Crítica del capítulo 261 de Dragon Ball Z en el que Piccolo jugó por primera vez al voleibol con Gotenks

Hoy te traemos el análisis del episodio 261 de Dragon Ball Z, un capítulo frenético en el que presenciamos una escena histórica por parte de Piccolo.
Hoy es domingo, y como de costumbre, te traemos un nuevo análisis de Dragon Ball Z. En esta ocasión, nos vamos a zambullir en el capítulo 256 de la serie, una entrega muy "deportiva" en la que Piccolo nos sorprendió en una de las escenas.
Pero antes de llegar ahí, te recordamos que este querido anime está disponible en Anime Box. Cada viernes suben una nueva saga de la serie en la plataforma, así que próximamente tendrás disponible también este arco de Majin Buu.

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¿Pero en qué parte de la saga estamos? Nada más y nada menos que en el combate que libraron Gotenks y Super Buu, una batalla colosal que dejó la atalaya de Dende echa una auténtica pena.
¿Y cómo llegaron a una situación tan crítica? Resulta que, en el episodio anterior, Super Buu se cargó al resto de Guerreros Z que quedaban vivos en la Tierra, un acto que desató la furia de Gotenks.
Y así arranca el episodio 261 de Dragon Ball Z, con Gotenks Super Saiyan 3 dándole una paliza a Super Buu. No obstante, no te pienses que el monstruo está en serios apuros, nada más lejos de la realidad.
Pese a que Gotenks pega fuerte, la resistencia de Buu es insólita y termina esquivando los ataques del saiyan. Así, la fusión de Goten y Trunks decide luchar más en serio si cabe y ejecuta un ataque brutal contra el monstruo, partiéndolo en dos para pulverizarlo después.
Desafortunadamente, los restos de Buu consiguen reagruparse para aprisionar el cuerpo de Gotenks, que termina estampado contra un montículo. La batalla, aunque goza de un dibujo irregular, es realmente colosal y no te deja ni un respiro.
Tras ello, Gotenks contraataca con su mítico ataque de fantasmas kamikaze, dejando al monstruo totalmente destrozado. Pese a todo, Buu consigue recomponerse por enésima vez para volver al ataque.
¡Y menudo ataque! Ahora, Buu se las ingenia para convertirse en una auténtica bola de cañón, destrozando la atalaya de Dende por completo. Y ojo, que ahora viene una de las mejores escenas de la saga.
Para detener este poderoso ataque de Buu, Gotenks aprisiona al monstruo con su energía y lo convierte en una bola de voleibol, animando a Piccolo a participar en su técnica. De esta manera, presenciamos un momento mítico en el que el namekiano se marca un pase de voleibol tremendo para que Gotenks remate la jugada, creando un cráter en la Tierra. ¡Pero Buu resurge de sus cenizas!
1- Hay un momento en el que se nos describe el calvario por el que está pasando Mr. Satán en el desierto. Por suerte, el campeón del mundo encuentra una ciudad en la que puede reponer energías junto a su perro Bee.
Aunque la escena es muy significativa, también vemos escenas que se reciclan de un episodio anterior. Incluso se recupera una idea que ya vimos en otro capítulo, como aquella en la que Mr. Satán mira a una nube y se imagina que es su amigo Majin Buu.

2- Por otra parte, tenemos cierta incoherencia en el capítulo que resulta muy curiosa. Como te comentamos arriba, Gotenks Super Saiyan 3 utiliza los fantasmas kamikaze de nuevo, ¿pero qué apecto tienen?
¡Pues sí, justo como los ves abajo! ¡Físicamente tienen la forma Super Saiyan, cuando deberían lucir en tercer nivel!

¿Qué te ha parecido esta nueva entrega de Dragon Ball Z? ¿Recordabas así este episodio? ¿Qué opinas del papelón de Piccolo?
Si te ha gustado, no te vayas muy lejos, pues mañana regresaremos con una nueva entrega Z en Hobby Consolas. ¡Kai, Kai!
Valoración
Nota 75
Un gran capítulo en el que, pese a tener un dibujo irregular, cierta incoherencia y repetirse algunas escenas de un episodio anterior, se nos muestra la colosal batalla entre Super Buu y Gotenks Super Saiyan 3. Además, impresiona cómo se destroza por completo la atalaya de Dende, por no hablar de Piccolo jugando a voleibol, historia de la serie.
Lo mejor
La destrucción de la atalaya de Dende por la brutalidad del combate entre Gotenks y Super Buu. La reacción de Piccolo jugando a voleibol.
Lo peor
El dibujo resulta irregular durante todo el episodio. Se reciclan escenas de uno de los episodios anteriores. La incoherencia física de los fantasmas.



