La casa del dragón ha olvidado qué hizo grande a Juego de Tronos y la culpa la tiene un fatal error de hace 4 años

Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos.
La casa del dragón sigue pagando el precio de un grave error cometido en la primera temporada. La serie de HBO Max sigue sin entender qué es lo que hizo grande a Juego de Tronos.
No voy a negar que la nueva temporada de La casa del dragón ha empezado fuerte y con ritmo (algo necesario tras una temporada 2 soporífera), pero no me he visto embriagado por esa euforia que parece haber sacudido a los fans que han disfrutado con la batalla del Gaznate o con la ascensión al Trono de Hierro por parte de Rhaenyra.
Pese al mal montaje de esta temporada 3 de La casa del dragón o que la confrontación naval también me resultó caótica en lo narrativo, lo que más me ha sacado de la serie de HBO Max ha sido la llegada a la Fortaleza Roja por parte de la reina y Daemon. Es una secuencia que no hay por donde cogerla y todo se debe a un error de hace cuatro años.
Creo que La casa del dragón olvida aquello que hizo grande a Juego de Tronos (al menos hasta antes del descalabro de sus temporadas finales) y todo comienza con la forma en la que se ha tratado a las líderes de los negros y los verdes y a la necesidad de justificar "noblemente" a cada bando. Allá por 2022, La casa del dragón tropezó por primera vez con una piedra que aún no se ha retirado del camino.
Alicent y Rhaenyra deben coger al toro por los cuernos
La actual serie peca de "buenismo" a la hora de representar a Rhaenyra y Alicent. El conflicto entre ambas está desangrando la esencia de la Danza de Dragones al mostrar a dos personajes que no dejan de enturbiar la trama con dudas, arrepentimientos y lloriqueos.
George R.R. Martin esculpe la ambición de Rhaenyra y Alicent en Fuego y Sangre de una manera mucho más directa, dejándonos a dos personajes con menos desarrollo que en la serie, pero con mayor determinación. Ambas velan por sus propios intereses de forma egoísta, como hemos visto una y otra vez en el universo de Poniente.
Y si bien hay cierta compasión entre ellas, ese pasado de amistad no emborrona la trama. Alicent hace lo que tiene que hacer al proclamar a Aegon II como rey de los Siete Reinos y, de la misma forma, Rhaenyra al ejecutar a Otto Hightower.
Las crónicas de la casa Targaryen no cometen el error de tratar de justificar los actos de cada bando. En Juego de Tronos había buenos y malos, es cierto, pero no se blanqueaban las acciones de algunos para que te intentasen caer mejor. Si se ganaban a la audiencia era a base de carisma y de acciones que iban más allá del blanco o del negro.
El problema es que la trama de conspiración de Alicent que se ha fraguado en esta tercera temporada se siente absurda, poco creíble y no es más que una pobre justificación para un personaje que podría haber llegado a ser tan admirablemente odioso como Cersei.

Como digo, todo comienza con un error. En la serie, la muerte de Viserys deja una escena en la que Alicent escucha el nombre de Aegon, lo que legitima la causa de los verdes a sus ojos y los de toda la audiencia. Ella hace lo que hace porque así se lo dijo Viserys.
Esto, obviamente, no ocurre así en el libro, en donde Alicent no se anda con tonterías y carga contra las proclamas de Rhaenyra con perlas como "Aegon y sus hermanos son los legítimos hijos del rey y tienen más derecho al trono que su estirpe de bastardos".
Alicent no duda e "inicia" la guerra no porque escuche el nombre de su hijo, sino porque ambiciona el poder. Obviamente, esto puede hacer que la gran mayoría de la audiencia se vaya con los negros, pero estos son igual de hipócritas. Al final, es cierto que los hijos de Rhaenyra son unos bastardos. Por lo tanto, ambas son unos malos bichos, ambas estarían bastante a la par en lo que se refiere al aprecio del público.
Todo son desgraciados accidentes en La casa del dragón
Sin embargo, La casa del dragón parece no bajase de la burra tomando la trama y el conflicto como un concurso de popularidad, mientras continúa haciendo que esto, en vez de una guerra sanguinaria, sea una serie de catastróficas desdichas.
Primero fue el tema del nombre que dice Viserys, luego que Aemond mataba por error a Lucerys y después que Jacaerys se muere por culpa de un dragón incontrolable que supuestamente es de los verdes... Siempre parece haber un malentendido, una excusa para continuar con la violencia.
¡Que esto es Juego de Tronos! ¡Quiere alguien responsabilizarse de sus actos alguna vez! ¡Que estamos ante la mayor guerra vista en Poniente! Esto no pasó por una serie de desgraciados acontecimientos, esto pasó porque así se quiso; por las ansias de poder de todos los participantes.

Por eso, el dramatismo de Rhaenyra justo cuando se sienta en el Trono de Hierro y ve a su amiga Alicent junto a su padre descabezado se percibe como artificial. Otra vez con otra desagradable coincidencia. Otra vez es un error de tiempo, de cálculo. Pobre Rhaenyra... ella no quería hacerlo, en realidad (sarcasmo).
La serie tiene que cambiar la manera en la que representa a ambos personajes. El único que parece tener iniciativa es Daemon. Por no hablar de que, a nivel estratégico, entrar reina y rey consorte solos en la Fortaleza Roja es top 10 peores ideas de la saga. No tiene ningún tipo de sentido, incluso con la promesa de Alicent, más cuando sospechan que hay un nuevo dragón de los verdes (Robaovejas).
Esperemos que La casa del dragón se deje de buenismos y nos muestre la Danza de Dragones como lo que fue, una guerra a fuego y sangre donde lo único que importaba era ganar... a cualquier coste. Quiero ver a personajes que se comporten como unos auténticos cabr****.

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