Arnold Schwarzenegger ya sabía que iba a fracasar con El último gran héroe: "Era mi turno"

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Arnold Schwarzenegger sabía que El último gran héroe podía poner fin a su racha de éxitos y explicó por qué veía venir el fracaso de la película de 1993.
A principios de los años 90, parecía que Arnold Schwarzenegger no podía hacer una película que fracasara. El actor se había convertido en una de las mayores estrellas de Hollywood y acababa de alcanzar uno de los grandes éxitos de su carrera con Terminator 2: el juicio final. Sin embargo, su siguiente gran estreno iba a poner fin a esa racha, y él mismo reconoció posteriormente que prácticamente podía verlo venir.
La película era El último gran héroe, estrenada en 1993 y dirigida por John McTiernan. La producción intentaba jugar con la imagen que Schwarzenegger había construido durante años como estrella del cine de acción, rompiendo la cuarta pared y parodiando algunos de los tópicos de sus propias películas.
Sobre el papel, tenía todos los ingredientes para convertirse en otro éxito. El problema fue que llegó en un momento complicado.
Schwarzenegger venía de encadenar una larga lista de éxitos. Durante la década que separó Conan el Bárbaro de Terminator 2, 12 de sus 13 películas habían recuperado su presupuesto en taquilla y habían generado beneficios.
Después del enorme éxito de Terminator 2, las expectativas alrededor de su siguiente proyecto eran todavía mayores. El estudio tampoco escatimó en promoción y llegó a pagar 500.000 dólares para colocar el logotipo de El último gran héroe en el lateral de un cohete no tripulado que iba a ser lanzado al espacio.
Pero había un problema que ni siquiera una campaña de marketing de semejante tamaño podía solucionar: Parque jurásico.
La película de Steven Spielberg se había convertido en un fenómeno cultural y había llegado a los cines poco antes. El último gran héroe tuvo que enfrentarse a una superproducción que terminó convirtiéndose en el mayor éxito de la historia del cine hasta ese momento.
Schwarzenegger aseguró posteriormente que no le sorprendió demasiado que su racha terminara precisamente entonces. "Lo veía venir; era mi turno", reconoció. El actor explicó que se encontraba en lo más alto y que, desde esa posición, sabía que tarde o temprano llegaría un tropiezo.
"Estaba en la cima, ¿adónde podía ir? Sabía que en cuanto hubiera vulnerabilidad, el ataque llegaría", afirmó.
La película, además, quizá se adelantó demasiado a su época. Su mezcla de acción, humor y referencias a la propia carrera de Schwarzenegger no fue entendida por todo el público en 1993. La idea de que una gran estrella se riera abiertamente de su propia imagen era mucho menos habitual entonces que ahora.
Pese a todo, El último gran héroe no terminó hundiendo la carrera de Schwarzenegger. Apenas un año después, volvió a trabajar con James Cameron en Mentiras arriesgadas, que se convirtió en la tercera película más taquillera de 1994, solo por detrás de El rey león y Forrest Gump.
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