Crítica de El juego de Gracie Darling, el thriller australiano que triunfa en Netflix

El juego de Gracie Darling
El juego de Gracie DarlingNetflix

El catálogo de Netflix ha añadido una resultona propuesta australiana en clave de thriller de misterio con pinceladas de terror. Hablamos de El juego de Gracie Darling, que se ha posicionado cómodamente en el número 4 de los contenidos más vistos de la plataforma por detrás de Stranger Things, La bestia en mí.

Se trata de una serie de seis episodios de unos 45 minutos de duración que, a pesar de su argumento (algo manido) consigue ser bastante entretenida. Es de esas series que se dejan ver gracias a su brevedad y los cliffhangers con los que finaliza cada episodio, que le dan un carácter adictivo.

¿Qué hay de la calidad? Tiene ciertos problemas narrativos, al estar permanentemente viajando del presente al pasado. Está bien resuelta a nivel técnico, pero es fácil perderse en la galería de personajes y en las relaciones que les unen. 

Como decíamos, el punto de partida nos resulta muy familiar. Una joven desaparece tras una sesión de espiritismo que sale muy mal. El punto fuerte de El juego de Gracie Darling no es la originalidad pero se sostiene gracias al carisma de su protagonista y a los muchos giros de guión derivados de una rigurosa dosificación de la información. Tanto es así que hasta el mismísimo final esconde sus cartas.

Pueblo pequeño, infierno grande

En una localidad australiana, en pleno verano, se ha puesto de moda jugar a "Gracie Darling". El macabro juego consiste en invocar al fantasma de la desaparecida Gracie Darling, que se esfumó sin dejar rastro tras ser poseída en una sesión de espiritismo en la que intervinieron varios amigos suyos.

Entre ellos estaba su mejor amiga Joni que regresa con su madre y sus dos hijas 14 años después, cuando descubre que una joven ha desaparecido de nuevo en extrañas circunstancias.

Su finalidad es poner al servicio de la investigación sus conocimientos como psicóloga infantil y desmontar con el método científico la teoría de la existencia de un ente paranormal llamado Levi que quiere ser liberado, pero, al poco de llegar, ella misma experimenta episodios de disociación, sueños lúcidos y descubre que tanto ella como sus amigos han estado reprimiendo, cuando no ocultando, información sobre la noche en la que Gracie desapareció.

La aparición de nuevas evidencias y el curso de la investigación irá haciendo variar la perspectiva de Joni respecto al que fuera su amor platónico de la juventud, Jay, o el entorno de la familia Darlig, una de las más famosas de esas parajes por su contribución a la comunidad. Una sombra de perversidad rodea los bosques y no será fácil comprender el origen de ese mal.

El juego de Gracie Darling
El juego de Gracie DarlingNetflix

Además de los misterios principales, El juego de Gracie Darling explora varios subtemas interesantes. El primero de ellos, el choque de la fe religiosa o la creencia en el ocultismo en contraste con la ciencia. La protagonista es siempre el contrapeso de la razón, buscando explicaciones factibles a fenómenos que parecen sobrenaturales. La serie coquetea permanentemente con la idea de que haya algo más allá de la realidad conocida que dé explicación a los sucesos que atormentan a los jóvenes del pueblo y se reserva el derecho de cerrar el círculo hasta el último instante.

Por otra parte, está el choque generacional entre los jóvenes y los adultos, cuyo fin es protegerlos incluso de ellos mismos. La narración es honesta si tenemos en cuenta que no santifica a unos ni demoniza a otros, solo expone que la adolescencia es una etapa de rebeldía, de exploración de nuevos limites y de desafío a la autoridad, de forma independiente al momento cronológico en el que nos situemos. Y que los adultos también se equivocan, por supuesto.

El talón de Aquiles de la serie es la claridad expositiva. Aunque las transiciones temporales del presente al pasado son elegantes y tratan de darnos pistas para identificar a los personajes, algunos de ellos, en segundo plano, enturbian un poco el resultado "liando" a los espectadores.

Asimismo, quien aspire a pasar miedo, va a quedarse un poco corto porque aunque hay sustos puntuales no es una serie atmosférica que busque alterarle las pulsaciones a nadie. Es más misteriosa y dramática que espeluznante y ofrece un puzle bastante entretenido, sin más.

Valoración

Nota 67

El juego de Gracie Darling es un pasatiempo digno. Algo críptico y enrevesado a veces, pero con interpretaciones solventes y un misterio que queda resuelto.

Lo mejor

Cierra la trama y es razonablemente coherente. Entretiene.

Lo peor

A veces es difícil entender quién es quién en el pasado y el presente y las relaciones familiares de los personajes.

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Raquel Hernández Luján

Redactora

Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.

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