Taylor Sheridan ha sido incapaz de hacer relevantes a los personajes más cargantes de Landman… otra vez

Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos.
Landman es una gran serie, pero podría ser infinitamente mejor si diera sentido, o eliminase, a dos personajes que llevan dos temporadas sin aportar nada.
Cuando empezaron a salir las primeras críticas de la temporada 2 de Landman: Un negocio crudo, el drama petrolero de Taylor Sheridan que puedes ver en Paramount+ o, si resides en países como España, SkyShowtime, me llamó la atención un detalle concreto.
Varios críticos se hacían eco de un mal que ya se destacó en la temporada 1, y que un servidor ya comentó en su momento aquí en HobbyCine: Angela y Ainsley Norris, la exmujer e hija de Tommy Norris (Billy Bob Thornton) interpretadas por Ali Larter y Michelle Randolph, no aportan nada a la serie y, en definitiva, la hacen peor.
Pero, ¡ah!, decían que la cosa cambiaba en esta segunda temporada y que sus insufribles y reiteradas apariciones para caer en la mayor de las intrascendencias iban a tener sentido y a mejorar. Vi los primeros episodios para la crítica temporada y… nada. Bueno, quizá tardaba un poco en suceder.
Como deducirás por el título de este artículo de opinión, la cosa no cambio. Terminados los diez episodios de la temporada 2 de Landman: Un negocio crudo, me queda más claro que nunca que Angela y Ainsley son un pegote en la serie. Digo más, su presencia es ahora incluso más molesta, porque la propia serie deja claro que son un cero a la izquierda.
Te aviso de que habrá spoilers de la temporada 2, así que, si no la has visto todavía, quizás prefieras leer este artículo cuando estés al día.
Dos personajes que serían eclipsados de no ser por la técnica del pavo real
De no ser por lo ruidosas y llamativas que van siempre, Angela y Ainsley serían poco más que una nota al pie en los episodios de Landman, pues otros personajes femeninos les dan como 300 vueltas a nivel narrativo.
Aunque no me ha encantado la evolución de Cami Miller (Demi Moore), su presencia y algunas de las fases del duelo por la muerte de su esposo consiguen cautivar, así como su creciente desconfianza hacia Tommy.

Rebecca Falcone (Kayla Wallace) es un personaje secundario a quien le han dado una subtrama bastante funcional. Sin embargo, la abogada, y hasta su affaire, repercuten con fuerza en la trama principal de Landman: Un negocio crudo cuando es necesario. Este sí es un modo de usar a los personajes.
Puede que el personaje femenino más importante de Landman, al menos en mi opinión, sea Ariana (Paulina Chávez). Sin tener una conexión tan directa con Tommy, más allá de su relación con Cooper (Jacob Lofland), Ariana se siente realista, independiente y con una evolución que realmente transmite al espectador.
Pero es que voy a añadir a un personaje recién llegado que ya tiene más fundamento en la serie que Ainsley y Angela: Cheyenne (Francesca Xuereb). Ha aparecido poquísimo como parte de la subtrama de T. L. (Sam Elliott), pero ha aportado conversaciones profundas, aprovechando un tiempo que, a Angela y Ainsley, les regalan sin cesar.
La propia serie descarta a Angela y Ainsley de su escena más importante
Landman vuelve a usar a los dos personajes como reclamo y en historias secundarias que no reconducen NUNCA hacia la principal, más allá de alguna conversación carente de importancia. Con una excepción, eso sí.
El único episodio en el que, personalmente, salvo a los personajes, es el del funeral de la madre de Tommy: hablan poco y casi todas sus aportaciones no dan vergüenza ajena.
Pero, en líneas generales, el mensaje que Taylor Sheridan y los guionistas de Landman envían con Angela y Ainsley es más negativo que otra cosa, y eso no es bueno. Es cierto que los protagonistas de la serie tienen, en su mayoría, una moralidad difusa, pero lo de ellas dos llega a estropear otros conflictos realmente importantes.
Da igual si Angela agrede a un inspector que hace su trabajo y le pregunta qué demonios está haciendo montando guateques de alcohol en la residencia de ancianos, Tommy interviene y ella se sale con la suya: cero repercusión.
Se las da de lince en el casino después de perder un pastizal, ganando mucho. Aquí tiraré de recurso y recordaré aquello de que "el dinero llama al dinero". Si puedes perder mucho, también puedes ganarlo, sobre todo cuando el dinero es de otro, ¿eh?

Y el remate final fue el capricho de Ainsley de no alojarse en la residencia del campus, con Angela interviniendo y por sus narices saliéndose con la suya. Esa trama la han intentado arreglar de forma complaciente al final, pero sigue aportando un mensaje de "me salgo con la mía siendo un ser humano de lo más cuestionable" bastante preocupante.
Y de Ainsley no entro a comentar eso de que pase de ser más tonta que una piedra en una escena a hacer una reflexión profunda, porque parece que los guionistas no hablasen entre ellos.
A lo que iba con esto es que Angela y Ainsley han conseguido que esa sensación de estar por encima de las normas arruine uno de los momentos climáticos del final de la temporada, cuando Cooper se enfrenta a la acusación por el homicidio del tipo del bar.
No te puedes preocupar por qué le pasará al chico cuando su madre y su hermana se están librando de cosas todo el rato. ¿Menos graves? Sí, pero el espectador ya sabe qué va a pasar.
Pero la prueba de lo poco que aportan estos dos personajes es su ausencia flagrante de la escena donde se "crea" la nueva empresa, con Tommy repartiendo responsabilidades a todo el mundo. Está hasta Cheyenne, aunque solo para ser objeto de una bruma, pero ellas no. ¿Dónde estaban ellas? A nadie le importa.
Esto no pretende ser una coso y derribo contra las actrices, ni mucho menos, pero dos personajes que son, a grandes rasgos, el mismo con diferente edad, y que no aportan realmente a la narrativa, son un problema.
Ya hace tiempo que dejaron de tener gracia, si alguna vez la tuvieron, para pasar a ser una intromisión cargante que hace que resople cada vez que entran en escena.
Landman: Un negocio crudo tiene muchas cosas buenas, pero Angela y Ainsley no se cuentan entre ellas. Ojalá Taylor Sheridan y su equipo prueben que me equivoco en la temporada 3.
