Crítica de Anaconda, la "secuela espiritual meta" que se burla de la industria

Crítica de Anaconda, la comedia que rinde homenaje a la película de 1997 mientras se burla de la crisis de ideas de Hollywood. Estreno el 25 de diciembre.
Hay películas tan malas, tan malas, tan malas, que terminan siendo verdaderos iconos e incluso marcando tendencia al ser una fuente de burlas, homenajes, secuelas y hasta crossovers. Es el caso de Anaconda, la película fundacional de 1997 con secuencias míticas como la de la cascada que aún no hemos podido llegar a superar... y que la convirtieron en un clásico de la serie B.
Sin embargo, ya estamos en 2025 y soplan nuevos vientos que han hecho que Anaconda no sea un producto derivado más sino algo distinto que nos pone como espectadores en un plano superior al del fandom service (que también hace acto de presencia, por si alguien lo dudaba).
Esta nueva versión de Anaconda busca la complicidad del público desde otro punto de vista: cachondeándose de la falta de medios de las producciones independientes, de las decisiones drásticas de recorte de presupuestos que tienen que llegar a tomar, de la precaria situación de los estudios y, sobre todo, de la crisis de ideas que atraviesa Hollywood y hace que esté permanentemente enganchada a las propiedades intelectuales que ya se conocen en lugar de arriesgar por historias nuevas.
Para ello, se vale de varios elementos estrella: un guión plagado de pullas, una estructura de buddy movie asentada en el carisma y la compenetración de Jack Black y Paul Rudd y muchísima caradura.
Anaconda no le va a cambiar la vida a nadie, pero sí que va a despertar carcajadas, sobre todo entre aquellos que estén más familiarizados con el estado actual del cine. No todo el monte es orégano, hay momentos más planos en los que el humor no es tan eficiente, pero en líneas generales, tiene su gracia. Y pasan a recoger su cheque dos de grandes nombres asociados a la "marca": uno implicándose en la trama, otro con un breve cameo final y sin despeinarse. No es difícil adivinar quién es quién.
Atrapar el arcoíris mientras te persigue una bicha constrictora
Doug y Griff comparten un sueño desde niños: hacer su propia película de terror pero el paso del tiempo les ha llevado a abandonar la idea. Doug da lo mejor de sí mismo en su estudio de bodas contentándose con un puesto alimenticio mientras que Griff va de mal en peor como actor, siendo incapaz de conseguir un papel en el que brillar.
En plena época de crisis existencial, contactan con Kenny y Claire, sus otros dos compañeros de aventuras de la juventud, para revivir la camaradería del pasado y para ello deciden embarcarse para hacer su propia "secuela espiritual" de Anaconda.

Tras pedir un crédito y ponerse de acuerdo con un herpetólogo bastante peculiar que va a permitirles rodar con una anaconda viva, ponen rumbo al Amazonas donde los problemas no se hacen esperar: por una parte, la mafia de los mineros ilegales que extraen oro andan tras ellos y por otra una gigantesca anaconda de proporciones desmesuradas hace acto de presencia convirtiendo cada salida al exterior en una situación mortal.
Aunque no estemos ante una película perfecta ni sea la cinta más ingeniosa del año rompemos una lanza por su tono humorístico y absurdo. ¡Necesitamos reír más y llegan cada vez menos comedias a las salas comerciales!
Además tiene la virtud de saber hacer buenas chanzas respecto a los trucos ultramanidos, de determinadas producciones baratas que buscan redención en las salas comerciales. Aspectos tan bobos como ponerle un artículo al título para que sea otra cosa sin dejar de ser lo mismo: "The Anaconda", escribir y reescribir el guión mientras se rueda, hacer planos en subjetiva para generar tensión, introducir grandes "temas" para darle trascendencia a la trama y un largo etcétera.

Aunque nada de esto funcionaría sin un reparto inspirado. Aquí la máquina está muy bien engrasada con el carismático Jack Black ejerciendo de maestro de ceremonias y acompañado por Paul Rudd como coprotagonista. También rinden muy bien Steve Zahn, Daniela Melchior y Selton Mello mientras que Thandiwe Newton encuentra menos espacio para brillar en una historia que no le da demasiadas oportunidades de mostrar su talento.
El caso es que Anaconda cumple: rinde homenaje a la película y a su legión de fans incondicionales, radiografía el estado de la industria, te saca un par de carcajadas y no deja mal sabor de boca, con unos créditos finales comiqueros muy simpaticones.
Valoración
Nota 67
Anaconda le echa morro y le sale bien: es una película simpática, entretenida y que cumple con su propósito de divertir sin dejar de lanzar unos cuantos dardos a la industria audiovisual actual, acomodada y carente de nuevas ideas.
Lo mejor
Da lo que promete... puede que incluso algo más, al tirar de la metaficcionalidad bastante jocosa.
Lo peor
A veces se decanta por el humor absurdo y le funciona regular.

Raquel Hernández Luján
Redactora
Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.