Así es como la inteligencia artificial japonesa pilla infraganti a los ladrones de tiendas

Que al entrar en una tienda por muy pequeña que sea veamos cámaras por el techo o las paredes ya no extraña a nadie. Al principio se dijo que el hecho de ser observados provocaría que la gente no se atreviera a robar. Pero según los clientes se han ido acostumbrando, los hurtos han continuado.

Uno de los problemas es que por mucho que haya cámaras si no hay una persona controlando las imágenes nadie se va a enterar de lo que las cámaras ven. Y bastante trabajo tienen los pequeños comerciantes como para estar pendientes de un monitor permanentemente.

Pues bien, la inteligencia artificial japonesa ha resuelto ese problema. Que las cámaras además de grabar, vigilen y alerten cuando uno de los clientes tenga un comportamiento extraño ha sido la solución que han encontrado al problema de los pequeños hurtos en las tiendas.

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La cámara en cuestión se llama “AI Guardman”, y ha sido creada por la compañía japonesa de telecomunicaciones NTT East, junto con la compañía Earth Eyes.

La NTT descubrió a través de un estudio que las empresas japoneses llegan a perder al año unos 400 mil millones de yenes –lo que serían unos 3,7 mil millones de euros– por culpa de los ladrones. Según la web japonesa Sora News24, estas cámaras ya han conseguido reducir el número de robos hasta en un 40% desde que se instalaron en tiendas pequeñas del país nipón.

El sistema utiliza una tecnología de código abierto que ha sido desarrollada por la Universidad Carnegie Mellon. Analizando el comportamiento corporal de los compradores, si los movimientos coinciden con los registrados como sospechosos, el sistema envía una alerta a la aplicación del smartphone del encargado de la tienda, donde se indica la ubicación y la imagen del sospechoso. A partir de aquí ya depende del comerciante tomar la decisión de llamar a la policía o comprobar los hechos por su cuenta.

Japón no es el único país que pretende cortar de raíz los malos hábitos de sus ciudadanos controlándolos a través de la inteligencia artificial, hace apenas unos días os contábamos como China pretendía espiar a los habitantes de ese país con drones pájaro, pero es que también ha desarrollado un sistema que ya está en marcha en grandes ciudades como Beijing y Shanghai por la que a los transeúntes les puede llegar una bonita multa al móvil si el sistema de reconocimiento facial les reconoce infringiendo alguna norma de tráfico.

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