Flesh and Blood
Análisis

Crítica de Flesh and Blood, el thriller de FilmIn que te atrapará

Por Raquel Hernández Luján

Crítica de Flesh and Blood, el thriller de FilmIn que te atrapará gracias al duelo interpretativo de Imelda Staunton y Stephen Rea. Disponible desde el 21 de julio de 2020.

A caballo entre el drama familiar y el thriller nos encontramos Flesh and Blood en el catálogo de recientes estrenos de FilmIn. La serie, que consta de solo cuatro episodios de unos 45 minutos de duración, nos desplaza a Reino Unido para conocer a una mujer viuda que acaba empezar una relación con un hombre que levanta ciertas sospechas en su entorno.

Las cosas entre ellos van bastante deprisa y ella, apremiada por el tiempo perdido, empieza a tomar algunas decisiones drásticas que ponen en alerta a sus tres hijos a su vecina Mary, con la que ha compartido toda su vida. 

Pone a la venta su casa, recibe regalos muy caros e incluso una pronta petición de matrimonio. El pretendiente de Vivien, Mark, es un doctor con un pasado algo turbio. Mientras que ella piensa en rehacer su vida y disfrutar del tiempo que le queda, empieza a padecer una serie de desmayos de causa desconocida.

Respecto a sus tres hijos, todos mantienen relaciones sentimentales complejas: la mayor y más inteligente, Helen, está en proceso de separación de su marido George, de quien se ha ido separando paulatinamente por el exceso de trabajo. Por su parte, Jake trata de recuperar a su esposa dejando atrás su adicción al juego y ahorrando dinero, que obtiene de entrenar y satisfacer a una cliente en la cama. Y finalmente, la pequeña, Natalie, mantiene una relación con un hombre casado para el que trabaja y que nunca cumple su promesa de abandonar a su esposa y sus hijas.

Todo nos conduce a una noche en la que se produce un fatal accidente en el que una persona está a punto de perder la vida. Cómo toda esa serie de conflictos personales, aderezados por la sospechas y reticencias a aceptar a Mark en sus vidas se entretejen es el principal atractivo de una serie que utiliza los interrogatorios derivados de la investigación policial para llevarnos al pasado y a reconstruir lo sucedido.

Los testigos son los hijos y la vecina entrometida, de modo que el gran misterio es quién es la persona cuya vida pende de un hilo, ¿Vivien o Mark? ¿Es él un asesino ambicioso que pretende hacerse con los bienes de ella o por el contrario un hombre enamorado con ganas de aprovechar el tiempo? ¿Se debe a la casualidad el debilitamiento de ella o es algo inducido por él?

Al ser una serie tan breve, el espectador da por sentado que en el último episodio de Flesh and Blood despejará sus dudas, pero todo lo contrario. Sirve precisamente para dejarlo todo en el aire. Ese es su atractivo, en parte, porque te permite argumentar en un sentido y en el contrario, de forma que no queda nada claro.

Pero es que las tramas secundarias tampoco quedan cerradas: no sabemos si Helen es capaz de reconstruir su matrimonio, ni si Jake recompone su vida después de que su esposa reniegue de él ni si Nats abandona de forma definitiva a su amante. En este sentido, es un tanto decepcionante porque la ambigüedad de la trama principal es sugerente pero la falta de conclusiones general, resulta frustante.

Todo lo relativo a la relación de Vivien y Mary, su pasado compartido, el derecho con el que la segunda se siente a irrumpir en su vida y a condicionarla, recuerda, en su tratamiento, a un episodio de Mujeres desesperadas tanto por el uso de la banda sonora como por lo su planteamiento de "vecina metomentodo" que aparenta ser una cosa pero es otra bien distinta. En ese punto Imelda Staunton y Stephen Rea mantienen un pulso interpretativo maravilloso consiguiendo que salten chispas cada vez que comparten plano. De los secundarios destacan Sharon Small (The Bay) y Russell Tovey (Years and Years), componiendo una relación peculiar pero sin caer en el morbo.

La historia, escrita por Sarah Williams, consigue hacer de los paisajes también una amenaza constante. Los acantilados por una parte simbolizan esa belleza natural que nos lleva a pensar de inmediato en la liberación de las cargas y en vivir alocadamente pero también el peligro, la vulnerabilidad y la posibilidad de dejarse llevar hasta un punto de no retroceso. 

En resumidas cuentas, Flesh and Blood es un interesante recorrido por las turbulencias familiares una vez que se introduce un elemento discordante y abunda en las dificultades para entablar relaciones sinceras llegado un punto en el que se producen tantos conflictos de intereses. El amor en la madurez se antoja tan escarpado con esos accidentados paisajes británicos que sirven de marco a la narración.

Valoración

Sólido thriller centrado en una familia en la que un misterioso hombre viene a ponerlo todo patas arriba: ¿es un embaucador o una persona honesta? A lo largo de cuatro episodios vamos navegando en un mar de dudas.

Hobby

75

Bueno

Lo mejor

Las interpretaciones y el final abierto, que te sigue dejando con bastantes dudas e incluso con ganas de más.

Lo peor

La serie pedía a gritos unos episodios más para cerrar tramas secundarias y despejar algunas dudas.

Y además