Crítica de El ser querido: Sorogoyen firma una película tensa de relaciones rotas con Javier Bardem y Victoria Luengo

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Crítica de El ser querido, la película de Rodrigo Sorogoyen protagonizada por Javier Bardem y Victoria Luengo. Estreno el 16 de agosto.
Mucho se ha hablado del parecido argumental de El ser querido y Valor sentimental, películas que apenas se rozan en su premisa inicial para volar por libre de maneras muy distintas.
Si comparten algo más es la entrega absoluta de sus respectivos repartos a las visiones de sus directores, materia de interés para ambas películas en la medida en que los protagonistas son, asimismo, directores de cine que pasan la realidad por el tamiz de la ficción. Y hasta ahí las concomitancias: ni el trasfondo, ni la forma, ni el tono o las implicaciones emocionales se parecen en absoluto.
Rodrigo Sorogoyen, experto en crear escenas de alta tensión, se desmarca con una película muy amarga, compuesta por desencuentros, silencios densos, miradas no correspondidas y conversaciones vagas que al espectador le toca recomponer como un puzle para hacerse su propia composición de lugar.
Con estos mimbres ya se apreciará que estamos ante una película difícil en la que es tan importante lo que se dice como lo que se calla, que exige atención constante y pone el foco principalmente en los dos personajes principales interpretados con maestría por Javier Bardem y Victoria Luengo.
Debajo de todas las máscaras
Esteban Martínez es un exitoso director de cine con dos premios Óscar y una larga carrera dedicada a su pasión por filmar. Con el paso del tiempo se ha convertido en una leyenda no solo por su talento en el set de rodaje sino también por un pasado marcado por la violencia y los excesos.
Su nuevo proyecto, una historia de amor y traición en el Sáhara colonial de 1932, le lleva a contactar con su hija, una joven actriz de la que lleva alejado más de una década. Su primer encuentro es algo tenso: ella no sabe qué contestar a su oferta de relanzar su carrera haciéndose cargo de uno de los roles protagonistas y claramente tienen recuerdos muy distintos de su infancia.
Tras aceptar el papel y desplazarse a Fuerteventura para el rodaje, tendrán que convivir en el set durante más tiempo del que han estado juntos nunca. Por una parte esto les llevará a tener una complicidad y cercanía inusitada, pero por otra dará pie a que se reabran viejas heridas y sus egos choquen dinamitando el ambiente colaborativo de un trabajo tan coral como el del cine.

El ser querido es una de esas obras que ponen en valor el cine dentro del cine: muestra cómo interfiere la esfera de lo personal en el plano profesional sobre todo con unas dinámicas de poder tan rígidas como las que exige un rodaje en el que todo está supeditado en última instancia al director, que tan fácilmente puede convertirse en un cacique.
De manera transversal la película toca aspectos que son de gran interés para el propio Javier Bardem: desde la situación del Sáhara hasta su conflictiva relación con los medios de comunicación, más interesados en la vida personal de su personaje que en su trayectoria profesional, algo que ha vivido en sus carnes y le ha llevado a establecer muchos cortafuegos.

Por desgracia El ser querido tiene un problema gigantesco: es fácil entusiasmarse con la forma en que se está narrada porque Sorogoyen maneja la puesta en escena, los tiempos y la cámara como pocos directores pero no consigue emocionarnos ni, peor aún, comprender por qué se emocionan los personajes que pueblan esta historia en su tramo final.
Se entienden los conflictos, hay interesantes lances dialécticos entre los protagonistas y por momentos se mastica la tensión, pero la película deja cierta sensación de quedar inconclusa por no poder o no saber cómo resolver la ecuación. Como es marca personal del director, aboga por los diálogos naturales y la búsqueda de la verosimilitud, pero esta vez parece un poco más impostado de la cuenta echando mano de recursos que terminan incluso tornándose contraproducentes como los abundantes primerísimos primeros planos o los cambios de formato y color.
Tocamos hueso, entramos en el trauma de ella y los remordimientos de él pero da la sensación de que la película está cociendo a fuego lento un clímax que no llega nunca y queda por tanto bastante fría en el apartado emocional.
El ser querido habla de la trascendencia del cine y de cómo queda inmortalizado para siempre a la vez que lo hace la propia experiencia personal de quienes atraviesan el periplo de filmarlo, pero aquí no llegamos a ver en qué se traduce esa vivencia ni si llega a ser en verdad a ser trascendente para quienes la han pasado. Así que es hasta difícil saber cómo se supone que tenemos que sentirnos dos horas y cuarto después de entrar en el cine. Confusos, seguro.
Valoración
Nota 70
El ser querido es un drama paternofilial denso con una potente pátina de metalenguaje al que parece faltarle el desenlace. La historia es interesante, pero es muy fría.
Lo mejor
Bardem está sublime en un papel muy complejo en el que enternece, asusta e impone según la ocasión.
Lo peor
A la película le falta emoción, calidez y un desenlace, deja muchos cabos sueltos.
El ser querido (2026)
Título original
El ser querido
Género
Drama
Idioma original
Español
Duración
2h 15m


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