Análisis

Warcraft: el origen - Crítica de la adaptación del juego de Blizzard

Por Raquel Hernández Luján
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Crítica de Warcraft: el origen (Warcraft), la adaptación dirigida por Duncan Jones y protagonizada por Travis Fimmel, Ben Foster, Toby Kebbell y Paula Patton. 

Warcraft: el origen ya está a la venta en DVD, Blu-Ray, Blu-Ray 3D, Steelbook y Blu-Ray Steelbook. Si quieres conocer el contenido inédito con el que se lanzan dichas ediciones puedes descubrirlo aquí. La sinopsis oficial de la película señala que el pacífico reino de Azeroth está a punto de entrar en guerra para enfrentarse a unos terribles invasores: orcos guerreros que han dejado su destruido mundo para colonizar otro. Al abrirse un portal que conecta ambos mundos, un ejército se enfrenta a la destrucción, y el otro, a la extinción.

Puede que Duncan Jones, que traía en la cartera dos interesantes títulos como son Moon y Código fuente, creyera que sabía en qué jardín estaba a punto de meterse cuando asumió la tarea de adaptar el universo de Warcraft a la gran pantalla. De hecho se ha confesado conocedor en profundidad del juego, pero lo cierto es que los árboles no le han dejado ver el bosque, como se suele decir, en esta ocasión. Se evidenciaron problemas durante el rodaje y la postproducción de la cinta que han dado cuenta de la extrema dificultad de llevar el proyecto a buen puerto.

A todas luces Warcraft: el origen tenía un doble propósito: encandilar a los fans jugones y atrapar la atención de los neófitos ante los que trata de presentar una atractiva galería de personajes. Ahí van los principales de las filas de los orcos y de la de los humanos.

Difícilmente consigue alcanzar cualquiera de ellos puesto que los entendidos, a pesar de que disfrutarán del detallismo y el esmero con el que se han recreado los espacios y el aspecto visual, pronto verán que la historia difiere bastante de la original con una extrema simplificación de los personajes y de sus motivaciones personales.

Los no entendidos se perderán fácilmente en la pléyade de nombres que inunda la película, sobre todo teniendo en cuenta que no estarán familiarizados con las denominaciones de los lugares, los clanes orcos o las facciones unidas en la Alianza, por no hablar de los elementos fantásticos que están diseminados por la cinta: Kirin Tor, Medivh, el titán Sargeras, el golem utilizado como avatar, la magia de Gul'dan y el poder del Fel... Demasiado vasto, profundo y plagado de detalles para ser abarcable en una única película de dos horas (y tengamos en cuenta que el montaje inicial de Jones era de dos horas y cuarenta minutos, así que la mutilación le ha sentado obviamente mal a la cinta).

Vayamos por partes: Warcraft: el origen se basa en el juego de estrategia original llamado Warcraft: Orcs and Humans y en algunos de los escenarios del videojuego de rol multijugador masivo en línea World of Warcraft. En concreto nos retrotrae a la Primera Guerra, el conflicto que enfrentó a humanos y orcos cuando estos consiguieron enviar a su avanzadilla a través de un portal interdimensional creado por Gul'dan y un ayudante desde el mundo humano.

Un usuario llamado Aerial51zd se tomó en su día el tiempo de realizar una comparativa de las localizaciones que aparecían en el tráiler y las zonas del juego masivo y, bueno, hay alguna divergencia, pero tengamos en cuenta que han transcurrido tres décadas entre la acción de la película y la del juego. El esfuerzo por ser fiel es impresionante:

En la película, conectando Azeroth y Draenor, que está en pleno declive, los orcos planea conquistar el el reino de Ventormenta y saquear los alrededores contando con diversos guerreros como cabecillas: Puño Negro, el líder de la horda; Durotan, líder del clan Lobo Gélido o el impresionante Orgrim Martillo Maldito.

 

Sin embargo, no todos están de acuerdo con la estrategia trazada por el mago Gul'dan de modo que utilizarán a la mestiza semiorca Garona (Paula Patton) como puente entre ambas civilizaciones. Ella será de hecho, la artífice de buena parte de los giros de guión de la película tendiendo la mano a los humanos para trazar un débil pacto que les lleve a detener la apertura del portal para la llegada de las fuerzas completas de la Horda.

El caso es que tenemos un prometedor director, un reparto de lo más interesante en el que destacan Ben Foster como Medivh, Travis Fimmel como Anduin Lothar, Dominic Cooper como el rey Llane o Toby Kebbell como Durotan y un abultado presupuesto con el que se debería haber cubierto de sobra el gasto para crear una cinta digna pero estamos ante una de esas obras en la que los efectos especiales todo lo engullen. En algún punto del proceso alguien debió pensar por qué no hacían esta película en formato de animación, que habría dado mayor libertad creativa al conjunto.

 

Sobre las expresiones faciales y la captura de movimiento no hay la más mínima objeción: Durotan y Draka son tan creíbles como lo serían dos personas de carne y hueso pero cuando entran en acción la verosimilitud se pierde bastante. Las texturas también dejan bastante que desear como en el caso de los grifos de Llane o de las pieles que visten los orcos. El exceso de CGI hace que la riqueza de planos sea inmensa pero a su vez imposibilita la tarea de considerar los entornos reales o al menos creíbles.

Para colmo, la historia es confusa y está resuelta con prisas (véase el duelo meteórico final con Puño Negro). Aparentemente el guión es un tanto simplón, o al menos así se vende para hacer más digestiva y sugerente la apuesta para los recién llegados a este mundillo (orcos vs. humanos), pero a poco que se escarbe es evidente que el problema está en que no se consigue explicar de forma adecuada cuáles son las fuerzas que rigen las decisiones de los personajes y los derroteros que toma la contienda.

 

Hay todo un subtexto que se da por entendido que hace que todo renquee, ¿acaso le hace mal a la película precisamente que su director y coguionista sea jugón? ¡Qué paradoja, pero es lo que parece! Duncan Jones no se ha dado cuartelillo y en su intento por aligerar la historia, ya al final, introduce puntuales conatos humorísticos que tampoco funcionan...

Hay mucho esmero en presentar a los personajes, que no son pocos, pero eso nos hace perder el foco del conflicto global y las fuerzas a las que obedece. Jones trata de tirarnos la caña de cara a la secuela (recordemos que Warcraft: el origen se ha concebido como el primer episodio de una trilogía) mostrándonos al vástago de Durotan, la presencia mágica de Alodi y la creación de la Alianza, que como es obvio tendrá que mantenerse unida de cara a los nuevos conflictos que están por desarrollarse, pero no tengo muy claro que la idea esté justificada por este primer paso tambaleante. Y lo digo con todo el dolor de mi corazón porque la historia y el personal implicado en la película me hacían tener grandes esperanzas puestas en esta adaptación.

 

Os recordamos que podéis ver todas las claves de la película en este reportaje en el que hemos recopilado la guía de personajes, los primeros carteles promocionales e incluso las fotografías en las que se puede ver el proceso de creación de los orcos, que son el gran atractivo de la película.

Valoración

Despropósito descomunal para una adaptación muy pegada estéticamente al juego pero que difícilmente convencerá al público general.

Hobby

50

Regular

Lo mejor

El diseño de personajes, las interpretaciones y el esfuerzo de por ser fiel al material original.

Lo peor

Los personajes son muy planos, el guión farragoso y los FX excesivos.

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