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La opinión de
Bruno Sol

30 aniversario de Sonic The Hedgehog: Aquellos maravillosos años

Sonic 30 aniversario Opinión Bruno

Hay aniversarios que dejan huella a nivel personal. Los 30 años de Sonic The Hedgehog no son cualquier cosa, al menos para un chaval de 18 años que no sospechaba que llegaría a trabajar en Hobby Consolas.

Las opiniones expresadas en este artículo son las del autor y no tienen por qué coincidir necesariamente o exactamente con la posición de Axel Springer o de Hobby Consolas.

A estas alturas de la vida creía que ningún aniversario de un videojuego podría afectarme ya. Es lo que tiene rozar prácticamente la cincuentena. Pac-Man ya tiene 41 años a sus espaldas, OutRun 35 y Strider 33. Los tres los jugué en el año de su lanzamiento en bares y salones recreativos. Pero los 30 años del primer Sonic the Hedgehog de Mega Drive ya es harina de otro costal, al menos en mi caso. El 23 de junio de 1991 desembarcó en las tiendas japonesas y un mes más tarde lo haría en Estados Unidos y Europa. Para entonces ya era consciente del bombazo que se nos avecinaba.

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El destino quiso que la primera revista inglesa de importación que compré en mi vida fue una Computer & Video Games que llevaba una imagen de Chun-Li en la portada. Fue en mayo de 1991, y en la portada aparecía también este titular: “Super! Sonic The Hedgehog!! Can Sega’s new hero out-cute Mario!??”. En el autobús que me llevó de camino a casa devoré a conciencia aquellas dos páginas de preview, dedicadas a la inminente sensación para Mega Drive, una consola que mis padres me habían regalado en el otoño de 1990.

El diseño de Sonic me fascinó (quizás porque desde niño era fan de Felix el Gato, con el que guardaba, y guarda, bastante parecido) y aún más aquellas pantallas rebosantes de un colorido que yo aún no había visto en la consola de Sega. 

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Como dato curioso, y para que veáis cómo era funcionaba la industria en aquellos tiempos previos a Internet, en un recuadro de la doble página, C&VG anunciaba el futuro lanzamiento de Sonic en microordenadores. “Justo antes de que este ejemplar de CVG fuera a imprenta, US Gold ha anunciado que poseen los derechos para ordenadores domésticos de Sonic The Hedgehog. ¡Esto significa que el pequeño erizo aparecerá en Spectrum, C64, Amstrad, ST y Amiga! Aún no se ha asignado un equipo de programación para realizar la conversión, pero tan pronto como averigüemos más detalles (como la fecha de lanzamiento, por ejemplo) podréis esperar una actualización de la información aquí en CVG”. Por supuesto, esto jamás sucedió.

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Una semana más tarde, en otra peregrinación al centro de Madrid en busca de más revistas inglesas, pude hacerme con el último ejemplar de Mean Machines, la revista hermana de C&VG, mi cabecera favorita de todos los tiempos y la que más influenció en diseño al resto de la prensa europea, Hobby Consolas incluida. La portada estaba dedicada por completo a Sonic, y yo no dejaba de preguntarme cuándo demonios podría hincarle el diente a semejante juegazo.

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Un mes más tarde, en junio, me preparaba para irme de campamentos. Mi intención era llevarme mi Game Boy, y había ahorrado lo suficiente para comprar otro cartucho que acompañaría al Tetris y el WWF Superstars durante aquellos 15 días fuera de casa. Mi objetivo era hacerme con el Double Dragon, pero al llegar al Centro Mail que había cerca de la estación de Atocha, adivinad qué descubrí en el escaparate de la tienda: un monitor de Amiga 500, con el Sonic The Hedgehog en toda su gloria.

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Entré a toda pastilla para preguntarles cuánto costaba el juego. Aquello se iba de mi presupuesto, solo tenía el dinero suficiente para comprar el Double Dragon y por un momento barajé la opción de regresar a casa, intentar conseguir un adelanto de mi paga y volver por la tarde a por el juego. Pero al día siguiente salía de Madrid y sabía que no iba a poder jugarlo en dos semanas. Así que tomé una decisión que, si bien me trajo mucho alegrías y me convirtió en el chaval más popular del campamento, acabé pesándome durante mucho tiempo: compré el Double Dragon y durante mucho tiempo solo pude disfrutar de Sonic the Hedgehog a base de alquilarlo en el Centro Mail de Montera.

Y no creáis que lo alquilé una o dos veces. Calculo que fueron cinco o más. Daba igual que me lo hubiera acabado un montón de veces. En cuanto alguno de los otros juegos disponibles para alquilar tuviera una pinta regulera, volvía a llevarme a casa el Sonic una vez más. Así hasta que pude comprar mi propio cartucho. Y desde entonces siempre he asociado este juego a noches inolvidables frente al monitor del CPC 464 (modulador de TV mediante), con la melodía de Marble Zone sonando en mi habitación mientras el resto de mi familia veía Farmacia de Guardia en el salón.

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Hasta 1993, gracias a un compañero de curro que me trajo una Genesis desde el CES de Las Vegas, no supe que en realidad aquellas melodías, como el resto del juego, estaban ralentizadas por culpa del formato PAL. Pero da igual, en mi cabeza el tema de Marble Zone seguirá sonando con un ritmo tan lento como relajante. 

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Poco podía imaginar hace 30 años que apenas un año más tarde empezaría a escribir en las páginas de Hobby Consolas, y más aún, que llegaría a capturar las pantallas de la primicia de Sonic 2, por encargo del director de la revista, Amalio Gómez. Él se encargaría del texto del reportaje y yo de sacar las capturas del prototipo de una secuela que, esta vez sí, pude disfrutar desde el primer día de su lanzamiento. 

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Pero esa es otra historia que espero poder contaros dentro de un año, cuando celebremos otro aniversario teñido de azul. Feliz cumpleaños, querido Sonic. Los dos somos más viejos, pero cada vez que enciendo al Mega Drive y pongo tu primer juego vuelvo a tener 18 años. O al menos ese mismo brillo en la mirada.

Las opiniones expresadas en este artículo son las del autor y no tienen por qué coincidir necesaria o exactamente con la posición de Axel Springer o Hobby Consolas.

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