Crítica de Destino final: Lazos de sangre - Vuelven las muertes retorcidas, sangrientas y muy divertidas

Warner Bros.

Crítica de Destino final: Lazos de sangre (Final Destination: Bloodlines), la sexta entrega de la saga, muy disfrutable, dirigida por Zach Lipovsky y Adam B. Stein. Estreno el 16 de mayo de 2025.

Pocas veces tenemos reencuentros de este calibre con franquicias establecidas: Destino final: Lazos de sangre no solo cumple con las expectativas sino que ofrece un espectáculo digno de alabanza en el que hay momentos que se merecen un aplauso. 

El mero arranque ya es de traca con una secuencia larguísima, muy elaborada, que establece no solo el comienzo sino la excusa argumental para que la cadena de muertes truculentas se ponga en marcha. Es ambiciosa, es intrincada y hasta ha batido un récord con la especialista de mayor edad en llamas de la historia del cine: una mujer de 71 años llamada Yvette Ferguson.

La película, además, está dedicada a la memoria del fallecido en 2024 Tony Todd, legendario actor del cine de terror que será siempre el escalofriante Candyman y ha aparecido en todas las entregas de Destino final. Contribuye a crear una sensación extra de completitud en la medida en que podrán rodarse más películas de la saga en las que habrá algún guiño, pero se echará de menos su presencia.

Tenemos que hablar de lo que hemos visto y de cómo lo hemos visto, porque el pase de prensa ha sido en una sala 4DX y, si hay una película que justifique pagar una entrada para ser vista en este formato tan especial, es ésta, sin lugar a dudas. 

La razón es que el montaje es fascinante, poniendo en marcha cadenas de acontecimientos que derivarán en muertes implacables mucho tiempo antes de que se produzcan y contando así con un buen puñado de detalles que la butaca y los efectos de luz de la sala te hacen percibir de manera "extra".

Mil maneras de morir

La vida universitaria de Stefani Reyes se va al garete desde el momento en el que empieza a tener una aterradora pesadilla recurrente en la que ve a sus abuelos acudir a la inauguración de la imponente torre SkyView a finales de los 60.

A punto de perder su beca y angustiada por las implicaciones de dicha "memoria familiar", decide regresar a casa y empezar a investigar.

Pronto descubre que su pesadilla se corresponde de manera exacta con la premonición que tuvo su abuela Iris, una de las pocas supervivientes a la catástrofe que se saldó con el cierre y desmantelamiento de las instalaciones.

El problema es que sus indagaciones ponen en marcha una nueva cadena de muertes en su familia: todo su árbol genealógico corre peligro y la única que puede darle las claves para zafarse de la parca es su propia abuela, que vive como una paria en una suerte de fortaleza concebida para burlar su destino.

Si se mira bajo la lupa de la lógica más básica, Destino final: Lazos de sangre es absurdísima. Nuestra protagonista es en realidad la que inicia los engranajes de su propia desgracia familiar (aquello de encontrar a la muerte huyendo de ella)

Encerrarse en una destartalada casa aislada y repleta de objetos punzantes y empalmes eléctricos deficientes está en las antípodas de buscar una ubicación segura.

Pero el espectador no va al cine a eso, obviamente, sino a pasar un divertido rato contemplando rocambolescas y brutales muertes cuya primera causa puede revelarse con gran antelación, a menudo con una moneda implicada en el proceso (el epítome de la arbitrariedad).

Ojo, porque además la cinta está plagada de referencias a películas anteriores y detalles musicales muy bien insertados para apelar a la nostalgia de los fans más acérrimos. Pero la película no se contenta con eso, claro, sino que busca sorprender al espectador y sí, hacerlo reír con ganas con determinadas ocurrencias.

En el epicentro de los decesos toda clase de "muertes cliché" traídas, eso sí, con ingenio y mala uva y con el tempo adecuado para que haya ocasión de jugar con las expectativas del espectador: caídas, incendios, aplastamientos, descarrilamientos, ensartamientos en objetos punzantes y hasta pianos que caen del cielo.

Todo es posible cuando se hace bien y Destino final: Lazos de sangre hace muchas cosas bien. Algún talón de Aquiles tiene también: ciertos efectos especiales en los que el CGI canta de más y la vaga sensación de que podría ser una película terrorífica de verdad, aunque entonces habría tenido que prescindir de parte del sentido del humor que la hace tan especial. 

Lo importante en cualquier caso es que da lo que promete, se mantiene fiel al espíritu gamberro de la franquicia y al no tomarse en exceso en serio a sí misma permite que nos relajemos en la butaca y simplemente nos dejemos llevar. Hay mucho de liberador en su liviandad.

Valoración

Nota 78

La espera ha merecido la pena: la sexta entrega de la saga Destino final dejará satisfechos a los fans con una suculenta entrega repleta de muertes retorcidas que hace gala de un sentido del humor muy disfrutón.

Lo mejor

El montaje, la anticipación de cada muerte y la mala leche del guión. Es una película divertidísima. El emotivo cameo de Tony Todd.

Lo peor

A pesar de ser muy imaginativa, hay muertes completamente inverosímiles y rocambolescas que no dan nada de miedo.

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Título original

Final Destination Bloodlines

Lenguage original

Inglés

Duración

1h 50m

Presupuesto

40.000.000,00 $

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Raquel Hernández Luján

Redactora

Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.

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