Netflix encarece sus planes en Reino Unido y España contiene la respiración ante lo que pueda venir

Subida de precio de Netflix
Subida de precio de NetflixGenerada con IA
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Netflix sube precios en Reino Unido mientras España ya sufrió una subida en abril. El streaming es cada vez más caro y menos accesible.

Netflix quiere que vuelvas a pasar por caja. La plataforma ha encarecido sus tres planes en Reino Unido y la subida más importante afecta precisamente a la tarifa más barata, que ahora cuesta un 33% más.

Es un movimiento que vuelve a poner sobre la mesa una tendencia cada vez más evidente en las plataformas de streaming: suscripciones que comenzaron como una alternativa económica a la televisión tradicional y que cada vez pesan más en el bolsillo.

Desde el 3 de septiembre, los precios de Netflix en Reino Unido han quedado fijados en 7,99 libras para el plan con anuncios, 13,99 libras para el Estándar y 20,99 libras para el Premium. El plan con publicidad es el que más se ha disparado: pasa de 5,99 a 7,99 libras.

Los usuarios españoles ya recibieron su correspondiente golpe hace apenas unos meses. En abril, Netflix aumentó el precio de todas sus modalidades: el plan Estándar con anuncios pasó de 6,99 a 8,99 euros, el Estándar sin publicidad subió hasta 14,99 euros y el Premium alcanzó los 21,99 euros mensuales.

La diferencia respecto a los primeros años de Netflix en España es considerable. Cuando la plataforma llegó en 2015, el plan Básico costaba 7,99 euros, el Estándar 9,99 y el Premium 11,99 euros. Ahora, incluso la opción más económica cuesta más que aquel Básico y, además, incluye publicidad.

El Premium es el ejemplo más evidente: ha pasado de 11,99 a 21,99 euros, un incremento superior al 83%.

Netflix explica que sus precios pueden cambiar a medida que incorpora nuevas producciones, funciones y mejoras, además de responder a factores como la inflación o las condiciones de cada mercado.

El problema para el consumidor es que ya no parece tratarse de una subida puntual. Netflix ha convertido los incrementos de precio en una herramienta habitual para aumentar los ingresos por usuario, mientras que otras plataformas también están siguiendo caminos similares.

Y aquí aparece la parte más preocupante para quienes tienen varias suscripciones. Netflix por sí solo puede parecer asumible, pero cuando se suman varias plataformas, la factura mensual empieza a parecerse cada vez más a la de una televisión de pago tradicional.

El streaming nació precisamente prometiendo lo contrario: pagar poco, olvidarse de los grandes paquetes de televisión y elegir únicamente aquello que interesaba. Ahora, con planes que superan los 20 euros, tarifas económicas que incluyen anuncios y subidas cada vez más frecuentes, cada vez resulta más difícil defender que estos servicios tengan precios realmente pensados para todos los bolsillos.

Y si esta tendencia continúa durante los próximos años, la pregunta ya no será cuánto cuesta Netflix, sino cuántas plataformas puede permitirse tener contratadas una familia al mismo tiempo.

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