfico, perros que no necesitan hacer sus necesidades... una sociedad inmaculada que le debe casi todos los avances a la brillante mente del Dr. X, un científico que pierde la cabeza cuando es despedido de la gran corporación en la que trabajaba. ¿Su forma de arreglar esta afrenta? Pues está muy claro: venganza. 

Para dar un escarmiento los peces gordos de la corporación, al doctor no se le ocurre otra cosa que programar un virus (llamado Tom) con el que infectar a todos sus descubrimientos y, así, mostrar su descontento y -de paso- sembrar un poquito el caos en la sociedad, algo que siempre anima el cotarro.

Así, en el juego manejamos a Tom, un virus con apariencia de robot, y nuestra misión es infectar los circuitos de diferentes dispositivos, o lo que es lo mismo, superar más de 50 fases en las que nos toca comernos la cabeza a base de bien y evitar diferentes peligros, o cortafuegos, que la maquiavélica corporación ha puesto en marcha para frenar nuestros impulsos vengativos.

La mecánica es simple: cada fase está compuesta por una serie de cuadrículas entre las que nos podemos desplazar libremente. Entre ellas, hay diferentes circuitos que, de forma inicial, están descolocados, por lo que el objetivo es rotar las piezas para crear una canalización completa y, así, propagar el virus completamente. Cuanto menos tiempo y movimientos utilicemos para unir el punto A con el B, mejor puntuación obtenemos.

De forma inicial, las primeras pantallas son bastante sencillas y sirven de toma de contacto con la mecánica, por lo que tenemos tiempo de sobra y Tom se mueve en solitario, sin que nadie le moleste. Sin embargo, poco a poco la cosa se va complicando y, además de composiciones de circuitos más enrevesadas, se añaden a la fórmula unas arañas que se mueven por los mismos caminos que nuestro virus y a las que tenemos que evitar a toda costa. Estos enemigos hacen que el desarrollo se complique bastante y que, en ocasiones, de la sensación de que estamos jugando a una especie de Pac-Man con puzles.

Por supuesto, Tom va ganando nuevas habilidades, como una que le permite paralizar momentáneamente a los enemigos, algo que ayuda pero que no consigue equilibrar del todo la balanza. Y es que la dificultad del juego está, en general, bastante descompensada. A lo largo de sus 50 niveles encontramos algunos relativamente sencillos, otros bastante exigentes y, por último, verdaderas pesadillas jugables en las que llega a ser casi desesperante esquivar a un gran número de arañas mientras pensamos qué pieza voltear de un complicadísimo circuito que incluye piezas ocultas... y lo hacemos antes de que se nos acabe el tiempo.

Esta circunstancia hace que el desarrollo presente bastantes altibajos en el entusiasmo del jugador, si bien es cierto que, para qué engañarse, éste nunca llega a ser demasiado pronunciado. Y es que, aunque está claro que las intenciones de Misfits Attics eran buenas, su juego no ofrece nada (ni mejor) que no hayamos visto ya en infinidad de ocasiones: la mecánica no es demasiado original, los gráficos son sencillos a rabiar y los 50 breves niveles no son, ni mucho menos, suficientes.

Por todo esto, y en nuestra opinión, A Virus Named Tom es un juego que encajaría mucho mejor en dispositivos móviles iOS y Android, en los que es cierto que tampoco destacaría demasiado debido a la enorme cantidad y calidad de "juegos de puzle" disponibles, pero donde desde luego tendría mucho más sentido por su naturaleza de "partidas rápidas" en cualquier momento y contenido reducido. Pero, claramente, no es un título que aporte nada al catálogo de PS Vita y que no está a la altura de la portátil de Sony.

Valoración

Destacan algunos niveles bien pensados, pero -en general- se trata juego de puzles poco original, con una dificultad mal equilibrada y un apartado técnico excesivamente sencillo. No aporta nada al género ni al catálogo de PS Vita.

Hobby

67

Aceptable

Lo mejor

Algunos niveles están inspirados y son entretenidos. Descarga sin coste gracias a PS Plus.

Lo peor

Dificultad irregular, mecánica poco original, duración reducida... no está a la altura de Vita

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