Psicosis
Reportaje

Nada es lo que parece: los mejores giros de guión de la historia del cine

Por Raquel Hernández Luján

Porque nada es lo que parece, mucho más en el mundo del cine, repasamos los nueve mejores giros de guión de la Historia del Cine. Aquellas películas que nos dejaron sorprendidos por un final completamente impredecible que nadie podía atreverse a predecir.

Vamos a repasar, por orden cronológico los nueve mejores giros de guión de la Historia del Cine... Vaya por delante que no ha sido una tarea fácil escoger las películas, pero seguramente, si han pasado por delante de vuestras retinas habrán dejado una impresión indeleble. ¿Quieres conocer cuáles han sido los finales más inesperados? Pues ¡adelante!

ALERTA SPOILERS: obviamente no podemos hablar de giros de guión sin desvelar la trama, o parte de la misma, de estas 9 películas, por lo que te avisamos que los 'destripes' están a la orden del día en la siguientes días, lee bajo tu responsabilidad. 

Psicosis

Hablar de giros de guión es imposible sin recuperar al maestro del suspense: Alfred Hitchcock y una de sus películas más emblemáticas. Sí, se trata de Psicosis (1960), una película basada en la novela de Robert Bloch en la que conocíamos a Marion Crane, una joven secretaria que tras cometer un robo en su empresa, huye de la ciudad.

La película cuenta no con uno sino con dos magistrales giros de guión: el primero de ellos es en el que Marion es asesinada de forma traumática en una de las secuencias más homenajeadas de la Historia del Cine y que cuenta con un montaje casi matemático en el que la banda sonora y la imagen se unen para crear una experiencia aterradora.

El segundo llega al final de la película cuando descubrimos que el tímido Norman Bates, que regenta el pequeño y apartado motel de carretera en el que Marion se había refugiado, ha adoptado la personalidad de su castradora madre, ya difunta y es un asesino psicótico. Toma ya. Qué bonito fue engrosar con él la lista de los mejores psicópatas del cine...

El planeta de los simios

Franklin J. Schaffner también contaba con una buena base literaria para crear El planeta de los simios allá por 1968. La novela de Pierre Boulle ya le daba todo lo necesario para formar un trabajo maravilloso. George Taylor es un astronauta que forma parte de la tripulación de una nave espacial en una misión de larga duración que se estrella en un planeta desconocido en el que, a primera vista, no hay vida inteligente. Sin embargo, muy pronto se dará cuenta de que está gobernado por una raza de simios mentalmente muy desarrollados que esclavizan a unos seres humanos que carecen de la facultad de hablar. Cuando su líder, el doctor Zaius, descubre horrorizado que Taylor posee el don de la palabra, decide que hay que eliminarlo.

El Planeta de los Simios 1968

No sé cómo se os quedó el cuerpo la primera vez que la visteis, pero desde luego fue tremendamente impactante ver a Taylor descubriendo los restos de la Estatua de la Libertad y por ende que había estado en todo momento en la Tierra. Su exhortación final maldiciendo las guerras sigue poniéndonos el vello de punta.

Y la saga ha seguido expandiéndose en los últimos tiempos con tres precuelas a cual más interesante: El origen del planeta de los simiosEl amanecer del planeta de los simios La guerra del planeta de los simios. ¿Qué más se puede pedir?

Cadena perpetua

Y vamos con otro verdadero maestro: el gran Stephen King, que escribió la novela que dio origen a la inolvidable Cadena perpetua, filmada por Frank Darabont en 1994 (¿visteis el guiño a la peli en La torre oscura?). En ella conocíamos a Andrew Dufresne un hombre acusado de matar a su esposa que, tras ser condenado a cadena perpetua, era enviado a la cárcel de Shawshank. Con el paso de los años consigue ganarse la confianza del director del centro y el respeto de sus compañeros de prisión, especialmente de Red, el jefe de la mafia de los sobornos. 

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Cuando parece que los días de Dufresne están contados encuentran su celda vacía. ¡Sorpresa! Oculto tras el póster de Rachel Welch, nuestro tenaz y constante protagonista había estado excavando un túnel a lo largo de 19 años. El plano cenital de Dufresne bajo la lluvia celebrando su libertad no tiene precio. Y lo mejor es que lo ha dejado todo bien atado para largarse a Zihuatanejo donde un año después se reúne con su amigo Red. ¡Qué final, señores!

Se7en

David Fincher, el mismo que nos deleita ahora con las suculenta Mindhunter, nos lo hizo pasar fatal (o sea, genial) en 1995 con Se7en, una película en la que seguíamos a un psicópata obsesionado con los siete pecados capitales. Tras cometer asesinatos abyectos, se entregaba de forma voluntaria a los detectives encargados del caso (Brad Pitt y Morgan Freeman).

Y en ese momento hizo acto de presencia... ¡El paquete! En su interior se hallaba la cabeza de la esposa embarazada del protagonista a la que el asesino en serie mata por envidia y que lleva al agente a matarlo por ira. De esta forma el psicópata obtiene su castigo y completa su lista de crímenes... ¡Decir que nos dejó boquiabiertos es poco!

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Las dos caras de la verdad

En 1996 Gregory Hoblit lanzaba a Edward Norton al estrellato con su primer papel... ahí es nada. En Las dos caras de la verdad encarnaba a Aaron, un joven al que se le atribuía el asesinato del arzobispo de Chicago. El prestigioso abogado Martin Val, rol del que se encargaba en la ficción Richard Gere, tenía entre manos su defensa basada en el transtorno de personalidad múltiple de Aaron, que atribuía a Ron, una de esas personalidades, el crimen.

De nuevo, había una novela detrás del libreto de la película escrita en este caso por William Diehl. Pero si hubo algo que nos hizo sentir escalofríos fue la interpretación de Norton que al final de la cinta se quitaba la máscara y dejaba bien claro que nos había tomado el pelo a los espectadores tanto como a su propio abogado: era en realidad un sociópata que había fingido tener distintas personalidades. Qué miedito... Y nos la volvería a jugar en El club de la lucha...

El bosque

Shyamalan es uno de esos directores/guionistas que no dejan indiferente a nadie... Y con El bosque, en 1994 cosechó tantas críticas positivas como airadas... Veamos por qué... Nos presentaba Covington, un sociedad rural en la que todo el mundo vivía con miedo a unas extrañas criaturas que vivían en el bosque. Esto les llevaba a acatar unas estrictas normas para salvaguardar sus vidas.

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Ivy, una joven ciega, es enviada a buscar una medicina atravesando el bosque, lo que nos lleva a descubrir, atónitos, que Covington en realidad es una comunidad actual, fundada por un grupo de personas que quieren vivir al margen de los males del mundo moderno. Su fábula sobre los monstruos no es más que una pantomima para evitar que los jóvenes escapen. O la peli te engaña y celebras el final o te sientes estafado... Algo que ocurre en otras cintas del director: seguramente también os engañó en El sexto sentido y en La visita. ¿A que sí? Nos hemos quedado con El bosque por variar un poco el menú, porque esas dos seguro que las teníais en mente al leer el titular.

Olboy

Del genial Park Chan-Wook y su trilogía de la venganza os hemos hablado muchas veces, incluso después de su insulso remake de 2013. Pero vamos a centrarnos en la Oldboy original remontándonos a 2003. Min-sik Choi es un hombre de negocios coreano que un día es secuestrado y confinado durante años en una celda en la que sólo hay una televisión. ¿Cuál ha sido su pecado? Su condena parece ser pensar acerca de ello, hasta que un día es liberado y comienza a rehacer su vida enamorándose de la joven Mi-Do.

¡Menuda bofetada supone el giro de guión en el que descubrimos que Mi-Do es su hija! El hombre que lo encerró vio cómo su vida se venía abajo cuando él delató su relación con su hermana y quiere pagarle con la misma moneda: obligándole a cometer un incesto sin saberlo. Y no menos impactante es lo que él hace después: visceral, enfermiza y brutal, esta película es de las que no se olvidan. Ah, por cierto, la historia venía del manga de Nobuaki Minegishi.

El secreto de sus ojos

Viajamos a 2009 para recuperar la maravillosa adaptación de la novela de Eduardo Sacheri en la que Ricardo Darín y Soledad Villamil bordaron sus respectivos papeles. El secreto de sus ojos nos contaba la historia de Benjamín Espósito, un oficial de un Juzgado de Instrucción de Buenos Aires recién retirado. Obsesionado por un brutal asesinato ocurrido veinticinco años antes, en 1974, decide escribir una novela sobre el caso, del cual fue testigo y protagonista. Reviviendo el pasado, viene también a su memoria el recuerdo de una mujer, a quien ha amado en silencio durante todos esos años...

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Lo que nos dejó locos no fue (solo) la maestría de Juan José Campanella sino ese giro final en el que descubríamos que es asesino no estaba muerto sino que el viudo lo tenía encerrado en una habitación de su casa de campo, haciéndole pagar la condena de vivir en condiciones infrahumanas. ¿Qué es la justicia divina al lado de la que imponen los hombres?

Incendies

Un año después, en 2010, Denis Villeneuve lanzaba una película de las que te arrasan, seguramente, la mejor de su filmografía aunque también la menos comercial. Y es que luego llegarían Prisioneros, Enemy, Sicario, La llegada, y Blade Runner 2049. Vamos, que podéis ir pensando dónde le ponemos a este señor un monumento, que se lo merece. Hablamos de Incendies, un drama basado en la obra de teatro de Wajdi Mouawad.

Jeanne y Simon Marwan son dos gemelos que viven en Canadá cuya madre Nawal, tras pasar sus últimos días sin hablar, acaba de fallecer. En el acto de apertura del testamento, el notario les da dos cartas que deben ser entregadas a un padre al que creían muerto y a un hermano cuya existencia desconocían. Jeanne decide entonces emprender un viaje al Líbano para intentar localizarlos y encontrar respuestas a su existencia, pero Simon no quiere saber nada del tema...

Menudo mazazo la forma en la que descubrimos que Nawal fue víctima de reiteradas violaciones por parte de su propio hijo. Se trata de un edípico final, propio de una tragedia griega que deja a la audiencia arrasada.

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¡Y hasta aquí los mejores giros de guión de la Historia del Cine! Estamos seguros de que os acordaréis de otras muchas películas que merecerían un lugar en esta lista, demasiado corta se mire por donde se mire... ¿Cuáles incluiríais? ¡Estamos abiertos a recomendaciones, que nos encantan los finales sorpresa!

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