La homofobia destruye uno de los capítulos más bonitos de Stranger Things

El gran terror de Will Byers en Stranger Things
El gran terror de Will Byers en Stranger Things
Opinión

Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos.

No me gustan las chicas. Stranger Things, posiblemente la serie más famosa de Netflix, nos brindará muy pronto su episodio final. Podrás verlo el próximo 1 de enero y no se nos ocurre mejor manera para empezar el año 2026.

Por desgracia, y aunque estamos ante una serie muy querida por gran parte del público, parece que el capítulo 7 de la última temporada ha despertado una cantidad de odio inconmensurable en redes sociales. ¿Y sabes lo más curioso de todo?

No me gustan las chicas. Dicho episodio, pese a haberse convertido en la entrega peor valorada de toda la serie de los hermanos Duffer, se erige como uno de los capítulos más bonitos que hemos visto jamás en Stranger Things. Y hablo con conocimiento de causa, pues devoré las 4 temporadas anteriores hace unos días del tirón, para refrescar todo recoveco de la serie antes de la traca final.

Y vaya, te puedo asegurar que el denostado episodio 7 de la última temporada no se merece las críticas destructivas de las últimas horas, y menos aún Will Byers (Noah Schnapp), uno de los personajes que más ha sufrido a lo largo de la serie, y todo por una confesión, algo que le estaba matando por dentro y le aterrorizaba más que el propio Vecna (Jamie Campbell Bower).

No me gustan las chicas. Pero antes de llegar al tema en cuestión, este episodio no solo es precioso por el discurso de Will, el cual llevó 24 horas de rodaje, sino por otra escena que llevábamos esperando años: el despertar de Max Mayfield (Sadie Sink), la joven que quedó atrapada en el Mundo del Revés.

Y como no podía ser de otra manera, vuelve a nuestro mundo en brazos de Lucas Sinclair (Caleb McLaughlin), el gran amor de su vida y una de las grandes razones por las que nunca sucumbió en el otro lado. Las lágrimas no se pueden contener en esta escena e incluso el propio equipo lo vivió de manera emocionante. Qué episodio más "nefasto", ¿verdad? Con razón se merece la peor calificación de la historia de Stranger Things, ¿no crees?

No me gustan las chicas. Obviamente, una escena en la que el macho alfa sostiene en brazos a su amada, justo antes de despertar, no puede ser el foco de ninguna crítica, pues es "lo que debe ser". Y que me perdonen Lucas y Max, pues precisamente ellos no son los arquetipos de príncipe encantador y damisela en apuros, simplemente me estoy poniendo al nivel ideológico de los que han destruido este episodio.

Y es ahora, querido amigo, donde llega el momento crucial que esa parte de la sociedad no ha entendido o no ha querido comprender: el discurso impecable de Will ante toda su familia y amigos, desnudando su orientación sexual en una de las escenas más bellas y duras de Stranger Things. El momento en el que el personaje demostró su prodigiosa valentía, sobre todo en el contexto hostil de mediados de los años 80, el instante en el que Will confesó ante todo el mundo que:

No me gustan las chicas. Una cita que ha resonado en redes sociales con fuerza, denigrando a Will con burlas de todo tipo, como si no hubiéramos avanzado nada en 40 años, como si todo lo que hubiéramos conseguido hasta el momento como sociedad se hubiera esfumado en el último lustro. La homofobia se ha cargado el episodio 7 de la última temporada de Stranger Things.

No ha sido el guion, ni la actuación de los personajes, ni el ritmo de la trama. Ha sido la homofobia, y no pasa nada por decirlo, no pasa nada por señarlarlos a ellos también, igual que ellos nos señalan a nosotros. Porque aunque no sea homosexual, sí me siento parte de su colectivo, porque empatizo con ellos, porque tengo sangre en las venas, porque no puedo ver la escena de la confesión de Will Byers sin romper a llorar. Yo también formo parte de este abrazo, Noah, y tengo la esperanza de que muchos espectadores también. Has roto la cuarta pared con tus sentimientos:

El abrazo a Will Byers
El abrazo a Will Byers

Y no, no me vas a convencer de lo contrario. No va a ganar tu crítica homofóbica disfrazada de coherencia argumental. ¿Dónde estabas cuando Lucas, el macho alfa, se deshizo de un demoperro sanguinario de una patada, mientras sostenía a su damisela en apuros? ¿Ahí no se te encendió el espíritu crítico? ¿Me puedes explicar cuál es tu ingeniosa razón para justificarlo y no perder tu debate cimentado en odio? 

El momento en el que Will realiza su confesión es ideal, justo antes de la partida hacia la batalla final contra Vecna. No solo él te explica la razón, sino que los hermanos Duffer también han tenido que salir a aclararlo porque vuestro desprecio os ciega toda comprensión. Si Will no se llega a quitar estas cadenas que le estaban ahogando, la auténtica batalla que estaba librando el personaje en su interior durante años, no habrían tenido ni una posibilidad contra el enemigo. Era ahora o nunca.  

La confesión de Will Byers
La confesión de Will Byers

Un monstruo que, por cierto, simboliza y encarna esa misma homofobia que muchas personas han manifestado a lo largo y ancho de la red. No hace falta ser un asesino para ser Vecna, si compartes su oscuridad, ya te estás igualando al personaje. Este monstruo se aprovechó del miedo de este joven para hacerle daño, al igual que hacen los homófobos con sus presas. Si te has mofado de Will, este pobre y valiente adolescente, eres exactamente, en esencia, lo mismo que Vecna. 

No sé si este artículo de opinión te ha despertado algo ahí dentro. No sé si estabas en un bando u otro antes de leer estas palabras, pero deseo con todo mi corazón que ahora estés en el lado bueno de la historia, en el equipo de Will y sus amigos, esta pandilla de Hawkins que tantos momentos buenos nos han hecho pasar. Una confesión como la de Will jamás debe separar, sino estrechar mucho más los lazos y fomentar la hermandad, una unión social más necesaria que nunca en la que no te puedes permitir ser Vecna nunca más.

Mostrar comentarios