Juego de Tronos demostró que una misma serie puede ser diferente según el país

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Juego de Tronos tuvo que adaptar algunos episodios a las leyes de distintos países, provocando cortes y versiones diferentes de la serie.

Juego de Tronos se convirtió en una de las series más populares de la televisión gracias, entre otras cosas, a su forma de representar la violencia, el sexo y la muerte. HBO apostó desde el principio por una producción adulta que no tenía demasiados reparos a la hora de mostrar escenas explícitas. Sin embargo, esa versión no pudo emitirse exactamente igual en todos los mercados.

La razón está en las diferentes normativas que existen en cada país. Mientras algunos territorios permiten mostrar determinados contenidos sin grandes restricciones, otros cuentan con reglas mucho más estrictas.

Esto obligó a que algunos episodios fueran editados o recortados antes de su emisión, creando versiones diferentes de la misma serie dependiendo del lugar desde el que se viera.

El problema es que el contenido adulto de Juego de Tronos no siempre estaba incluido únicamente para provocar al espectador. La serie utilizaba la violencia y el sexo como herramientas narrativas para desarrollar personajes, explicar relaciones y mostrar las consecuencias de determinados acontecimientos.

Por eso, eliminar una escena podía tener efectos que iban más allá de perder unos minutos de metraje. Algunas secuencias ayudaban a comprender las motivaciones de los personajes o introducían elementos que posteriormente tenían importancia en la historia.

La situación era especialmente delicada en una producción cuya identidad estaba tan vinculada a sus momentos más extremos. La serie se hizo famosa precisamente por demostrar que ningún personaje estaba completamente a salvo y que incluso los protagonistas podían morir de una forma repentina y brutal.

La distribución internacional de una producción de estas características requiere tener en cuenta las normas de cada mercado. HBO y sus socios tuvieron que adaptar determinados episodios para cumplir con las exigencias locales, lo que podía traducirse en cortes de escenas o en versiones ligeramente más cortas.

No todos los territorios aplicaban las mismas restricciones ni consideraban problemáticos los mismos contenidos. Una escena aceptada sin modificaciones en un país podía necesitar cambios en otro, dependiendo de la legislación y de los criterios de los organismos responsables de supervisar los contenidos audiovisuales.

Esto generó una situación curiosa para los seguidores internacionales: dos personas podían estar viendo oficialmente el mismo episodio y, sin embargo, no estar viendo exactamente la misma versión.

En otras producciones, eliminar unos segundos puede tener un impacto limitado. En Juego de Tronos, en cambio, los recortes podían alterar el ritmo de determinados episodios o eliminar información que ayudaba a contextualizar acontecimientos posteriores.

La serie construyó buena parte de su identidad alrededor de un mundo cruel, imprevisible y sin demasiados límites. La violencia, el sexo y otros contenidos adultos formaban parte de esa propuesta desde sus primeros episodios.

Por eso, la necesidad de crear versiones adaptadas a las leyes de cada país puso de manifiesto una de las dificultades de distribuir internacionalmente una producción tan explícita: mantener intacta la historia mientras se cumplen las normas de cada territorio no siempre resulta sencillo.

El resultado fue una serie que, aunque conservó su esencia en todo el mundo, no siempre pudo verse exactamente de la misma manera.

Juego de Tronos (Serie TV)

Juego de Tronos (Serie TV)

Hobby86Muy bueno

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