Tensión irrespirable y una historia perversa que no culmina - Crítica de Atrapados en la oscuridad

Atrapados en la oscuridad

Crítica de Atrapados en la oscuridad (Coming Home in the Dark), el debut del neozelandés James Ashcroft en la dirección que se estrena el 1 de abril de 2022.

Tras su paso por Sitges, llega de la mano de A Contracorriente Films la película Atrapados en la oscuridad que, hay que decirlo de entrada, ha perdido bastante pegada en la versión traducida al castellano de su título.

Sería más fiel algo así como "regresando a casa en la oscuridad" (Coming Home in the Dark), aunque en esta ocasión, ese hogar no es la promesa del descanso y la paz sino el descenso a los infiernos, el regreso al pasado y, al final, la confrontación con aquello que se hizo o se dejó de hacer y cuyas consecuencias hay que afrontar en algún momento.

Vaya por delante que no es una cinta apta para estómagos delicados y que genera una claustrofobia intensa por la situación que se genera. Está basada en el relato homónimo de Owen Marshall quien se inspiró en noticias reales de sucesos acaecidos en Nueva Zelanda [escalofrío]. 

VIDEO

Tráiler de Atrapados en la oscuridad

En Atrapados en la oscuridad, nos presentan a una familia que emprende un viaje de desconexión: el maestro Alan Hoaganraad, su esposa Jill y sus hijastros Maika y Jordan exploran una costa aislada.

Sin embargo, todo dará un vuelco cuando se encuentren de forma inesperada con un par de vagabundos, el enigmático psicópata Mandrake y su cómplice Tubs, que los secuestran y los embarcan en un terrorífico viaje por carretera.

Así, en clave de tortuosa road movie y con un estilo bastante seco y perturbadoramente violento, vamos descubriendo las verdaderas intenciones de estos dos hombres y constatamos el fatídico destino que espera a los integrantes de la familia.

Palmarés del Festival Internacional de Cine Fantástico de Sitges 2021

lamb sitges 2021 Valdimar Johánnsson Noomi Rapace

Atrapados en la oscuridad no es una película de terror, al menos no de terror "al uso", lo monstruoso de la trama lo vamos descubriendo a medida que se desvela la relación que hay entre los dos "asaltantes" que a primera vista por su forma de conducirse vemos como los malos de la historia y el cabeza de familia, que tiene bastante que ocultar.

Sea como fuere la primera hora del metraje es bastante bestial, descomponiendo la vida perfecta de una familia que parece anodina pero que termina viendo cómo salen a relucir verdades incómodas. Así, pronto se nos plantea el verdadero debate de quién es la víctima y quién el verdugo... o acaso si no hay más que víctimas en esta historia, aunque los castigos a los que se someten sean distintos.

Uno de los aspectos que a los que James Ashcroft consigue sacarle mucho partido es a la posición de la cámara: empequeñece o agranda a los personajes en función de su posición de dominancia, pero sobre todo atendiendo a su moralidad. 

Además, a pesar de que la película, como decimos, es tan turbia y desagradable, genera en el espectador un cierto grado de fascinación: no se puede dejar de mirar, aunque en verdad sea lo que te pide el cuerpo a gritos.

Exactamente lo mismo que ocurre a medida que se ponen sobre la mesa las barbaridades que desencadenan toda la acción: es penoso saber, pero también necesario.

Hay mucho de instintivo y animal, por tanto también de primitivo, en la forma de actuar de los antagonistas de esta historia, que son como animales heridos. No es que se justifiquen sus actos, sino que se cuestiona a nivel general, o eso parece, la condición humana, la falta de empatía, la omisión de ayuda a quien la necesita...

Lo que definitivamente se le da peor al cineasta, es terminarla: ni está bien rematada, ni funcionan unos flashbacks insertados sin demasiada fortuna en el montaje final. Terminan siendo subrayados innecesarios que aportan poco y rompen el ritmo, como algunas de las decisiones que toman los personajes que no parecen demasiado coherentes.

Donde atrapa es en el arranque y en el sostenimiento de la trama, tensa a más no poder, seca y evitando deslizarse por la cuesta de la espectacularidad. Aquí la violencia es el centro de todo menos de la imagen, a veces queda en un segundo plano, a veces se anticipa en el ambiente gracias a una fotografía precisa y muy atmosférica... y a menudo "golpea" con una rotundidad dolorosa.

En suma, Atrapados en la oscuridad es una de esas películas que te hacen desear que se extinga la humanidad en su conjunto: mejor dejarla de lado si se está pasando por un mal momento personal.

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VALORACIÓN:

No es un debut deslumbrante, pero el director pone sobre la mesa que sabe cómo hacérselo pasar fatal a los espectadores: estamos ante un violento thriller que impacta por su descarnada visión de que los fantasmas del pasado pueden volver para tomarse la revancha.
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LO MEJOR:

La fotografía de Matt Henley y la forma en la que James Ashcroft mantiene la tensión: es una película enervante y muy turbia.
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LO PEOR:

Está muy mal rematada al punto que el final desmerece el esfuerzo hecho en la primera parte de la película. Los flashbacks no funcionan.
Hobby

60

Aceptable

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