Crítica de La chica de nieve 2: El juego del alma. El bestseller de Javier Castillo vuelve a Netflix

Crítica de La chica de nieve 2: El juego del alma, la adaptación de la segunda novela de la serie de Javier Castillo para Netflix con Milena Smit y Miki Esparbé. Estreno el 31 de enero de 2025.
Hace dos años, el bestseller de Javier Castillo saltaba a Netflix con Milena Smit y Jose Coronado como cabezas de cartel. La serie funcionó a las mil maravillas, razón por la cual estamos hablando ahora de La chica de nieve 2: El juego del alma. Es decir, seis nuevos episodios que siguen desarrollando la historia de Miren Rojo.
Aquellos que vieran y disfrutaran la primera temporada, van a encontrar un estilo continuista en el que pronto navegarán con familiaridad. El nuevo caso se termina relacionando con la trama de trasfondo de la protagonista, pero queda razonablemente resuelta, aunque quizás no de una forma del todo satisfactoria.
Sea como fuere, con sus largos episodios que sobrepasan los 50 minutos de duración, se sirve un policial que engancha y mantiene el interés hasta el final. Como plus está producida y dirigida con presupuesto y buena mano por parte de David Ulloa y Laura Alvea además de contar con actores secundarios muy interesantes como Luis Callejo, Luis Bermejo o Vicente Romero.
Punto de partida: el pasado
Miren saborea el éxito de su novela, La chica de nieve, en la cual habla no solo de su labor de investigación sino también del fuerte trauma que supuso para ella ser víctima de una violación. El día de la presentación, recibe un sobre con una fotografía de una joven amordazada y una invitación a "jugar"... aunque por el momento no tiene más pistas.
El Diario Sur, entre tanto, fija su atención en el elitista colegio malagueño de Los Arcos en el que estudiaba una joven becada de origen humilde que aparece asesinada en una especie de ritual macabro, acuchillada sobre una cruz.
Pero, esta vez, Miren no podrá hacer sola su trabajo. Jaime, un periodista que trata de recuperar su reputación, es designado para ayudarla al ser un antiguo alumno de la escuela y tener contactos en el centro.
Juntos tendrán que investigar el caso, depurar responsabilidades y hacer un seguimiento de los posibles culpables en un entorno de fanatismo religioso que complica mucho la situación. Acuciada por la necesidad de saber qué pasó con la mujer de la fotografía, Miren terminará cruzando la línea para internarse en el peligroso "juego del alma".
Cuando la lógica se desvanece
Esta segunda temporada de La chica de nieve tiene que preocuparse de una suerte de relevo interpretativo con la irrupción de Miki Esparbé (Jaime en la ficción). Un personaje que no termina de delimitarse del todo y sobre el que terminamos teniendo tantas dudas como al comienzo de la serie.
Solo sabemos que arrastra una crisis reputacional y que tiene un gran don de gentes, pero poco más... y tampoco es que haga un gran tándem con Milena Smit. Es un fichaje bastante tibio.
La protagonista absoluta sigue siendo Miren y su proceso de superación, que está íntimamente unido a una investigación mucho más grande que atañe a la desaparición de niñas y jóvenes en la Costa del Sol y a las agresiones sexuales perpetradas por la organización que se hace llamar Slide.
Rema a favor de El juego del alma el hecho de que esté rodada con gusto y que sepa sacarle partido a las localizaciones malagueñas. También que indague en la práctica de retos virales, aunque en esta ocasión con giro extramacabro.
Pero se queda corta en varios de los apartados que serían imprescindibles para darle credibilidad: cómo se capta a nuevos miembros, cuál es la progresión de las pruebas y, sobre todo, cuáles son las razones que puede llevar a alguien a escudarse en algo así para obrener tal herramienta de poder sobre la vida de los demás.
Se echa mucho en falta una reflexión más profunda sobre los mecanismos de control de la voluntad ajena y cómo la tecnología teje telas de araña que pasan por completo desapercibidas para padres y tutores legales de menores.
De lejos, la resolución es la parte más endeble de la historia y nada tiene que ver con la plasmación visual de la misma (hay acción, intriga, se manejan bien los tiempos...) sino con la coherencia interna de los personajes. La historia pierde bastante pegada y hay que dar un salto de fe para digerir ciertas decisiones.
Eso sí, deja servido el punto de partida para la tercera temporada, que estará basada, presumiblemente, en la tercera y última novela de la saga literaria de La chica de nieve: La grieta del silencio.
Valoración
Nota 70
El juego del alma es una segunda temporada tan intensa como la primera: un thriller policial aderezado de fanatismo religioso que, eso sí, se termina olvidando del punto de partida a medida que se acerca el desenlace.
Lo mejor
Está bien producida y cuenta con una premisa inicial intrigante que engancha. Se beneficia de su corta duración de seis episodios.
Lo peor
Milena Smit y Miki Esparbé no tienen química alguna en pantalla. Hay inconsistencias en el guión que se ponen de manifiesto en el desenlace.
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Raquel Hernández Luján
Redactora
Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.

