Z, la ciudad perdida
Análisis

Z, la ciudad perdida - Crítica de la película de aventuras de Charlie Hunnam

Por Raquel Hernández Luján
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Crítica de Z, la ciudad perdida (Lost City of Z) la película de aventuras de James Gray protagonizada por Charlie Hunnam, Sienna Miller, Robert Pattinson y Tom Holland. En cines a partir del 5 de mayo de 2017.

Z, la ciudad perdida (Lost City of Z) es una película basada en el libro de no-ficción escrito por el periodista de The New Yorker llamado David Grann y publicado en España en 2010 por Plaza & Janés y en 2011 por Debolsillo. Su intención era reconstruir la increíble aventura de un explorador que se embarca por primera vez en un viaje con el ánimo de restaurar el apellido familiar y que, posteriormente, queda prendado del espíritu aventurero tratando de corroborar sus propias teorías sobre civilizaciones previas a la suya propia.

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Tras participar en una expedición topográfica de la Royal Society a Bolivia, el soldado Percy Fawcett (Charlie Hunnam) queda fascinado por la jungla y accede a participar en una expedición más remota, a pesar de alejarle de su mujer, Nina (Sienna Miller), y sus hijos durante varios años. En la selva amazónica, Percy descubre vestigios de antiguas civilizaciones perdidas, y vuelve a Inglaterra convencido de la existencia de una metrópolis hundida, la misteriosa ciudad de Z. Aunque sus argumentos son ridiculizados por la comunidad científica, Fawcett se embarca en un último viaje a la selva brasileña junto con su hijo Jack (Tom Holland) para demostrar sus teorías en 1925.

Lejos de dejarse llevar por el desánimo, Fawcett estaba dispuesto a arriesgarlo todo para alcanzar uno de los descubrimientos más importantes de la historia y esperaba tener éxito allí donde tantos otros habían fracasado. Sin embargo, la expedición de Fawcett desapareció en la profundidad de la selva, y nunca más se volvió a saber nada de ellos.

Más allá del hombre, la leyenda

Conan Doyle se inspiró en Fawcett, de quien era buen amigo, para crear al intrépido héroe de su novela de 1912, el profesor Challenger de “El mundo perdido”. El personaje reapareció en la película muda homónima de 1925 y, en 1960, el actor Claude Rains le dio su propio giro al explorador británico inspirado en Fawcett en la película de Irwin Allen El mundo perdido.

El libro de Conan Doyle inspiraría más adelante al autor superventas Michael Crichton a escribir “Parque Jurásico”, que se convirtió en todo un fenómeno cultural con la taquillera adaptación que realizó Steven Spielberg en 1993. Crichton rindió homenaje de forma más directa al clásico de Conan Doyle a la hora de poner título a su secuela, adaptada por Spielberg en 1997 en El mundo perdido (Jurassic Park). Además, hay quien ha sugerido que el personaje ficticio de Indiana Jones guarda cierto parecido con Fawcett y tal vez se inspirara en él. Aunque nunca se ha confirmado oficialmente, la editorial de la serie de libros infantiles de Indiana Jones buscó establecer un vínculo autorreferencial entre los dos aventureros. En el libro de 1991 “Indiana Jones y los siete velos”, publicado tras el estreno de la trilogía original de Spielberg sobre Indiana Jones, el arqueólogo del látigo viaja hasta el Amazonas tras descubrir escritos secretos de Fawcett que recogían su búsqueda de una ciudad perdida.

Y más allá de la leyenda, el hombre

Z, la ciudad perdida está dirigida por James Gray, conocido por películas como La otra cara del crimen o La noche es nuestra. Entre el reparto destacan las interpretaciones de Charlie Hunnam (Pacific Rim), Siena Miller (High-Rise), Robert Pattinson (Maps to the Stars) y Tom Holland (Spider-Man: Homecoming), entre otros muchos.

De primeras hay que señalar que es una película muy larga y de tempo pausado en la que cuesta un poco entrar. Sin embargo, y a pesar de la escasa adrenalina que destila el guión, lo cierto es que el sello autoral es fortísimo y el último tercio de la película es realmente delicioso, cuajado de metáforas visuales sobre los sueños rotos o el hipnótico encanto de lo desconocido plasmado en ese infierno verde que se convierte en obsesión, delirio y cima de todas las aspiraciones del protagonista y su esposa.

The lost city Z, Tom Holland, Charlie Hunnam

La voluntad de recrear la época en sus usos y costumbres, en las formas, la idiosincrasia, la puesta en escena, el vestuario y la peluquería es férrea, contando con un diseño de producción y una dirección artística sobresaliente.

La implicación de los intérpretes, por otra parte, es total, moviéndose con absoluta naturalidad por los escenarios y mostrando de forma muy fidedigna el sistema de valores de comienzos del siglo XX. El trabajo de Charlie Hunnam es especialmente brillante y hace un tándem estupendo con Sienna Miller en el apartado familiar y con Robert Pattinson y más tarde con Tom Holland en su faceta aventurera.

Hay muchas razones por las que Z, la ciudad perdida es una película de las que ya no se estilan: entronca con el género de aventuras más clásico en su devenir narrativo y su ausencia de histrionismo y es uno de esos larguísimos viajes en el tiempo jalonados por elipsis narrativas que nos llevan a conocer a un hombre en sus más íntimos deseos de descubrir lo que nunca nadie antes ha sacado a la luz. 

Con estos mimbres no nos extrañan las referencias literarias de la película, en la que se nombra a Rudyard Kipling y su poema "El explorador" o el regustillo a cine de John Huston.

Z, la ciudad perdida

Y da gusto ver cómo el relato no se transfigura en la ya mil veces vista fiebre aventurera ni en relato de supervivencia sino más bien en drama íntimo y familiar (también intelectual) en el que se intercala un relato bélico que sirve de paréntesis entre aventuras y nos permite ver los estragos del paso del tiempo y el desgaste emocional del protagonista. Es el retrato de una obsesión que el propio director y guionista dice haber padecido: “Me di cuenta de que la historia me tenía totalmente atrapado cuando le dije a mi mujer que estaba pensando suscribir otro seguro de vida y seguir el rastro de Fawcett por el Amazonas”.

Z, la ciudad perdida supone algo más de lo que podría parecer en un principio, Gray construye un relato antiimperialista sin pretender ser moralista o aleccionador en modo alguno y mostrando el respeto de Fawcett por las comunidades indígenas. En sus propias palabras "estamos todos hechos de la misma arcilla”. Ese es el mensaje más universal que arroja la película. Si os internáis en esta selva, es probable que no queráis salir de ella, avisados estáis.

Valoración

Más poética que impactante; más lineal que climática; más clásica que comercial. Z, la ciudad perdida es una de esas películas que ya no se hacen: una placer cinéfilo para degustar como un caramelo.

Hobby

78

Bueno

Lo mejor

Charlie Hunnam está inmenso y el último tercio de la película es una verdadera delicia hasta llegar a su plano final digno de aplauso.

Lo peor

Es una película muy larga en la que cuesta entrar al principio. Si se le da el tiempo que necesita para eclosionar merece mucho la pena.

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