Impulsado por Certis Belchim

Agrocalipsis, un juego hilarante que demuestra que los problemas agrícolas no son ninguna broma
Contenido creado para una empresa, marca u organización que ha pagado su producción y publicación y que cuentan con su aprobación.
Creado por Certis Belchim, Agrocalipsis es un videojuego conversacional sustentado en Chat GPT que busca concienciar sobre la difícil situación de la agricultura en España, combinando para ello el humor ácido con los desafíos reales que afectan al sector primario
La agricultura es un tema que ha ido ganando presencia en la industria de los videojuegos en los últimos años. Sin embargo, casi siempre ha sido con una visión idealizada, que poco o nada tiene que ver realmente con lo sufrida que es la vida en el campo.
Por suerte, Certis Belchim, una empresa dedicada a la protección de cultivos, ha diseñado un videojuego realista, a la par que divertido, para educar en torno los retos del sector agrícola español. Se trata de Agrocalipsis, que se puede disfrutar gratis a través de Chat GPT.
El soulslike de la agricultura
Bajo el lema de ‘Protejamos la agricultura’ y apoyado en los retos que viven casi a diario los 750.000 agricultores que trabajan en España, este videojuego trata de concienciar sobre los problemas que se experimentan a diario en el sector primario, poniendo énfasis en ocho grandes cuestiones y, a su vez, ofreciendo soluciones para hacerles frente.
Entre esas problemáticas, se cuentan el cambio climático, las fluctuaciones de los precios de mercado, las plagas, la burocracia, la competencia internacional o la falta de relevo generacional. Es decir, cuestiones que nunca se abordan en otros videojuegos y que, sin embargo, son el pan nuestro de cada día de cualquier agricultor de a pie.
El planteamiento del juego es el de una aventura conversacional “más intensa que un verano sin aire acondicionado”. Así, el jugador hereda los campos de su tía y, con un presupuesto de 10.000 euros, debe ir haciendo frente a todos los obstáculos que van apareciendo en su camino, a cada cual más peligroso y tronchante.
Se puede elegir entre partidas cortas y partidas largas, pero siempre hay un denominador común: las consecuencias de todas las decisiones que se toman son negativas, están canalizadas a través del humor y reflejan la frustración que sufren los agricultores en su día a día.

Además, al empezar la partida, se puede elegir entre diferentes cultivos específicos de las diversas comunidades autónomas de España. Eso se traduce en una jerga y en vicisitudes específicas de cada región. No son iguales los problemas de sequía que puede padecer un productor de naranjas de la Comunidad Valenciana que alguien que plante patatas en la lluviosa Galicia.
Y todo eso está asociado al presupuesto del que se dispone. Por ejemplo, para combatir la sequía, se puede invertir un buen pastizal en un sistema de riego, contratar a un chamán por poco dinero o, directamente, ahorrarse cualquier gasto y rezar a la divina providencia. Otro ejemplo: si a uno se le estropea el goteo, puede llamar a una empresa especializada… o recurrir a un tutorial de Youtube.
El desastre siempre está garantizado. Se tome la decisión que se tome, tendrá un impacto negativo en última instancia, ya sea en la salud mental del agricultor, en el estado de la cosecha o en el presupuesto.

Pero el trasfondo siempre es deliciosamente humorístico. El narrador siempre tiene a mano el sarcasmo y los chistes para dibujarle al jugador una sonrisa en la cara, al mismo tiempo que éste se conciencia sobre lo sacrificada que es la agricultura y todos los obstáculos que deben pasar los alimentos antes de llegar a nuestra casa.
Lánzate ya a cultivar
Y, a través de la página web del juego, podéis contemplar los gráficos pixelados que se han creado para él, inspirados en los de un clásico indie como Papers, Please. Además, allí, encontraréis también una interesante guía sobre los problemas que el juego de Celtis Belchim narra con tanto gracejo.
Agrocalipsis es una experiencia donde sentiréis como vuestros sueños se marchitan como una pobre lechuga bajo el sol de justicia de agosto, pero os hará empatizar con personas sin las que nunca podríais disfrutar de esos platos con las que os las dais de cocinillas o con los que disfrutáis en un restaurante de tres estrellas Michelin.