Resumen y análisis de La casa del dragón 3x08: Final amargo para una temporada poco resolutiva en HBO Max

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Resumen y análisis del capítulo 3x08 de La casa del dragón que marca el final de la temporada. Estreno el 10 de agosto.
HBO Max ha emitido ya el episodio final de la tercera temporada del spin-off de Juego de tronos: La casa del dragón 3x08, escrito por Ryan Condal y Ti Mikkel y dirigido por Andrij Parekh.
La expectación era máxima puesto que nuestro mayor miedo es que nos quedáramos de nuevo sin un clímax final, a las puertas de la la Primera Batalla de Ladera o Batalla de Tumbleton.
La buena noticia es que la serie cumple y nos entrega ese momento al final del capítulo, la mala es que la narrativa dista de ser la ideal y que la escritura del guión es a menudo confusa, poco congruente y carente de la emoción que esperábamos de una historia de tal envergadura.
El principal escollo: los dragones. Lo analizaremos más despacio después de ofreceros el resumen del capítulo más largo de esta tercera temporada, que se extiende hasta los 75 minutos de duración.
Resumen de La casa del dragón 3x08
La casa del dragón 3x08 arranca cuando Rhaenyra va a ver a Daemon muy alterada para informale de la reaparición de Aegon y Fuegosolar. Su poder está más en duda que nunca y ella tiene un brote de ansiedad. Daemon le habla en alto valyrio para decirle que, por el contrario, es su momento y debe alzarse. Ella se recompone y ordena que Hugh haga guardia en Pozo Dragón y que Daemon vaya a Ladera y registre casa por casa terminando con todos los Hightower. Cuando acabe con Ormund y Daeron, Aegon salga de su escondite y ella misma acabará con él.
Baela quiere ir a rescatar a su abuelo Corlys y desafía a Rhaenrya, que está convencida de que ella y Addam deberían quedarse allí. Alyn convoca a los hombres de Marcaderiva ante los que se presenta como el sucesor designado de la casa Velaryon para convertirse en el futuro Señor de las Mareas: deben defender el reino.
Ormund se prepara para la batalla. Le pide a Daeron que se arrodille para ser nombrado caballero antes de ser coronado. Lo nombra ser Daeron el audaz tras hacer su juramento.

Ulf hace su parte en las tabernas donde anuncia que Daemon no se atreverá a usar a Caraxes porque Rhaneyra lo tiene dominado. La reina tiene un motivo más de preocupación porque Helaena no come nada y temen por su embarazo. Ella pide ser ungida reina en el Gran Septo de manera inmediata. Gusano Blanco recibe una invitación a marcharse a Pentos donde podrá instalarse con criados y comodidades.
Helaena contempla a Mysaria marchar y justo antes de partir le dice que no se fíe de la reina, que Aegon sigue vivo y que teme al hijo que está gestando, que jamás la dejará marchar.
Aemond despierta y descubre que Alicent le había envenenado. Se considera un malasangre que carga con una maldición. Alys le habla de la historia de Harrenhal. Cómo el dragón Balerion pasó a fuego el castillo para acabar con los Harren. Sin embargo, un niño con quemaduras sobrevivió. Su madre trató de salvarlo pero todo fue inútil a pesar de que incluso recurrió al saber ancestral y a los seres que habitaban en el bosque (¿los hijos del bosque?). Cuando el niño murió ella quiso seguirlo pero descubrió que ella estaba maldita y condenada a vivir en las tierras de los Ríos. Aemond se sobresalta porque eso sucedió hace más de cien años, pero la besa.
Rhaenyra va a ver a Helaena y le dice que debe comer. Le pregunta si sabe si trae un niño o una niña, pero no responde. La reina le pregunta si la cree capaz de hacerle daño y Helaena le pregunta si cree que estar viva es lo mismo que no estar muerta. Luego le dice que todo en lo que cree es feo, que el castillo es feo y ella también. Rhaenyra solo le responde que o come o la obligará a hacerlo., algo de lo que se encargan los guardias.

Addam y Alyn se enfrentan. El primero cree que Rhaenyra está perdiendo la cabeza porque ha encerrado a Baela en una mazmorra y no está dispuesta a liberar a Corlys. Alyn solo quiere cumplir con su deber y no está dispuesto a traicionarla.
Ormund tiene una estrategia que le ha ocultado incluso a Daeron: apuesta a niños en las almenas y está esperando al dragón de Ulf, que no hace acto de presencia. Cuando aparece Caraxes, las tropas de los Negros casi saborean la victoria. Gwayne saca a Corlys de su mazmorra y lo lleva ante Daemon para canjearlo a cambio de la paz. Él propone que dividan las tierras y que Daeron reine en Antigua. Corlys argumenta a favor de esta idea: le dice a Daemon que una mujer no puede reinar y que Daeron puede servir a Rhaenyra. El problema es el resurgir de Aegon, algo de Corlys desconocía. Daemon opta por la guerra, aplastar a los Hightower y rechazar un acuerdo de paz.
Mysaria aprovecha un descuido para zafarse y huir. Rhaneyra está siendo escoltada junto a su heredero Joffrey para ser ungida por el Septón Supremo.

Aegon se presenta sobre Fuegosolar en Harrenhal y encuentra a Aemond postrado: él estaba convencido de que estaba muerto y le suplica perdón. Aegon le abofetea, le insulta llamándole usurpador y cabrón pero él esta en shock. Le presenta a Alys como su prometida. Aegon le dice a su hermano que buscarán a Vhagar para ir a Ladera, acabar con Ormund y Daeron y luego volar a Desembarco del Rey para recuperar el trono con su estandarte y que solo así quizás le perdone la vida.
Daemon delimita la estrategia para tomar el castillo cuando le informan de que Ormund ha utilizado a los niños para ponerlos en primera plana y socavar así la autoridad moral de la reina. Él cree que contarán con Ulf y Ala de plata en la retaguardia y que en unas horas controlarán la situación.
Cuando Rhaenyra se presenta en el Septo Supremo. El septón, una vez más, le niega ser ungida y ella lo declara traidor. Alyn lo mata y Rhaneyra se presenta ante el pueblo para decirles que fue proclamada sucesora por Viserys y que su reinado estaba predestinado por una profecía que hablaba de una oscuridad más allá de los muros de Invernalia. Solo los dragones pueden salvaguardar al reino. Ella dice que es el príncipe que fue prometido y que será quien ilumine el camino.

Daemon arenga a las tropas pidiéndoles que no tengan piedad alguna con los Hightower y que los maten a todos. Los norteños se disponen a atacar mientras los niños pasan pavor en las almenas.
Un hombre informa a Ormund de que la propuesta de paz de Daeron no ha dado fruto, él no sabía que había tratado de negociar liberando a Corlys.
Los norteños tratan de sobrepasar las defensas del castillo mientras son abatidos por flechas, agua y aceite hirviendo, catapultas... Consiguen entrar por la muralla sur y empiezan a imponerse.

Daemon es informado de la ausencia de Ulf: no está con su dragón. En su lugar aparece Vermithor, de debería estar en Desembarco del Rey. Llama a Caraxes y se abre paso con él. Luego entra con las tropas a caballo. Los norteños buscan al rey mientras Roderick Dustin quiere encargarse de Ormund él mismo.
Ormund por su parte tiene que sacar a Ulf de la taberna y decirle que se monte en su dragón, que prácticamente los ha condenado.
Gwayne va en busca de Daeron, que está a punto de subir en su dragón. Gwayne le pide que no luche por el ego de Ormund, que se ponga a salvo. Entre tanto aparece Ulf y ataca a las tropas de los Negros decantando la contienda a favor de los Verdes y frenando a Daeron.

Roderick carga contra Ormund y él le corta el brazo. Entonces Roderick le clava un cuchillo en el culo y le dice que "así follan en el norte". Ulf los pasa a fuego a ambos. El destrozo provocado por el dragón genera una serie desprendimientos y los escombros caen sobre Daemon que no puede creer que está pasando. A pesar de que todo parece perdido, sale y sigue matando a los hombres que salen a su paso. Corlys lo alcanza y le dice que Ulf los ha traicionado y deben batirse en retirada.
Gwayne sobrevive y se arrastra para buscar a Ormund, que está muerto. Hugh también encuentra muerta a su esposa.
De regreso a la fortaleza, Rhaenyra es informada de la derrota en Ladera. Alicent está a salvo lejos de la contienda y es testigo de un extraño fenómeno cuando un montón de mariposas salen volando de manera simultánea: es el anuncio del final de Helaena, que se ha suicidado. Rhaenyra observa el tapiz que había completado antes de morir en el que se la ve en el trono en llamas empuñando la espada. Cierra las contraventanas: Desembarco del Rey es ahora el lugar más peligroso de Poniente.
Un final caótico en el que no está toda la carne en el asador
La forma de presentar la información en este último capítulo es, como poco, algo extraña. Al haber delatado la estrategia de Ormund llevándose a Ulf a su terreno, estaba cantado que ese sería el punto de inflexión de la batalla. De modo que, en aras de crear cierta tensión, se alarga su aparición y se coquetea con la idea de que no llegue ni a presentarse en Ladera.
Uno de los escollos de este episodio final es que resulta muy poco inteligente y orgánico cómo se desarrolla el conflicto. Si tienes un dragón como Caraxes, lo normal es que lo montes de principio a fin, no que cambies la montura por la de un caballo y dejes tu principal activo atrás cuando de hecho hay dragones atacando a tus aliados y tus tropas. En general el ritmo de la contienda es muy irregular y la mera presencia de Daemon en la Batalla de Tumbleton es rara, no tiene mucha lógica.
Lo mismo sucede con el resto de los personajes principales. Que la reunión de Aegon y Aemond se salde con una bofetada, es un ejercicio de escritura especialmente vago. Se ve la evolución de los personajes, en eso estaremos de acuerdo: Aegon se ha embrutecido mientras que Aemond ha madurado pero dejar ahí los personajes colgados sin darles más propósito es de lo más insatisfactorio.

La serie trata de buscar el enlace con Juego de tronos de una forma muy discursiva y también algo antinatural: Rhaenyra escoge el peor momento para dirigirse al pueblo y hablarles de la profecía de la canción de hielo y fuego que la hace parecer una iluminada al autoproclamarse "el príncipe que fue prometido".
Aunque lo más molesto es que ella nunca llegue a participar activamente en ninguna confrontación: Rhaenyra y Alicent son agentes pasivos durante toda la temporada. En su caso, para más INRI, da órdenes que nadie cumple y exhibe una preocupante falta de poder, salvo por la excepción de la lealtad de Alyn. Helaena y el niño que estaba engendrando es otro personaje echado a perder en una tercera tanda de episodios que ha ido claramente de más a menos.
El esfuerzo de la producción está ahí para hacer lucir la batalla mostrando sus entresijos e intérpretes como James Norton (Ormund Hightower) y Tommy Flanaghan (Roderick Dustin) lo han dado todo en sus respectivos papeles. Ojalá este último y el resto de los norteños hubieran tenido un mayor desarrollo antes de llegar a ese lance final, que habría resultado así más emocionante.
En resumidas cuentas La casa del dragón 3x08 es un episodio con enjundia, entretenido pero muy alejado del nivel de las grandes contiendas que hemos visto en este universo por la carencia de visión espacial y el montaje paralelo de distintas historias que no concuerdan entre sí. En el horizonte lejano, la cuarta y última temporada de La casa del dragón tendrá que mojarse mucho más para darles un destino a los personajes principales y, en la mayoría de los casos, será trágico.
Valoración
Nota 78
Un final de temporada bastante endeble, a pesar de tener la acción que demandaba el público. Demasiados personajes dispersos y efecto bola de nieve con los cambios que ha ido introduciendo la serie: se llega a unas incoherencias difíciles de sostener.
Lo mejor
La fuerza bruta de los norteños y en sorprendente cuerpo a cuerpo de Ormund y Roderick.
Lo peor
Una batalla apasionante que se presenta con una escritura de guión y un montaje muy mejorables. La construcción de los personajes es floja y las pérdidas no emocionan.



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