Crítica de Sacamantecas, el thriller español que retrata al asesino en serie del siglo XIX

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Crítica de Sacamantecas, la nueva película de David Pérez Sañudo con Patricia López Arnaiz, Antonio de la Torre y Eneko Sagardoy. Estreno el 6 de noviembre.
Nos desplazamos a la Vitoria de finales del siglo XIX para reencontrarnos con los últimos coletazos de las Guerras Carlistas que sirven de marco histórico para un thriller atmosférico con unos elevados valores de producción. Sacamantecas, la nueva película de David Pérez Sañudo, es una película sobrecogedora que narra de forma cruda cómo en un contexto de miseria y violencia consiguió operar durante años un asesino en serie descarnado que asfixiaba, violaba y asesinaba a mujeres.
El paso del tiempo haría que esta historia real pasara a formar parte del ideario colectivo como amenaza para los niños a los que se pretendía amedrentar pero habrá quien descubra, viendo la película, que estamos ante una suerte de true crime patrio que quiere examinar por una parte a un personaje tan perturbador como éste, aparentemente inofensivo pero letal, pero también reivindicar a sus víctimas, mujeres que no han encontrado el mismo eco en el tiempo que el asesino.
A tal efecto la película cuenta con dos intérpretes de primera fila como son Patricia López Arnaiz y Antonio de la Torre, perfectamente caracterizados e interpretando papeles antagónicos. Ella representa la razón, la educación y lo correcto; él la pulsión, la incultura y el crimen. Ella busca la verdad, él salir indemne. Pero la película no cae en un maniqueismo barato.
También vemos las vulnerabilidades de ambos que los convierten en personajes tridimensionales: el exceso de rectitud de ella la ha llevado a encerrarse en sí misma y a ser cruel en su juicio hacia los demás y él, a pesar de ser un monstruo, quiere a su hijo Tomás, que es lo único que le quita el sueño.
No hace falta recurrir a la fantasía para generar pavor
Sacamantecas recupera la inquietante historia de Juan Díaz de Garayo, que sembró el pánico en la zona de Vitoria acabando con la vida de mujeres a las que agredía, violaba, abría en canal y cercenaba en algunas ocasiones. La película tiene la elegancia de mostrarlo en acción solo en una ocasión dejando la cámara inmóvil y observando desde lejos, evitando así entrar en excesivos detalles y mostrando respeto por las víctimas.
El resto de la historia se vale de la perspectiva de un personaje ficticio creado ex profeso para la película: Ángela Berrosteguieta, que regresa para enterrar a su hermana y con el que de nuevo se reclama atención para una comunidad puesta en jaque en la que las familias de las agredidas no eran escuchadas ni tenidas en cuenta. Es quien toma las riendas de la investigación por su cuenta cuando sus peticiones son desatendidas.
Pío Pinedo, jefe de los alguaciles, se enfrenta a la falta de personal y a la presión de las autoridades, que prefieren ocultar la creciente ola de asesinatos. Son tiempos convulsos y no se destinan recursos a estos casos que afectan mujeres muy humildes de estamentos bajos.
Sacamantecas no busca en absoluto al nicho de películas como El hombre del saco o semejantes. Es una cinta de prestigio, seria, áspera y rodada con medios que quiere aproximarse a la realidad tanto como sea posible. Examina la barbarie de la guerra y su impacto en la sociedad y no se arredra cuando tiene que mostrar cadáveres calcinados, cuerpos exangües o la destrucción más cruel, que es la que enfrenta a hermanos contra hermanos.
Por el camino, secuencias multitudinarias, pero también una dirección artística muy bien documentada en interiores intimistas; un diseño de vestuario digno de ganar el Goya; una fotografía que se ciñe a las convenciones de la iluminación de la época y una banda sonora que junto a todo lo anterior ayuda a crear una ambientación atmosférica, tétrica pero también cotidiana en una España dejada de la mano de dios que habrá cambiado mucho en algunos aspectos, pero sigue cautiva de algunas de las realidades que aquí se retratan.

En resumidas cuentas, Sacamantecas es una gratísima sorpresa y una película que no hemos visto venir. Resulta sobrecogedora e impactante y es de las que no se olvidan con facilidad. Nuestro consejo es verla en versión original, dado que ha sido rodada en euskera de la época y castellano. Merece mucho la pena ver el esfuerzo realizado por ambientar la cinta y ver también el conflicto social que suponía el manejo de la lengua.
Valoración
Nota 85
Thriller contundente y atmosférico, basado en hechos reales y con un elenco tan brillante como la puesta en escena. Cada detalle está cuidado al milímetro y puesto al servicio de una historia sobrecogedora.
Lo mejor
Interpretaciones, ambientación, foto, vestuario, banda sonora e impacto emocional.
Lo peor
Hay que hacer alguna pequeña concesión a la ficción, que se toma alguna licencia que otra.


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