Médico de familia, Los Serrano, Farmacia de guardia... ¿Por qué ya no se hacen series familiares?

Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos.
En la televisión actual parece no quedar sitio para aquellas series que, sin grandes pretensiones, se convirtieron en recuerdos atesorados por varias generaciones.
Se ha quedado buen día para sentirnos más viejos que un bosque, consolega. Y es que hoy quería compartir contigo una reflexión televisiva que lleva tiempo rondándome la cabeza. ¿Cuántas de esas sitcoms familiares españolas recuerdas de cuando aún tenías en la vida un único problema: traer buenas notas a casa?
Si creciste durante los ochenta, los noventa o incluso la década de 2000, seguro que recordarás más de una serie familiar que se convirtió en una cita ineludible cada semana. He citado tres míticas en el titular de este artículo, pero la lista es mucho más larga.

Es verdad que no todas eran el epítome de la mejor televisión, pero es innegable que series como Farmacia de guardia, Médico de familia o Los Serrano se convirtieron en fenómenos televisivos en España y rivalizaron incluso con series punteras estadounidenses.
Saliéndonos un poco por la tangente, series como Los ladrones van a La oficina, Periodistas, Los hombres de Paco o Compañeros y sus herederas espirituales, Al salir de clase y Física o química, tuvieron efectos similares, pero no es lo mismo.
A estas sitcoms familiares se les parecen más series como Aída o su predecesora, Siete vidas, Canguros o La casa de los líos. Ana y los 7 también andaba por esta senda.
Pero, de pronto, las series familiares dejaron de ser relevantes para los canales de televisión en España. Salvo reposiciones de estos clásicos, no estamos viendo esfuerzos por revitalizar el género en un mundo en el que no nos vendría mal un tipo de humor más amable.
El humor más burdo ha enterrado a las series familiares
Es cierto que seguimos teniendo comedias como La que se avecina y todas las de la factoría de Contubernio (Machos alfa, El pueblo...), pero estas se apoyan más en el humor chabacano, y no lo digo como crítica, sino para señalar el enfoque diferente.
Farmacia de guardia o Médico de familia eran series que servidor, un polluelo nacido en 1986, podía ver perfectamente cuando estuvieron originalmente en emisión sin temor a que alguna escena se pasara tres pueblos.
Eran esas series que no buscaban revolucionar nada, pero que nos tenían a todos deseando que llegase el día de la semana en que lanzaban nuevo capítulo.

Ahora no solo tenemos un exceso repulsivo de realities y programas de seudotertulianos hablando de cosas que pretenden saber, polarizando a la audiencia (y a la sociedad) más que nunca, sino que se nos está privando de un enfoque que vendría fenomenal en un mundo en el que cada vez vamos más a nuestra bola, incluso en el ámbito familiar.
Puede que la última serie de este estilo que realmente mantuvo atrapado al público durante lustros fuese Cuéntame cómo pasó. Sin ser estrictamente de la misma dinámica que Médico de familia o Los Serrano, los 22 años que los Alcántara nos tuvieron pegados a la tele son todo un hito televisivo envidiable.
No voy a negar que los gustos han cambiado y que la propia televisión se enfrenta a una crisis de identidad sin precedente: la calidad de la programación deja muchísimo que desear y no hacen más que ver cómo el streaming les come terreno constantemente.
Supongo que solo echo de menos tiempos más sencillos y la sensación que me daba ver un capítulo de algunas de estas series para, al día siguiente, comentarlo con los compañeros de clase en el recreo. Ains, que viejos somos...
