Crítica de la película musical Cyrano: Peter Dinklage protagoniza la versión más surrealista que has visto en pantalla grande

Cyrano

Crítica de la película musical Cyrano, dirigida por Joe Wright y protagonizada por Peter Dinklage, Haley Bennett, Ben Mendelsohn y Kelvin Harrison Jr. En los cines más cantarines a partir del 11 de marzo.

Cuando películas como Cats o Querido Evan Hansen parecían haber colmado nuestras expectativas en cuanto a musicales extravagantes próximos al delirio, llega a las carteleras Cyrano, la versión musical de la obra de teatro del dramaturgo francés Edmond Rostand que ha tenido otras aproximaciones previas en el cine.

José Ferrer fue el encargado de dar vida al narigudo personaje en la película de 1950 de Michael Gordon, papel gracias al cual se alzó con el premio Oscar. Aunque, probablemente, la versión más popular y conocida es la de 1990 de Jean-Paul Rappeneau, con un excelente Gérard Depardieu como protagonista.

Ha habido también ocasión de rendirle homenaje al clásico desde la parodia romántica en películas como Roxanne, de 1987 o narrando en clave de comedia el periplo creativo de Rostand en Cartas a Roxane.

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Tráiler de Cyrano, la nueva película de Joe Wright con Peter Dinklage

Todas y cada una de estas aproximaciones fueron más honestas y redondas que la que hoy nos ocupa, que hace aguas cada vez que los personajes se arrancan a cantar.

El efecto de la parte musical en el drama es devastador: es innegable que la banda sonora de Aaron y Bryce Dessner es muy interesante e incluso añade dos temas nuevos compuestos por Matt Beringer y su esposa Carin Besser, pero lo que en los teatros funcionaba, en cine no lo hace en absoluto, rozando en muchos momentos lo esperpéntico, cuando no lo ridículo.

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La La Land

Si Rostand ficcionaba libremente la vida del literato francés Savinien de Cyrano de Bergerac (1619-1655) en su obra de teatro en clave de drama épico en verso, Erica Schmidt decidió "ficcionar la ficción" en 2018 en su versión musical para el teatro en la que su pareja, Peter Dinklage, se encargaba del rol principal.

Puede que desde este origen venga el problema que, desde luego, se convierte en un enorme bola en movimiento como la que perseguía a Indiana Jones en su día: la música estaba en los versos y gran parte de las chanzas, los juegos de palabras y tribulaciones del protagonista están basados en la peculiaridad física que no podía esconder por estar en el centro de su faz: su enorme nariz.

Todo eso queda barrido en esta adaptación en la que tenemos a un Cyrano sin gran tocha pero de menguada estatura y que ya no es primo de Roxane, sino amigo de la infancia.

Y es ese material el que ha servido de trampolín a esta revisión dirigida por Joe Wright, cineasta de carrera tremendamente desigual que cuenta en su filmografía con otras adaptaciones literarias como Orgullo y prejuicio, Anna Karenina, Pan o La mujer en la ventana (trabajo este último con el que ha conseguido estar nominado a los Razzie como peor director).

La guardia real es un ballet de soldados y las cartas que Cyrano le envía a su amada en nombre de aquél a quien ha escogido tienen el mismo efecto que un Satisfyer que hace que casi muerda la almohada. Todo muy elegante y sutil...

Éste es uno más de los muchos exabruptos formales de una película que cuenta con secuencias potentes escondidas entre larguísimos y desesperantes números musicales que no terminan de actualizar la historia (tampoco es que reinventen la rueda) pero que sí "destrozan" la potencia del mensaje de la obra original.

Éste era, ni más ni menos, que el ingenio y la audacia superan la belleza de las formas, atractiva pero mucho más mudable pero al simplificarla de una forma tan burda y banal, Wright casi ha conseguido lo contrario: formalmente Cyrano es bellísima pero la ha desnudado de contenido frivolizando con una historia cuya fortaleza residía en la tragedia.

Cyrano

Si bien es un verdadero placer escuchar a Peter Dinklage declamar y se emplea a fondo en las canciones, Cyrano no va a ser el personaje de su vida... de momento, ese lugar lo sigue ocupando Tyrion Lannister de Juego de tronos... si nos apuráis, se parece mucho más aquel al libertino, desafiante y elocuente Bergerac que el personaje que nos han presentado aquí.

Haley Bennett, por su parte, luce encantadora y muy hermosa y Wright, su actual pareja, extrae de ella una buena interpretación tanto a nivel interpretativo como vocal. Por desgracia, sufre el mismo problema que su compañero de reparto: está en una película que no encuentra nunca el tono y que pasa de lo supuestamente sublime a lo insufrible a cada momento.

Cyrano es una de esas películas que no le deseas ni a tu peor enemigo y que tiene la capacidad de hacerte reír de forma involuntaria y enfadarte por estar plagada de anacronismos que, llegados a este punto, son casi el mal menor... pero afloran de cuando en cuando para asestarte un puñetazo en los ojos. ¿Una mala digestión de Los Bridgerton? Desde luego que sí.

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VALORACIÓN:

Lejos de ser una adaptación brillante, Cyrano es una esperpéntica revisitación de los personajes creados por Rostand. Se salva en el plano formal pero resulta casi insoportable cuando se pone intensa, que es el 90% del tiempo.
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LO MEJOR:

El cuidado diseño de producción y el exquisito vestuario, que le ha valido una muy merecida nominación al Oscar.
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LO PEOR:

Todo lo demás: destroza el texto original, está llena de anacronismos y nunca encuentra el tono. Cada número musical es peor que el anterior.
Hobby

48

Malo

Y además