Las dos películas que Quentin Tarantino vio en 1970 y que le cambiaron la forma de entender el cine

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Quentin Tarantino revela las dos películas intensas que marcaron su infancia y definieron su pasión por el cine, dejando una huella decisiva en su estilo como director.

La mayoría de las películas de Quentin Tarantino se caracterizan por su intensidad. Desde sus primeros trabajos hasta sus producciones más recientes, el director ha construido una filmografía marcada por escenas extremas, emociones desbordadas y una narrativa que rara vez concede respiro al espectador.

En su libro Cinema Speculation, Tarantino repasa las películas que lo marcaron y analiza cómo influyeron en su forma de hacer cine. Entre todos esos recuerdos, hay un momento clave: el año 1970.

Ese año, siendo apenas un niño, asistió al cine con su familia y descubrió dos películas que lo dejaron completamente impactado. “Vi muchas cosas intensas ese año”, escribió, recordando cómo esas experiencias lo introdujeron al cine en su forma más cruda.

La primera de esas películas fue Un hombre llamado Caballo, un western dirigido por Elliot Silverstein y protagonizado por Richard Harris. La historia sigue a un aristócrata inglés capturado por una tribu sioux. Una escena quedó grabada para siempre en la memoria del director: el ritual de iniciación del protagonista, que Tarantino describió como impactante y estremecedor.

Poco después vio Sombras en la oscuridad, una película de terror dirigida por Dan Curtis. En ella, un vampiro interpretado por Jonathan Frid busca una cura para su condición con la esperanza de reunirse con una mujer que se parece a su prometida fallecida. Tarantino quedó impresionado por una escena especialmente violenta, que describió como una “evisceración a cámara lenta con una estaca de madera y chorros de sangre”.

Tras ver ambas películas en un corto periodo de tiempo, Tarantino comprendió que el cine tenía un poder profundo y transformador. “Recuerdo estar mirando la pantalla en ambas ocasiones, con la boca abierta, casi sin poder creer que una película pudiera lograr algo así”, escribió. 

Esa exposición temprana a un cine más extremo parece haber sido decisiva en su formación y en el estilo que hoy lo define como director.

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