Pertenezco a la redacción de Hobby Consolas desde el año 2008, aunque mi llegada se empezó a fraguar ya a principios de los 90, época en que mi hermano mayor me inspiró la pasión por el deslumbrante mundo de los videojuegos y por la propia revista, que leía junto a la extinta Todo Sega. Los recuerdos más antiguos que conservo se leen, precisamente, en clave 'seguera', con Master System, Mega Drive, Game Gear o las recreativas de la empresa japonesa. Desde que eché la manita a joyas como Alex Kidd, Sonic the Hedgehog, Streets of Rage o Shinobi, quise que mi futuro estuviera entre ellos, y tengo la suerte de que el sueño se haya cumplido. Luego, llegarían The Legend of Zelda: Ocarina of Time, Metal Gear Solid, Final Fantasy o Shenmue, experiencias que demuestran que los videojuegos son el octavo arte, aunque algunos quieran negarles ese reconocimiento. La campiña de Hyrule, las instalaciones militares de Shadow Moses, las ruinas de Zanarkand o las calles de Dobuita han sido mi casa, y siempre las recordaré con el cariño que se merecen.Soy entusiasta de la aventura, la acción, el deporte y la velocidad, que son mis géneros preferidos. También he trabajado en prensa deportiva, mi otro ámbito informativo predilecto: el fútbol, el baloncesto, la Fórmula 1, el motociclismo, el tenis o el atletismo me hacen disfrutar como si todavía fuera un niño y no hubiera mañana. "Si se puede soñar, se puede hacer", del maestro Walt Disney, es el lema que sirve de piedra angular a todo cuanto hago.