La película más personal y menos recordada de Clint Eastwood revela el lado oscuro de la dirección

La película infravalorada de Clint Eastwood en la que podrás conocer algunos de los aspectos personales más íntimos de la personalidad y pensamientos del director.
A lo largo de la carrera cinematográfica de Clint Eastwood, en la que ha sido actor, director o ambos, ha tenido que adaptarse a todos los tiempos y a las exigencias de Hollywood, incluso a su propia personalidad y pensamientos para alcanzar el éxito.
Conocemos multitud de películas en las que ha aparecido Eastwood, pero hay otras algo más desconocidas que también contaron con bastante éxito en la época, y quizás te suene más o menos Cazador blanco, Corazón negro, estrenada en 1990.
En esta película, Eastwood explora las obsesiones de John Wilson, un alter ego del excéntrico director John Huston. De hecho, Cazador blanco, Corazón negro está basada en la novela de Peter Viertel que se centra en la historia de un director que insiste en rodar en África, no tanto por intereses artísticos como para cazar a un elefante.
La película fue un punto de inflexión en Clint Eastwood porque dejaba atrás algunos de sus papeles más comerciales como el de Harry, para centrarse en otros más personales y complejos.
Pues bien, Cazador blanco, Corazón negro tiene como punto de partida la figura mencionada de John Huston pero habla incluso más del propio Clint Eastwood.
Se podría decir, que la película es una crítica a la figura de “genio obsesivo” y un ejercicio de introspección sobre los límites del arte cuando se convierte en una excusa para satisfacer deseos personales.
Se podría considerar que Cazador blanco, Corazón negro es una de esas películas menos conocidas en la carrera de Eastwood y fue muy aplaudida por críticos y el público.
Básicamente con la cinta, Eastwood desmonta el mito del director todopoderoso y presenta al mismo tiempo un retrato complejo de la obsesión, el ego y también la responsabilidad creativa.