Rodar F1 fue una locura: el director admite que la película de Brad Pitt se filmó "de forma temeraria"

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El director de F1: La película reconoce que rodar la cinta en grandes premios reales fue "bastante temerario" debido a la falta de tiempo y la presión del calendario.
Pocas superproducciones de Hollywood se ruedan con prisas, y menos aún cuando cuestan más de 300 millones de dólares y tienen a un exigente Brad Pitt como protagonista.
Eso fue precisamente lo que ocurrió con la reciente F1: La película, dirigida por Joseph Kosinski, que llevó al límite la forma tradicional de grabar cine al integrarse directamente en eventos reales del campeonato de Fórmula 1.
Estrenada el pasado verano, F1: La película nació con la ambición de replicar el impacto de Top Gun: Maverick, el éxito previo de Kosinski. De nuevo, la historia se centró en un ícono del cine, máquinas de altísimo rendimiento y una puesta en escena diseñada para impresionar.
El resultado funcionó en taquilla dado que la película recaudó 631 millones de dólares, convirtiéndose en la más exitosa de la carrera de Brad Pitt.
Lo que el público no vio fue cómo se grabaron muchas de las escenas más importantes. En declaraciones a Variety, Kosinski reconoció que gran parte del rodaje fue “bastante temerario”. El motivo fue grabar durante grandes premios reales, con miles de espectadores en las gradas, sin posibilidad de detener el evento para repetir tomas.
A diferencia de un rodaje convencional, donde una escena puede prepararse durante horas y grabarse con decenas de intentos, F1: La película tuvo que adaptarse al calendario y ritmo de la Fórmula 1. En algunos casos, el equipo disponía de apenas unos minutos para grabar antes de que la competición continuara.
Kosinski incluso comentó que hubo escenas en las que avisó a Pitt y a su coprotagonista Damson Idris de que tendrían suerte si lograban tres tomas.
El ejemplo más extremo ocurrió en el circuito de Silverstone, donde el equipo llegó a rodar tres escenas consecutivas en apenas 15 minutos, aprovechando una breve ventana entre actividades oficiales del Gran Premio.
El rodaje también incluyó circuitos de Las Vegas, Hungría, Bélgica, Países Bajos y Japón lo que explica tanto el elevado presupuesto como la presión constante por grabar rápidamente.
Kosinski ha admitido que este método fue extremo, pero necesario para ofrecer un rodaje con realismo, velocidad y autenticidad, difícil de replicar en un plató.