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Super Mario Bros. Wonder: la jugabilidad 2D está de vuelta, y los redactores nos hablan de su magia
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Super Mario Bros. Wonder, que llegará a Nintendo Switch el 20 de octubre, va a ser el primer juego de desplazamiento lateral en 2D del fontanero en más de 10 años. Aprovechamos esta vuelta a los orígenes para que la redacción nos cuente qué les cautivó en su momento de estas mecánicas 2D, y qué es lo que esperan con más ganas del nuevo juego.
Quienes hayan sido fans de Mario Bros. desde sus inicios guardan un recuerdo imborrable de aquellas primeras aventuras plataformeras en 2D que tantas horas de diversión nos proporcionaron.
Por eso no es de extrañar la expectación que está creando la llegada de Super Mario Bros. Wonder a Nintendo Switch, ya que supondrá un regreso del fontanero a sus orígenes, a esa jugabilidad construida en torno al desplazamiento lateral de los personajes.

Pero no es solo eso, sino que con el nuevo Mario para Switch volverá también esa capacidad de sorpresa continua, esa magia única que solo los juegos del bigotudo fontanero poseen.
En la redacción de Hobby Consolas lo sabemos bien, y por eso le hemos pedido a tres de nuestros compañeros, Daniel Quesada, Álvaro Alonso y Rafael Aznar, que nos hablen de lo que han supuesto los juegos de Mario en 2D en su ya larga trayectoria de jugones.
Daniel Quesada: Mario siempre resultaba sorprendente o, por lo menos, irresistible, cuando lo veías en acción allá por los años 80 y 90. El primer Super Mario Bros. demostraba una fluidez, ritmo y diseño de niveles que estaban a años luz del resto del sector, pero sin duda, lo que a mí me dejó patidifuso fue Super Mario Bros. 3 en NES.

Al principio fueron solo dos detalles: ver el mundo gigante, en el que los enemigos parecían invadir la pantalla y, sobre todo, la variedad de trajes. Todos sabíamos lo de Mario Tanooki, pero me quedé de piedra al ver a Mario Rana, con su propia gama de movimientos. ¡Cualquier cosa era posible, tanto en lo técnico como en lo visual y jugable, y eso me encantaba en los juegos del fontanero!
Álvaro Alonso: Mario fue el principal "culpable" de que me metiese en este mundillo: la primera consola que tuve fue la Game Boy clásica (el "ladrillaco") y por supuesto vino acompañada por el mítico Super Mario Land, así que las primeras partidas a un videojuego de verdad y las primeras "viciadas" hasta altas horas de la noche fueron cortesía del fontanero.
Reventé Super Mario Land hasta tal punto que me lo sabía de memoria: los enemigos que aparecían en cada fase, cuándo tocaba submarino o avión, todos los atajos... (aunque la fase basada en China siempre me daba muchos problemas). Pero, pese al cariño que le tengo a Super Mario Land, creo que el juego que más me impactó fue su secuela: Super Mario Land 2: 6 Golden Coins.

Este juego tiene muchos momentos atípicos, pero mi favorito es sin duda el nivel en el espacio, con "Mario astronauta": al haber poca gravedad, en esta fase los saltos eran mucho más lentos pero también llegaban más lejos... e incluso era posible "volar" presionando varias veces el botón. Por no hablar de que un nivel con Mario en el espacio era muy llamativo (¿y quizás un precursor de Super Mario Galaxy?).
Rafael Aznar: Mi toma de contacto con Mario fue bastante inusual. No tuve ni NES ni Super Nintendo. Reconozco que, de pequeño, yo era seguero, pues mis primeras consolas fueron una Master System y una Mega Drive. Sin embargo, allá por 1995, entró en mi vida una cuadriculada consola de Nintendo que tenía la virtud de poder llevarse adonde uno quisiera: Game Boy.
Lo lógico habría sido que me la regalaran con Super Mario Land o con Tetris, pero no fue así. Por razones que no logró recordar, fue con un juego de Mario… que no protagonizaba Mario. Me refiero a Super Mario Bros 3: Wario Land. Quemé pilas y pilas con aquel cartucho en el que un gordinflón atropellaba enemigos. Ya luego, conocí a su álter ego bondadoso y estilizado.

Como momento icónico de Mario 2D, voy a elegir también uno atípico, pero mucho más reciente. Cuando empecé a jugar a Super Mario Odyssey, lo último que esperaba en una aventura tridimensional era encontrarme secciones bidimensionales, pero sí: ahí estaban, en toda su gloria pixelada, digna de cuando Mario retaba a Donkey Kong a principios de los años 80.

Destacaría también el atrevimiento de Nintendo con Super Mario Maker. No es habitual que una compañía ponga al servicio de la gente los resortes de una propiedad intelectual para que los retuerza y cree su propio videojuego. Y menos metiendo en la coctelera todas las estéticas y las mecánicas por las que ha pasado ese universo a lo largo de las décadas.
Daniel Quesada: Esa caja de Pandora que se abre en todos los juegos de Mario parece llegar a un nuevo nivel en Super Mario Bros. Wonder, un juego en el que los grandes metas o los items “insustituibles” como las súper estrellas aquí pueden literalmente llover del cielo, por lo que, cuando crees que un nivel te ha marcado la línea a seguir, aparece una nueva zona psicodélica donde las normas parecen diluirse.

Y me huelo que los Desafíos de Medalla van a hacer lo que haga que la duración se dispare y el lado coleccionista de los jugones salga a la luz, como cuando nos volvimos locos por superar al 100% Super Mario Galaxy 2.
Álvaro Alonso: En retrospectiva, creo que Super Mario Land 2 es una de las entregas con momentos más "locos": un nivel en el espacio, otro metido en una burbuja, otro en el que Mario empequeñece y debe enfrentarse contra hormigas, enemigos que eran una máscara de Jason con un cuchillo clavado en la cabeza (no, no me lo acabo de inventar), una fase en el interior de una ballena, el power-up que convertía a Mario en conejo...

Esa sensación de no saber qué nueva locura te espera en el siguiente nivel o la sorpresa al descubrir cómo cambia la jugabilidad con un nuevo power-up, es lo que Super Mario Wonder ha convertido en su tema principal. Y el motivo por el que espero con tantísimas ganas esta nueva aventura 2D del fontanero.
Rafael Aznar: Hay muchos motivos para aplaudir a rabiar a Mario, pero, sin duda, el más destacado, es cómo Nintendo ha sabido reinventar la saga juego tras juego. No sólo con gráficos más o menos coloridos, más o menos definidos, sino, principalmente, con creatividad jugable. Un Mario nunca es ‘más de lo mismo’, y Super Mario Bros Wonder será la máxima expresión de esa filosofía.
Francamente, creía imposible que, después de la captura de enemigos de Super Mario Odyssey, se pudiera volver a sorprender de la misma manera. Pero se nota que hablamos del primer juego 2D inédito de Mario desde que New Super Mario Bros U se estrenó hace casi once años. Nintendo se ha dado tiempo de sobra para pensar y repensar ideas disparatadas con las que volver a hacernos sentir como niños.

Cómo no, me quedo con lo que van a suponer las flores maravilla, que serán casi como activar fases de bonus de la vieja escuela en cada uno de los niveles del juego. Pero no me puedo olvidar de la transformación en elefante, gracias a la cual Mario y sus amigos irrumpirán en Switch como un paquidermo en una cristalería. El cazador furtivo Bowser tiene los días contados: será él quien acabe convertido en marfil.