El diseño nos suena, pero no es retro, es Android: Retroid vende una consola que apetece bastante

Retroid Pocket Classic
Retroid Pocket Classic

La estética retro de los 90 y los 2000 está de vuelta, y marcas como Retroid saben cómo exprimirla al máximo en sus consolas.

A veces me quedo pensando en esas tardes de los 90, cuando la luz de la calle era lo único que iluminaba mi pequeña consola portátil mientras viajaba en el coche. Tenía ese encanto especial de los bocadillos de merienda y la ilusión de llevar mundos enteros en el bolsillo. Esa chispa, lejos de apagarse con los años, sigue viviendo en muchos de nosotros que buscamos revivir aquellos momentos de gloria frente a un mando.

Precisamente por eso, ver dispositivos que mezclan lo mejor de ayer con la tecnología actual siempre me saca una sonrisa. No se trata solo de jugar, sino de cómo se siente el plástico en las manos y la forma en que los botones responden con esa firmeza clásica que recordamos de niños. Es una mezcla equilibrada entre el diseño que nos marcó y las comodidades que exigimos hoy en día.

Ahora mismo podéis encontrar la Retroid Pocket Classic en AliExpress por 154 euros si usáis el código SSES20. Es una cifra muy competitiva si valoráis tener un dispositivo capaz de ofrecer tanto rendimiento en un tamaño tan compacto. Me parece un regalo perfecto para darse un capricho o para introducir a los más pequeños en una forma de jugar más directa y sencilla.

Retroid Pocket Classic

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Retroid vende una consola que recuerda mucho a las de los años 90, pero que presume de pantalla a color y de Android.

La modernización de lo retro

Lo que más me fascina de este modelo es su pantalla AMOLED, que cambia por completo la experiencia de juego. Los colores tienen una viveza impresionante y los contrastes son tan profundos que ver un título de hace décadas parece un estreno absoluto. Los píxeles lucen con una nitidez que hace justicia a los diseños originales, permitiendo que cada pequeño detalle de los niveles se vea mejor que nunca.

El sistema Android que lleva integrado es otro punto a favor que le da una vida extra impresionante. No estáis limitados a una selección cerrada de programas, sino que podéis instalar aplicaciones desde la Play Store o gestionar vuestra propia biblioteca de archivos sin problemas. Todo se mueve con una soltura sorprendente para ser un dispositivo tan pequeño y manejable.

Hablando de la comodidad, el factor de forma vertical recuerda inevitablemente a las primeras máquinas de juego que tuvimos. Se sujeta con mucha naturalidad y el peso está muy bien distribuido, algo clave para esas sesiones largas donde te pierdes en los menús o en los retos más exigentes. No cansa nada llevarla encima un rato largo.

Además, su conectividad permite sacarle mucho más provecho del que aparenta a simple vista. Gracias al soporte para conexiones inalámbricas, podéis navegar por menús, actualizar vuestro catálogo o incluso disfrutar de contenidos multimedia si decidís usarla para algo más que jugar. Es mucho más versátil de lo que uno esperaría al ver su carcasa retro.

La calidad de construcción también me ha sorprendido bastante, sobre todo por la respuesta de los botones. Tienen ese recorrido preciso que hace que cada acción se sienta exacta, algo que se agradece cuando estás en medio de un nivel difícil donde no puedes permitirte un fallo. Se nota que han puesto cariño en los componentes internos.

Si estáis buscando un motivo para recuperar esa ilusión de los 90, esta consola tiene todos los números para convertirse en vuestra mejor aliada. Al final, lo importante es que el ratito que dedicamos a desconectar sea de calidad. Echadle un ojo si podéis, porque merece la pena darle una oportunidad a este pedacito de historia modernizada.

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