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La opinión de
David Martínez

Viajeros de un mar de nubes, un libro con sabor a Final Fantasy

viajeros de un mar de nubes
Viajeros de un mar de nubes es una novela de Borja Vaz, periodista cultural y profesor de diseño de videojuegos, que guarda un enorme paralelismo con alguno de los juegos de rol clásicos de estilo japonés. Aquí hacemos una crítica de la obra, editada por Martinez Roca.

Las opiniones expresadas en este artículo son las del autor y no tienen por qué coincidir necesariamente o exactamente con la posición de Axel Springer o de Hobby Consolas.

Cuando escribo este artículo, todavía estoy inmerso en Viajeros de un mar de nubes, la primera novela de Borja Vaz, cuyos textos seguro que habéis leído porque es responsable de videojuegos en El Cultural de El Mundo. Un libro que, entre otras muchas virtudes, me ha hecho aparcar por unas semanas a Joe Abercrombie (que no es poco), para entrar de lleno en una nueva fantasía. 

No es la primera vez que aprovecho el foro de Hobbyconsolas para hablar de narrativa. Hace un par de años escribí sobre otra novela, El juego de Zhara, de Ángel Luis Sucasas, que utilizaba el videojuego como parte del lenguaje. Lo que hace Vaz es diferente. El autor recoge la forma de contar historias de los J-RPG tradicionales, y consigue domarla para trasladarnos a Mercuria, una ciudad en medio del desierto, que bien podría tratarse de la ciudadela Gerudo en The Legend of Zelda.

Skies of Arcadia

Esta comparación no es casual. A medida que avanzan las páginas y conocemos a Lyra, del gremio de mercenarios al mago Niall, a Gwyn, capitana del Cormorán o al soldado Brach en mi cabeza -y en la de cualquiera que tenga a sus espaldas clásicos del rol como Suikoden, Alundra o Dragon Quest- se recuperan viejas aventuras, de las que vivimos con un mando en las manos. Pero Viajeros de un mar de nubes se permite profundizar en muchos aspectos que los juegos sólo tocan por encima. 

Recordad que una de las características del rol japonés es que seguimos a sus personajes hacia un destino inevitable, y que aunque podamos cambiar sus características básicas, su carácter está definido desde el principio. Al contrario que en obras más occidentales, el subgénero también se caracteriza por presentar un grupo de aventureros con perfiles muy claros. Es una de las principales inspiraciones del libro.

El Cormorán en la novela es el BlackJack de Final Fantasy VI, el Albatross de Skies of Arcadia o aquel carguero de Final Fantasy IX en que luchábamos contra los magos negros. No sólo es una aeronave, es un personaje de este mundo, en que tampoco faltan intrigas, conspiraciones y acuerdos comerciales. Hay mucho más; el modo en que Borja trata los gremios es muy similar al de las profesiones en los videojuegos, las diferentes órdenes de magos y la división de las ciudades por barrios destilan cierto sabor a los juegos de SNES y de PSX, y la presencia de una amenaza inevitable, en este caso las tormentas alrededor del volcán Khor Nai, nos recuerda a ese meteorito de Final Fantasy VII.

Poner en evidencia el paralelismo entre la obra y los juegos clásicos es tenderme una trampa a mí mismo. Quiero dejar claro por qué los seguidores del género van a disfrutar de la novela... pero aclarar que la familiaridad de los elementos no le resta frescura. Que sus personajes son profundos y multidimensionales, como pocos -o ningún- videojuego consigue, y que la prosa es muy ágil y avanza al ritmo justo (tranquilos que aquí no hay combates aleatorios ni necesidad de entretenerse para subir de nivel antes de enfrentarse al enemigo final). 

Final Fantasy VI

Viajeros de un mar de nubes es una novela de fantasía y se lee a la velocidad del rayo, o mejor aún, a la velocidad de un navío volador con las velas hinchadas, pero eso no le quita una segunda lectura, más en profundidad que -como las grandes obras de ficción- habla de nuestro mundo. El lector que quiera ir un poco más allá de la aventura se va a encontrar con cierta crítica de la sociedad actual y de los momentos turbulentos que atravesamos.

¿Y qué significa el libro para alguien que no conozca los juegos que hemos mencionado? Ya lo hemos dicho antes, el videojuego es una inspiración, pero no forma parte del lenguaje de la novela. Cualquiera puede subir a una torrepuerto y embarcarse en el Cormorán sin sentirse "descalzo" por no haber jugado a los clásicos. Lo que se va a encontrar es una estupenda construcción del mundo, personajes muy interesantes y una historia que sabe sortear las barreras entre la intriga, la épica y las aventuras en el momento justo. 

Videojuegos, películas y juegos de rol antes de leer Ready Player Two

Si durante un tiempo discutía con mis amigos si las novelas de Dragonlance eran, en realidad, partidas de Dungeons and Dragons (el juego de rol de tablero) convertidas en libro, Viajeros de un mar de nubes parece la versión novelada de un videojuego que nunca se lanzó, y eso hace que me resulte genial. 

*Las imágenes que acompañan a este artículo corresponden a los juegos Skies of Arcadia y Final Fantasy VI. 

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