Crítica de Emily en París temporada 5: Vuelve la serie más chic de Netflix

Crítica de la quinta temporada de Emily en París, de estreno en Netflix el 19 de diciembre con 10 nuevos episodios.
Los enredos de Emily se trasladan de capital europea, de París a Roma en la quinta temporada de la serie creada por Darren Star que sigue con ganas de dar mucha guerra en los diez nuevos episodios que se han lanzado este 18 de diciembre en Netflix.
Todas las señas de identidad de la serie Emily en París se mantienen, así como su aire naif, que hace que en realidad "todo dé lo mismo". Con su habitual frivolidad se entretejen nuevos polígonos amorosos (lo de los triángulos ya se quedó muy pequeño hace tiempo) y el destino laboral de Emily es tan esquivo como el amoroso...
Los espectadores pueden esperar muchas y poco duraderas sorpresas porque, como decíamos, nuestra Emily es como una hoja movida por el viento de manera tal que ninguna decisión puede darse por válida durando demasiado tiempo.
Buongiorno, cara Roma
Emily amanece en Roma como directora de la nueva delegación de la agencia Grateau en Italia, pero el cargo va a durar poco en sus manos a medida que tenga que enfrentarse a importantes retos empresariales que se mezclan irreversiblemente con los sentimentales.
Por el momento experimenta cierta sensación de libertad que le sentará como un soplo de aire fresco. Todo parece fluir de manera razonable y satisfactoria hasta que las propias andanzas de su jefa y sus compañeros se interpongan en su camino. La nostalgia por la vida parisina, las amistades que ha tejido en la ciudad y las consecuencias de una mala decisión estratégica se acaban traduciendo en desengaños amorosos y reveses profesionales.
En busca de estabilidad, Emily se apoya en su estilo de vida francés, hasta que un gran secreto amenaza una de sus relaciones más cercanas. Al abordar el conflicto con honestidad, Emily sale adelante con conexiones más profundas, una determinación renovada y la disposición a aceptar nuevas posibilidades.
Por el camino además, conocerá a una persona muy especial: un muchacho americano que trabaja en la embajada francesa y que le hará disfrutar de un bocado de su madre patria en un día señalado. Emily está abierta a experimentar nuevas sensaciones y a dejarse llevar sin miedo ya a tener que encajar forzosamente. Además está a punto de recibir noticias de un gran amor que no está dispuesto a tirar la toalla.

Lo bueno y lo malo de Emily en París es que es una de esas series que no son en absoluto exigentes con el espectador. Si quieres saber qué le sucede a la protagonista, porque es tu placer culpable, puedes ver el primer y el último capítulo y listo. Lo demás es puro relleno, con idas y venidas que son como la marea, la serie sube y baja y hace ir a los personajes en las direcciones que menos esperas de una manera tan voluble y poco coherente que cuesta hasta seguirles el ritmo.
En un mismo episodio pueden tomar una decisión radical y cambiarla tres veces. Nada importa, en realidad, porque no es una serie ni siquiera remotamente realista. Funciona muy bien como publirreportaje de agencia de viajes y como idealización del sueño americano en terreno francés con su palada de clichés emergiendo y cierto grado de engreimiento respecto al pragmatismo estadounidense. Por lo demás, es una serie que invita a dejarse arrastrar por su banalidad argumental de la que hace gala sin complejos. El problema es que sabe a más de lo mismo.

Tiene la virtud de ser honesta respecto a sus intenciones y al menos, esta quinta temporada se lanza del tirón pero, a pesar de que el cambio de aires inicial le sienta bien, Emily en París necesita ir pensando en un desenlace antes de que sea cancelada y lo deje todo en el aire.
El único personaje secundario que merece algo más de atención, Mindy, padece los mismos problemas que la protagonista, con una indeterminación constante y una evolución bastante pobre dentro de la trama a pesar de su talento como bailarina y cantante. El salseo es al final el aderezo que se convierte en el ingrediente estrella restándole valor a una serie que tiene potencial para más pero que no se atreve a tomar decisiones arriesgadas de veras.
Valoración
Nota 65
Las novedades no son tantas ni tan explosivas como para mantener el interés durante demasiado tiempo: la serie necesita alcanzar pronto un final satisfactorio o apostar por hacer algo nuevo antes de agostarse.
Lo mejor
Te lo pone muy fácil, es un entretenimiento liviano intrascendente y poco exigente. Todo vale, así que no hay que darle muchas vueltas.
Lo peor
La falta de riesgo: sabe a más de lo mismo.

Raquel Hernández Luján
Redactora
Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.
