Robert Downey Jr. sobre el caótico rodaje de U.S. Marshals: "Preferiría despertarme en prisión para una prueba de tuberculosis"

Robert Downey Jr. recordó su experiencia en U.S. Marshals como una de las más negativas de su carrera, llegando a compararla con su paso por prisión.

Robert Downey Jr. es hoy una de las figuras más importantes del cine moderno gracias a su papel como Iron Man en el Universo Cinematográfico de Marvel, una franquicia que lo convirtió en una superestrella global y redefinió la industria de Hollywood.

Sin embargo, antes de alcanzar ese estatus, el actor atravesó una etapa muy complicada marcada por adicciones, problemas legales y una condena en 1999 que lo llevó a prisión durante 15 meses.

A pesar de que ese periodo suele considerarse el punto más bajo de su vida, el propio Downey Jr. ha reconocido en entrevistas que hubo una experiencia profesional que recuerda con incluso más rechazo que su paso por la cárcel.

Se trata de la película U.S. Marshals (1998), dirigida por Stuart Baird y protagonizada por Tommy Lee Jones y Wesley Snipes. En la cinta, Downey Jr. interpreta a John Royce, un agente federal encubierto dentro del servicio de Marshals. Aunque la película funcionó correctamente en taquilla como secuela de El fugitivo, no dejó un buen recuerdo en el actor.

Años después, en declaraciones recogidas en el libro The Fall and Rise of the Comeback Kid de Ben Falk, Downey Jr. fue especialmente duro al recordar aquella experiencia, llegando a afirmar: “Preferiría despertarme en prisión para una prueba de tuberculosis antes que despertarme otra mañana sabiendo que tengo que ir al rodaje de U.S. Marshals”.

A continuación, criticó duramente la película, calificándola como “posiblemente la peor película de acción de todos los tiempos”, explicando que en aquel momento atravesaba un periodo emocional complicado y que el rodaje no le resultó en absoluto positivo. En lugar de ayudarle a reconstruir su carrera, la experiencia terminó siendo frustrante y deprimente.

En otra entrevista Downey Jr. añadió que apenas recordaba nada del rodaje, más allá del caos general de las escenas de acción y la sensación de estar trabajando en algo sin una dirección clara. Según sus palabras, el proyecto parecía más una sucesión de persecuciones y escenas dispersas que una historia coherente.

Con el tiempo, U.S. Marshals ha quedado como una curiosa anécdota dentro de su trayectoria profesional, especialmente si se compara con su posterior resurgir en Hollywood.

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