Crítica de Carrie: Mike Flanagan se enreda en la nueva serie de Prime Video carente de atmósfera

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Crítica de Carrie, la nueva miniserie de Prime Video creada por Mike Flanagan y basada en la obra de Stephen King, con Summer H. Howell como protagonista. Estreno el 7 de octubre.
Los amantes del terror seguramente estaban salivando mientras esperaban la nueva serie en la que los talentos de Stephen King y Mike Flanagan estaban llamados a unirse: ni más ni menos que la nueva adaptación de Carrie en una serie de ocho episodios de aproximadamente una hora de duración que ya se pueden disfrutar del tirón en Prime Video.
Moderad vuestras expectativas, porque no es una propuesta de género en absoluto, sino más bien un drama adolescente expandido que toma como eje los personajes conocidos y expande sus historias de una forma muy libre.
Ni medio escalofrío a lo largo de un metraje más preocupado en dialogar con la realidad de las aulas adolescentes y con las series de consumo 2.0 que en hacer una adaptación fiel o enfocarse en el público adepto al terror. Desde luego, adopta riesgos y te lleva por donde menos te esperas, aunque no en todos los casos sale airoso de su particular apuesta en la que podemos ver el rastro imborrable de otras muchas series masivas como Stranger Things.
En busca de un lugar en el mundo
Después de la repentina muerte de su padre, Carrietta White y su severa madre son atendidas por los servicios sociales y obligadas a salir de su confinamiento. La joven, que ha sido educada en su hogar sin poner un pie fuera de su casa en toda su vida, es matriculada en el instituto Ewen mientras que Margaret tiene que buscar un empleo con el que ganarse la vida.
El aterrizaje de Carrie es muy abrupto y pronto suscita envidias en su entorno. Ni su lenguaje ni su manera de conducirse encajan con la realidad que la rodea y se siente como un bicho raro. Al menos hasta que Sue es conminada a echarle un cable para que el resto deje que atosigarla.
Poco a poco empieza a revelarse ante el trato que le procura su madre que, en su excesivo afán de protección, tiende a enclaustrarla y mantenerla ajena a realidades tan cotidianas como su propia menstruación, convirtiéndola en el foco de las burlas y también en el objetivo principal de una acosadora online.

La actualización temporal del relato obliga a introducir los móviles como una de las principales fuentes de socialización de los adolescentes que pueblan este relato y de paso también permite convertir a esta misma franja de edad en el público objetivo de la serie. Sí, hay algunas pinceladas como la precarización del sistema educativo, la escasez de medios, las diferencias sociales entre los estudiantes y sobre todo las frustraciones derivadas de no tener la vida soñada por parte de algunos de ellos... pero al final la sensación que deja es la de ser un culebrón adolescente bastante alejado del material original en el que hay mucho más de invención que de adaptación como tal.
Para ello crea una mitología propia y trata de salir por la tangente, reservando el arranque de cada episodio para ir introduciendo nueva información, muy relevante, acerca de las personas dotadas con cierto tipo de poderes sobrenaturales. No es una mala jugada en la medida en la que hace que la serie sea amena y tenga un punto de fuga refrescante, pero también termina dando la sensación de dar demasiadas vueltas sobre sí misma y, de algún modo, de "traicionar" el corazón de la propuesta de King, tan ligada a Maine y a su universo ficcional.
Ojalá que las adiciones y los cambios fueran lo suficientemente interesantes como para elevar el producto por encima de otras series similares, pero se queda corta en todo y, peor aún, no tiene la capacidad de impactar emocionalmente al espectador.

Lo que más se echa en falta es un tono más adulto y tenebroso, y había mimbres para explotarlo, es simplemente que Flanagan quería esta vez hacer algo distinto. Ya lo dijo en su momento: no quería volver a contar lo mismo sino hacer algo diferente... que Carrie tenga potencial para desarrollarse en tres temporadas, como también ha dicho en alguna declaración, se antoja desmedido.
Sí que hay que aplaudir las interpretaciones principales con Summer H. Howell como implicada protagonista y una espectacular Samantha Sloyan en el rol de la madre de Carrie. Menos interesante es la puesta en escena y el aspecto de la serie, bastante genérico e impersonal.
Valoración
Nota 65
Carrie es un experimento fallido: en su afán por contar algo nuevo y dirigirse a una audiencia joven, Flanagan le ha quitado a la historia algunas de sus señas de identidad además de expandirla de una forma algo pueril.
Lo mejor
Las interpretaciones y la asunción de riesgos por crear algo distinto, aunque no salga demasiado bien.
Lo peor
Sobran la mitad de los episodios, está estiradísima y las supuestas áreas novedosas nos traen a la cabeza otros productos mainstream,


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