Clint Eastwood le debe su carrera a Sergio Leone, pero después de tres películas decidió que ya era suficiente

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Clint Eastwood rechazó seguir trabajando con Sergio Leone después de la trilogía del dólar porque no quería repetir el mismo personaje ni el estilo del director.

La historia de Clint Eastwood y Sergio Leone tiene una curiosa ironía: el director italiano convirtió a un actor de televisión prácticamente desconocido en una estrella internacional, pero el propio éxito de esa colaboración terminó provocando que Eastwood quisiera alejarse de ella.

Cuando Eastwood aceptó protagonizar Por un puñado de dólares en 1964, no tenía demasiado que perder. Tenía todavía un trabajo en televisión y, según recordaría años después, pensaba que si la película fracasaba probablemente nadie llegaría a verla. El resultado fue muy diferente.

La película funcionó y Leone volvió a contar con él para La muerte tenía un precio y El bueno, el feo y el malo. Las tres producciones terminaron construyendo el personaje y transformaron por completo la carrera de Eastwood.

Pero después de la tercera película, el actor no tenía intención de quedarse atrapado en aquel personaje.

Leone quería seguir trabajando con Eastwood, aunque no necesariamente haciendo otra entrega de la trilogía. Una de sus primeras ideas fue una película de gánsteres basada en The Hoods, la novela de Harry Grey.

El director incluso imaginaba a Eastwood como un gánster irlandés. El problema era que el proyecto apenas existía sobre el papel. No había todavía un guion desarrollado ni una historia suficientemente definida.

Eastwood no estaba dispuesto a comprometerse con una película que ni siquiera sabía hacia dónde iba. 

Leone terminó abandonando temporalmente aquella idea y regresó al western. Pero tampoco consiguió recuperar a su protagonista.

Eastwood consideraba que aquellas nuevas propuestas eran demasiado parecidas a lo que ya había hecho. No quería repetir y tampoco estaba especialmente interesado en el estilo cada vez más espectacular y ambicioso que Leone quería desarrollar.

El director terminó haciendo Hasta que llegó su hora con Charles Bronson.

Y aquí aparece la última ironía. Años después, Leone consiguió finalmente sacar adelante su gran película de gánsteres, Érase una vez en América estrenada en 1984. Pero Eastwood tampoco estuvo allí: el protagonista terminó siendo Robert De Niro.

La colaboración que había creado a una estrella había terminado mucho antes. Eastwood necesitaba demostrar que podía ser algo más que el pistolero de Leone, y su decisión de marcharse acabó siendo fundamental para construir la carrera que tendría después como actor y director.

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