Crítica de Digger, una enrevesada sátira con un esforzado Tom Cruise que no luce en pantalla

Digger (2026) - Tom Cruise
Digger (2026) - Tom CruiseWarner Bros. Pictures
Crítica
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Crítica de Digger, la nueva película de Alejandro González Iñárritu protagonizada por Tom Cruise, Riz Ahmed y John Goodman. Estreno el 2 de octubre.

Sobre el papel, Digger es un alegato poderoso y una advertencia muy seria de nuestro futuro inmediato: o se frena la codicia desenfrenada de unos pocos privilegiados o podemos olvidarnos del planeta tal y como lo conocemos. 

La emergencia climática llama a la puerta e Iñárritu quiere utilizarla como plataforma para muchas cosas distintas: señalar con el dedo la podredumbre de las élites mesiánicas que esquilman los recursos naturales por puro capricho; ofrecerle a Tom Cruise la oportunidad de demostrar que sabe hacer algo más que franquicias de acción y darle la vuelta a tortilla con un giro metalingüístico sobre cómo el arte nos ayuda a sobrellevar la desgracia, a digerirla, darle forma e incluso generar una catarsis colectiva que no nos salvará, pero al menos sí dejará el recado para las nuevas generaciones.

Pero entonces, ¿por qué no funciona? Probablemente porque el guión nace de una indignación tan profunda que todo en él es excesivo, clamoroso y repugnante. La banda sonora es atronadora e histriónica, como lo son las conversaciones a gritos, los contoneos de nuestro protagonista y todo lo relativo a la parodia (sin gracia) de acontecimientos que estamos siguiendo 24/7 vía medios de comunicación.

La demagogia, el patriotismo ferviente, la mezcla de política y fe, el silenciamiento de las voces críticas, la anteposición de los intereses espurios a las voces de alarma... Ninguno de estos hechos nos resulta ajeno como tampoco la avidez por controlar recursos como el petróleo, que está poniendo en jaque los equilibrios de poder a nivel mundial. 

En pocas palabras: la realidad (asfixiantemente preocupante) del actual panorama internacional, le deja poco espacio a la ficción. A Iñárritu le ha vencido la ambición y el cabreo: ha querido conceptualizar una amenaza que ya se siente muy tangible sin intercesión de la ficción o el tamiz de la representación meta que propone aquí.

Digger es uno de los hombres más ricos del mundo gracias a sus antepasados, que se han estado enriqueciendo con la explotación del petróleo desde hace varias generaciones. Aunque vive entre el lujo más exquisito, nunca sacia sus aspiraciones y, cuando los científicos le alertan de una fisura en un glaciar de Groenlancia generado por una de sus empresas, decide hacer oídos sordos durante demasiado tiempo.

Las cosas se ponen muy feas cuando un enorme iceberg se desprende amenazando con llegar hasta la costa del norte de Europa donde las consecuencias podrían ser devastadoras si llegase a generar un tsunami, tal y como prevén los expertos. Aunque a él le preocupan más las pérdidas económicas que las vidas humanas, para sorpresa de nadie.

Así las cosas, se genera un gabinete de crisis en el que interviene el presidente de los Estados Unidos, el propio Digger y varios altos mandatarios del gobierno y el ejército. ¿Su conclusión? Si no se puede controlar la situación porque las fuerzas de la naturaleza se han desatado, quizás es el momento de dominar el relato, cambiando la percepción social del origen de la amenaza.

Digger
DiggerWarner Bros.

Digger señala con el dedo a los ancianos hombres blancos que tienen la capacidad para infligir un daño irreparable a toda la humanidad. Los señala como necios, machistas, ególatras y paletos y nadie le quita la razón, es solo que se nota demasiado que la película es un exabrupto en lo que se refiere a las formas. La salida de tono es tan bárbara que cuesta sobremanera aguantar los 128 minutos de metraje en los que los gritos y los golpes son la tónica. Y el humor el gran ausente de una función que pide a voces un respiro.

Tenemos que hablar de las interpretaciones. Tom Cruise está completamente fuera de foco, a pesar de ser el líder del cartel y el gran reclamo comercial de la película: su desmesurada caracterización y su extravagante comportamiento, que trata de justificarse con un giro meta, no logran convencer demasiado. Y eso que se deja la piel en una larga secuencia en la que se queda sin resuello.

Aquí quienes atrapan más la atención son John Goodman y Jesse Plemons, que tiene uno de los parlamentos más interesantes de toda la película. Sandra Hüller, Michael Stuhlbarg, Emma D'Arcy o Burn Gorman apenas pasaban por allí... son talentos desaprovechados en una película que es menos coral de lo que parece.

Valoración

Nota 40

Insoportable. Iñárritu firma su película más tortuosa de ver hasta la fecha, repleta de personajes gritándose y estridencias de todo tipo que desvirtúan una serie de reflexiones muy válidas. 

Lo mejor

Tiene muchos discursos potentes y fantásticos secundarios, aunque la mayoría de ellos estén infraexplotados.

Lo peor

La película termina donde debería empezar: por desgracia cómo llegar al punto de no retorno es algo que ya estamos viviendo en directo.

Digger (2026)

Digger (2026)

Título original

Digger

Género

Comedia

Idioma original

Inglés

Duración

2h 8m

Presupuesto

130.000.000,00 $

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Raquel Hernández Luján

Redactora

Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.

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