Monster Boy y el Reino Maldito
Análisis

Análisis de Monster Boy y el Reino Maldito para PS4, One, Switch y PC

Por Daniel Quesada

Versión comentada: Nintendo Switch

Un héroe tiene un corazón valiente, independientemente de su aspecto. Que se lo digan a Monster Boy, un paladín con más cambios de cara que Mickey Rourke. ¡Con él, el espíritu de Wonder Boy ha regresado!

Últimamente, la tendencia de recuperar grandes hitos del pasado está más en boga que nunca. ¿Quién iba a decir, hace 10 ó 15 años, que Wonder Boy volvería a la carga con nuevas aventuras? Pues sí, aquí estamos frente a Monster Boy y el Reino Maldito (Monster Boy and the Cursed Kingdom en su nombre original), un proyecto que quiere recuperar la icónica saga de Westone... Aunque a efectos "legales" no pueda hacerlo en toda su gloria.

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Y es que Sega (que no ha participado en este proyecto) es la propietaria de los derechos sobre el nombre "Wonder Boy"... Pero no sobre el resto de lo relacionado con la franquicia. Así, Ryuichi Nishizawa, uno de los creadores de los Wonder Boy originales (y, sin duda, su rostro más reconocible), ha trabajado en este nuevo título, a cuyo cargo están las compañías FDG Entertainment y Game Atelier. El nombre de este nuevo juego tiene un doble homenaje, pues mezcla "Wonder Boy" y "Monster World", que es como se conocía la saga en Japón.

Hace unos meses, aterrizó en consolas el notable remake de Wonder Boy III The Dragon's Trap, pero lo que nos llega ahora con Monster Boy y el Reino Maldito es una aventura completamente nueva. Y podéis quedaros tranquilos, porque el nombre de "Wonder Boy" es lo único que echaréis en falta respecto a los juegos originales. Todo lo demás está de vuelta, corregido y aumentado.

Ante ti está Monster World

Como decímos, el desarrollo de Monster Boy os hará sentiros como en casa si sois veteranos de la saga, aunque está claro que se ha inspirado especialmente en Wonder Boy III. Sobre todo, por la forma en que nos va planteando las transformaciones. Nosotros controlamos a Jin, un héroe humano cuyo tío parece haberse vuelto chalado, pues está transformando a todo el mundo en animales y monstruos. El hermano de Jin ha pasado a ser un pequeño dragón, mientras que el héroe ha corrido peor suerte y se ha transformado en un cerdo. Sí, sí, en un gorrino. A partir de aquí arranca una aventura de cerca de 15 horas, en la que pasamos por otras cuatro transformaciones (serpiente, rana, león y dragón), además de nuestro estado natural como humanos.

Monster Boy y el Reino Maldito

A diferencia del juego en que se inspira, aquí podemos pasar de una transformación a otra cuando queramos (siempre que la hayamos desbloqueado, claro), lo que da pie a una enorme variedad de situaciones. Y es que cada forma tiene habilidades únicas: el cerdo puede olisquear para encontrar zonas ocultas o usar las icónicas armas de Wonder Boy (el boomerang, el tornado...), la rana puede respirar de forma ilimitada bajo el agua y usar su lengua para engancharse a objetos, la serpiente puede colarse por zonas estrechas...

Nuestra misión es superar zonas de plataformeo y enemigos, pero también mucha exploración y puzzles, al más puro estilo de los Metroidvania (a nosotros nos ha recordado bastante al reciente Hollow Knight, aunque con mucho más colorido, claro). Y es ahí donde las transformaciones entran en juego. Tenemos que saltar, columpiarnos, correr y sortear trampas, a veces contrarreloj y a veces, incluso, en pleno salto, por lo que es crucial dominar las habilidades de cada forma y tener reflejos para entender sobre la marcha en qué tenemos que transformarnos a continuación. No solo eso, sino que también tenemos que encontrar y equiparnos con botas, armas o armaduras especiales en según qué casos (botas que nos permitan caminar sobre las nubes, armaduras que resistan el fuego, etc).

Monster Boy y el Reino Maldito

Así pues, hay que tener la cabeza bien despejada para barajar todas estas variables de cara a resolver las zonas más enrevesadas. Y creednos, hay algunos tramos bastante chungos en ese sentido (¡hemos sudado tinta en la mazmorra del volcán!), por lo que vuestras habilidades con el salto y la resolución de retos espaciales serán puestas a prueba. Y ojo, no lo decimos como algo negativo, al contrario: Monster Boy y el Reino Maldito es una aventura amplia y muy completa (¡no paran de suceder cosas, desde zonas submarinas hasta saltos en profundidad o fases de vuelo!), que os sorberá el seso para bien y os hará desear volver a ella porque de repente se os ha ocurrido el truco para superar ese obstáculo que parecía insalvable. A ello ayuda que el control es bastante preciso y cómodo en los abundantes saltos, lo que anima a seguir jugando.

Además, si morimos no llegamos al temible Game Over, sino que regresamos al último checkpoint por el que hayamos pasado (ahí se activa un guardado automático), así que no hay miedo a empezar de cero. Pero claro, esos checkpoints no siempre están donde nos gustaría, así que más de una vez nos toca rejugar tramos que ya habíamos superado, porque hemos muerto unos pasos más allá, antes de llegar al siguiente punto de salvado. Sin duda, esa es la principal pega que podemos poner a una aventura de plataformas y exploración como esta, porque en las zonas más avanzadas puede resultar frustrante repetir una y otra vez ciertos recorridos hasta que alcancemos la dichosa "minimeta" siguiente. Por suerte, incluso aunque muramos ciertos hitos quedarán a salvo, como interruptores que ya hubiéramos pulsado.

Monster Boy y el Reino Maldito

La otra pega que hemos encontrado es que la ambición del juego en materia de habilidades de Jin a veces resulta un poquito abrumadora, en el sentido de que no solo hemos de pensar qué habilidad e item usar, sino también pensar a qué menú acceder para ello: hay uno para los items de ataque, otro para las transformaciones y otro para el inventario, que a su vez se divide en varios submenús para cada tipo de prenda. Desde el menú de opciones, es posible desactivar el menú de las transformaciones para que pasemos de una a otra con un solo botón, pero a veces no es práctico, pues esto nos obliga a pasar una por una hasta llegar a la deseada. También podemos activar una opción para que se active el item de ataque ideal para cada circunstancia. Perdemos un poco de "mérito", pero en fin...

Monster Boy y el Reino Maldito

Una vez nos acostumbramos a esos pequeños escollos, el resto de la aventura es un verdadero placer: hay puertas y objetos ocultos, armaduras especiales para desbloquear, desafíos plagados de originalidad que no dejan de sorprender... Y, por supuesto, también regresan los icónicos y gigantescos jefes finales, que marcan puntos de inflexión en la aventura. No suelen ser muy difíciles de derrotar, pero sí resultan muy divertidos e impactantes. ¡Algunos ocupan casi toda la pantalla! Los enemigos "normales" que pueblan los escenarios son los clásicos de la saga Wonder Boy: setas, cangrejos, esqueletos con espada, pirañas... Y sí, todos mantienen el mismo aspecto que recordamos.

Esto nos lleva al singular apartado visual de El Reino Maldito: los personajes se han dibujado a mano y llevan la característica expresividad de la saga a un nuevo nivel. Es divertidísimo ver cómo la serpiente pone cara de esfuerzo cuando transporta un engranaje o cómo el cerdo pone cara de gustito al tirarse un pedo por haber comido una baya. Y todos ello, en unos escenarios detalladísimos e impregnados de una estética cartoon que va como anillo al dedo al juego, sin que falten efectos de distorsión, partículas o iluminaciones muy detalladas. ¡Y, de propina, hay una intro anime muy chula, con canción y todo!

Monster Boy y el Reino Maldito

En la versión Switch, el juego alcanza los 1080p y 60 frames por segundo en modo sobremesa y 720p/60 fps en modo portátil, mientras que en One y PS4 se alcanza el Full HD sin que baje la tasa de frames. Vamos, que es una gozada verlo todo en movimiento, a lo que hay que sumar los constantes homenajes a entregas previas de la saga: desde el aspecto del cerdo (que con su ropa y parche recuerda al tendero de la época de Master System) hasta enemigos finales extraídos del más desconocido Monster Lair de Mega Drive. ¡Y ojo, que también hay referencias a otras sagas, como Double Dragon! No es necesario haber jugado a los títulos previos ni para asimilar la dinámica de juego (hay diálogos en castellano y carteles que dan buenas pistas sobre los siguientes pasos) ni para disfrutar de los detalles del apartado visual, pero sin duda se disfruta más si sois perros viejos del Monster World. Por si os lo preguntáis: no, no hay opción de pasar los gráficos a "modo 8 bits" como en el remake de Wonder Boy III, pero tampoco se echa en falta.

Monster Boy y el Reino Maldito

En cuanto al apartado musical, aquí también hay motivos de alegría. No solo se recuperan y remezclan melodías clásicas de otros juegos, sino que en ello han participado grandes veteranos del sector. ¡Hasta el legendario Yuzo Koshiro (Streets of Rage, Revenge of Shinobi, Shenmue) se ha unido a la fiesta! Los efectos de sonido y escasas voces (gruñidos y poco más) se limitan a seguir las pautas propias de la saga, sin mayores complejidades.

En definitiva, Monster Boy y el Reino Maldito es un juego pensado para los fans de la saga, pero también para los que, simplemente, quieran disfrutar de una aventura de plataformas simpática, completa, amplia y hecha con mucho mimo. Su encantador apartado técnico se alía con unos retos que llegan a ser complejos, pero también muy satisfactorios, para que sigamos encantados de perdernos en esta depurada odiesea old school por Monster World... Aunque a veces tengamos cara de panceta.

Valoración

Un estupendo equilibrio entre las aventuras de antaño y lo que cabría esperar de los nuevos tiempos. Si no te asustan los retos con un punto de complejidad, te espera una odisea muy colorida.

Hobby

86

Muy bueno

Lo mejor

La sensación de nostalgia y artesanía que lo impregna todo. La variedad que otorgan las transformaciones.

Lo peor

Algunos checkpoints están demasiado dispersos y pueden obligarnos a repetir acciones. El exceso de menús a veces confunde.