Crítica de The Running Man: pura adrenalina con Edgar Wright y Glen Powell a tope

Crítica de The Running Man, la adaptación de la novela homónima de Stephen King escrita bajo el pseudónimo de Richard Bachman en 1982. Estreno el 21 de noviembre.
Los que peinamos canas recordamos la versión anterior de The Running Man estrenada en cines, concretamente en 1987, con el título de Perseguido.
El Ben Richards que nos presentaron en aquella adaptación de la novela de Stephen King (la tercera con el seudónimo de Richard Bachman tras Rabia, La larga marcha y Carretera maldita) era muy distinto al que veremos ahora, más de 30 años después.
Por aquel entonces era un testosterónico Arnold Swcharzenegger quien protagonizaba la gesta de tratar de sobrevivir en un show en el que distintos cazadores eran enviados a matarlo en vivo. Con la peculiaridad de que los dueños de la cadena no tenían escrúpulos a la hora de cambiar lo que mostraban a su antojo para favorecer sus intereses.
Los tiempos han cambiado, pero el discurso sigue extrañamente vigente, aunque hemos suplantado unos temores con otros. Si en el germen de la historia estaba el temor a la manipulación de las masas con la tecnología, a día de hoy la amenaza nos la trae el mal uso de la Inteligencia Artificial.
Ésta es una de las razones que han llevado al actor Glen Powell a tomar el relevo interpretativo y ponerse al frente de un variopinto reparto que cuenta asimismo con William H. Macy, Josh Brolin, Colman Domingo, Michael Cera, Lee Pace (la estrella de Fundación) o Karl Glusman, entre otros.
Lo primero y más evidente que hay que decir de esta película es que The Running Man no es un remake de Perseguido sino una nueva adaptación de la novela. El cambio de perspectiva es importante porque, a pesar de seguir rezumando masculinidad, el protagonista se humaniza notablemente.
La película se beneficia de una potente actualización (aunque respire aire retro en la puesta en escena) y del sentido del ritmo de Edgar Wright que en ciertas secuencias se viene arriba de forma explosiva. Nos lo ha contado el propio protagonista de la cinta:
¿De qué va la peli?
The Running Man nos introduce en una distopía: en un futuro alternativo una corporación tiene un control absoluto de lo que ve la ciudadanía siendo el uso de los televisores obligatorio. En este contexto, nos presentan a Ben Richards, un trabajador algo rebelde que decide pedirle ayuda a su jefe cuando su hija enferma.
No solo no encuentra comprensión ni humanidad alguna en su actitud sino que termina siendo despedido, para disgusto de su esposa, que no ve otra solución que trabajar en un local nocturno de mala muerte.
Con la única intención de conseguir el dinero suficiente para tratar a su hija, Richards termina inscrito en la competición mortal en la que los concursantes, conocidos como Runners, deben sobrevivir 30 días mientras son perseguidos por asesinos profesionales, algo que nunca antes ha conseguido nadie.
Cada movimiento es retransmitido a un público sediento de sangre y, cada día que pasa, la recompensa en metálico aumenta pero también el riesgo de ser delatado por cualquier ciudadano anónimo.
Contra todo pronóstico y a pesar de las tretas de la cadena, las agallas de Ben lo convierten en un inesperado favorito de los fans y en una amenaza para todo el sistema. A medida que se disparan los índices de audiencia, también lo hace el peligro, y Ben debe burlar no sólo a los Cazadores, sino a una nación adicta a las mentiras con las que ha sido viciada.

Road movie analógica
Más allá del argumento arrollador, del reparto repleto de talento y de la playlist estupenda con la que Wright adereza su vertiginoso montaje, The Running Man cuenta con la virtud de no dejarse arrastrar por el aspecto de otras películas de ciencia ficción y tiene su propio estilo visual.
En clave de road movie, con un personaje que solo puede permanecer en movimiento para salvar su vida, toda la tecnología que vemos nos remite a los años 90, aunque esté ambientada en 2025.
¿Es una pieza de cine-espectáculo? Sin lugar a dudas, pero está también llamada a generar debate y reflexiones sobre el mundo en el que vivimos. Acaso a hacernos conscientes incluso de hasta qué punto dependemos de las grandes compañías que amenazan con dominar el mundo, por encima de gobiernos democráticos.
Limando un poco la duración para mantener el metraje por dejabo de las dos horas, sería aún más certera pero cumple con su objetivo de hacer justicia a la letra impresa... e incluso deja un par de guiños simpáticos para nuestro amigo Schwarzenegger.
Valoración
Nota 75
Boost de adrenalina para una nueva y más fiel adaptación del relato de Stephen King: The Running Man demuestra la plena actualidad de un relato muy oportuno cuyo discurso sobre los deepfakes y los bulos está muy vigente. Tampoco falta la acción alocada.
Lo mejor
Es una película con un gran sentido del ritmo gracias al ágil montaje y la planificación de cámara de Edgar Wright. ¡Los guiños a Chuache!
Lo peor
Es innecesariamente larga, ajustando el metraje la experiencia de visionado sería más placentera.
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Raquel Hernández Luján
Redactora
Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.
